Entre mariachis y con música, la planta mexicana de Puebla despide por todo lo grande al que es el último Volkswagen Beetle jamás construido

Con más de 21 millones de unidades ensambladas, de las cuales 1,7 millones de ellas fabricados en este enclave americano, tras 65 años de historia en México con la construcción de la fábrica en la Puebla, 22 de los últimos años, de ellos de forma continua, construyendo el también conocido como Escarabajo, partió ayer desde la línea de fabricación 5 el último ejemplar del Volkswagen New Beetle.

Envuelto en un entorno festivo la planta se transformó en la jornada de ayer en el lugar de homenaje y despedida a uno de los modelos más representativos de Volkswagen y, sin duda, pieza clave en la planta de México que da por finalizada así esta etapa de construcción y, por ende, de comercialización de este modelo.

El cese de la producción del Volkswagen Beetle se comunicó hace casi un año, en septiembre de 2018, y vino auspiciado por la tendencia recesiva y progresiva de las bajas ventas de este coche así como por la creciente demanda de otro tipo de carrocerías que motivaba un cambio en la actividad para los trabajadores de esta fábrica.

Una plantilla que fue también protagonista ya que, algunos de ellos han tenido en este coche su material de trabajo durante décadas y por eso han sido parte del homenaje de la marca a icónico automóvil.

En el lugar donde ayer se ensamblaba en unas 7 horas de trabajo el último ejemplar del Escarabajo, se empezará a construir un nuevo SUV para el mercado americano.

Además del extinto ya Beetle y del futuro SUV, en Puebla se construyen otros modelos como es el Nuevo Jetta, Golf, Golf Variant y el Nuevo Tiguan.

Un Volkswagen Beetle 100 por 100 mexicano

 

Y es que en México y para México se venderán cada una de las 65 unidades conmemorativas de este último Volkswagen Beetle Final Edition, un tributo a la historia de un coche vinculado inexorablemente a este país hispano.

Por eso los 65 Volkswagen Beetle Final Edition han sido fabricados, todos ellos serán vendidos y entregados en México y dispondrán de una placa en su interior que certifique que pertenecen a la serie limitada que sirve de homenaje a cada uno de los años desde que el coche ha sido fabricado.

Con un precio de 410,065 pesos mexicanos, equivalentes a unos 19.000 euros, cada una de estas piezas podrían ser elegidas en cuatro colores: Reedbeige, negro, blanco o azul como el del último Volkswagen fabricado.

Además, la insignia Wolfsbug Edition será visible tras las ruedas delanteras, unas llantas que evocan las del Volkswagen T1,  incluirá una tapicería con asientos en dos colores exclusivos, tablero e insercciones en Reedbeige, pedales deportivos metálicos y una inscripción en el volante.