El Volkswagen ID.R ha conseguido el honor de ser el coche eléctrico más rápido en completar una vuelta al complejo trazado de Nürburgring.

El Volkswagen ID.R es un hiperdeportivo eléctrico que nació con un solo objetivo: ser el coche eléctrico más rápido del mundo. Por otro lado, el complejo trazado de Nürburgring fue construido también con una misión: convertirse en el escenario más duro y complejo donde desarrollar deportivos de raza. Por lo tanto, es obvio que los dos caminos se hayan cruzado y que la nueva criatura de Volkswagen haya pisado el asfalto del “Infierno verde”.

Sin embargo, los chicos de Volkswagen no se conforman con que su coche complete unas cuantas vueltas al circuito, sino que tenían entre ceja y ceja convertirse en que su coche fuera el eléctrico más rápido en completar una vuelta a Nürburgring. No es el primer récord en circuito que se lleva el coche, y es que el Volkswagen ID.R ya conquistó Goodwood con un tiempo de 39.90 segundos.

Este objetivo se hizo efectivo el 3 de junio de 2019, día en el que el Volkswagen ID.R fue el coche eléctrico más rápido en completar una vuelta a Nürburgring. El hiperdeportivo del gigante alemán consiguió detener el cronómetro en un tiempo de 6:05.336 minutos con el piloto Romain Dumas al volante. Por lo tanto, el hiperdeportivo eléctrico NIO EP9, integrante de nuestro Top10 de coches con más de 1.000 caballos, ha perdido el título de ser el coche eléctrico más rápido en el trazado alemán.

El piloto tuvo que soportar altísimas fuerzas G

El objetivo no era sencillo, puesto que durante los 20,8 kilómetros que tiene el circuito, el piloto francés tuvo que soportar fuerzas G que triplicaban su propio peso corporal. Dumas afirmaba: “Dos grandes diferencias entre el Volkswagen ID.R y el coche que conduzco en las carreras de resistencia son que las velocidades en las curvas son bastante más altas y las distancias de frenado se reducen. Esto es positivo en cuanto a tiempos pero implica unas mayores fuerzas centrífugas”.

Cuando se llega a una cantidad de fuerza G elevada para el piloto, se convierte en todo un desafío para el conductor, sobre todo para los músculos del cuello. Este es el motivo por el cual los pilotos de Fórmula 1 deben ejercitarlo, por lo que son frecuentes los entrenamientos en los que el piloto adhiere pesas en un casco y hace movimientos para fortalecerlo.

Si los vehículos eléctricos se caracterizan por su brutal aceleración, una de sus principales virtudes no es la velocidad máxima. Sin embargo, el Volkswagen ID.R logró alcanzar los 273 km/h, una cifra bastante elevada para este tipo de coches.

El super-eléctrico de Volkswagen cuenta con sistema DRS

Para aprovechar al máximo la aerodinámica del coche, el Volkswagen ID.R equipa un sistema DRS manual como el que encontramos en los monoplazas de la Fórmula 1. Este sistema se activa mediante un botón en el volante que, al pulsarlo, hace que el alerón trasero se abra para dejar pasar el aire. Esto es muy beneficioso en las rectas, puesto que permite que el coche tenga una menor resistencia aerodinámica. Sin embargo, en las curvas debe permanecer cerrado, puesto que el DRS resta apoyo al tren trasero y, por tanto, hace que la zaga sea prácticamente incontrolable.

En un circuito con tantas curvas como es Nürburgring parece que el DRS se utilizará pocas veces. Sin embargo, Romain Dumas lo abrió 23 veces y, durante la vuelta rápida, estuvo abierto un total de 88,82 segundos, es decir, casi el 25% de lo que duró la vuelta.

El Volkswagen ID.R recargaba las baterías mientras volaba en Nürburgring

Además, el Volkswagen ID.R aprovechó la violencia de las frenadas para recargar sus baterías, puesto que durante la vuelta, el coche recuperó un 9,2% de la batería que había gastado al completar una vuelta al trazado.

Para conseguir la energía necesaria para recargar las baterías, los ingenieros recurrieron a un método muy innovador. Para todos los intentos de vuelta rápida, las baterías del Volkswagen ID.R se cargaron mediante un generador. La diferencia respecto a los ruidosos generadores que vemos en las obras de nuestro barrio, es que el utilizado para cargar las baterías va alimentado con glicerina en lugar de con gasóleo. Además de que la sonoridad del aparato se reduce enormemente, la glicerina se consume sin emitir emisiones ni residuos nocivos.