La suciedad que un volante puede acumular puede ser sorprendentemente mayor que otros elementos o estancias de acceso público

De entrada, este estudio que recogemos ha sido realizado por la página web estadounidense CarRentals.com por lo que hablamos de hábitos o rutinas de los usuarios de los EE.UU. en cuanto al cuidado y aseo del interior de sus automóviles.

Una investigación que podría suponer un antes y un después para personas con fobia a los gérmenes, a la suciedad o, incluso, podría fomentar la hipocondría ya que, según el análisis de las muestras recogidas, uno de los mayores focos de concentración y difusión de suciedad es el elementos más decisivo y utilizado en la conducción de un coche: el volante.

Pero, antes de entrar con los análisis y las conclusiones tras la realización de los exámenes microbióticos, no podemos dejar pasar la oportunidad de recordar que nosotros ya propusimos nuestros consejos para lavar el coche como un profesional, una rutina que, posiblemente y tras leer este artículo, seguro que muchos de nuestros lectores ampliarán cuidando también el habitáculo de sus automóviles.

Los hábitos de limpieza interior del coche de los estadounidenses

Partiendo de la premisa de que este trabajo toma una media de casi 300 horas anuales al volante, la primera conclusión es que un 12 por cierto de los mil usuarios norteamericanos encuestados nunca ha realizado un tratamiento de limpieza de interiores de su coche.

La cuantía aumenta respecto de quienes afirman haber limpiado el habitáculo al menos una vez al año ya que esta cantidad porcentual del 32 de los participantes. Sumando ambos porcentajes, nos acercamos a que casi la mitad de los coches mantienen un aseo del habitáculo precario o inexistente.

Hasta 700 tipos de bacterias y hongos viven en el interior de un coche

Los motivos por los que el ecosistema bacteriano se amplía hasta unos 700 tipos diferentes de organismo vivos es variado. Desde los propios que se adentran por el aire hasta aquellos que se transportan en el calzado o la ropa.

Pero este estudio pone especial atención a los que aparecen debido a la toma de alimentos y bebidas dentro del coche.

Los restos de comida o bebida que caen en el coche son foco de afloramiento de microorganismos que se desarrollan y reproducen rápidamente. Especialmente en el volante.

Según las pruebas realizadas basados en los procedimientos de recuento microbiano visible recogieron que un volante puede llegar a concentrar hasta 629 UFC, Unidades Formadoras de Colonias o, dicho de otra forma, cada centímetro cuadrado podría recoger hasta 629 organismos microscópicos viviendo en ese espacio tan minúsculo.

Si este dato es sorprendente, más lo es teniendo en cuenta las cantidades medias que suelen registrar otros objetos como son el teléfono móvil, con 100 UFC, un inodoro público con 172 o los botones de los ascensores públicos con 313 Unidades Formadoras de Colonias.

Es decir, el volante contiene casi cuatro veces más organismos microscópicos vivos que un WC público.

Pero ¿hay algo más sucio que el volante de un coche?

Pues, según este estudio, lo hay y también está estrechamente relacionado tanto con la higiene, no solo del volante, sino del coche en general ya que, para los responsables de encontrar los puntos más sucios relacionados con un automóvil, los surtidores de carburante se llevan el dudoso primer lugar.

Repostar combustible equivocadoDesde el propio boquerel al gatillo que abre el paso al flujo de gasolina, la utilización masiva de estos dispensadores y la ausencia de limpieza de los mismos permite, de inicio, el establecimiento de microorganismos y colonias que se instalan en ellos y pasan, por el uso, a las manos de los usuarios.

Una vez se ha repostado, los bacterias y hongos que quedan en las manos, pasan al volante, potenciando el crecimiento microbiótico en el habitáculo del coche, es decir, aumentando el ecosistema invisible del coche.