Donald Trump podría suprimir la legislación que obliga a los fabricantes a producir vehículos de bajas emisiones con el objetivo de favorecer al mercado.

El presidente electo estadounidense pretende aumentar la competitividad del sector automovilístico sin tener en cuenta el impacto sanitario y medioambiental. 

Donald Trump no ha tardado en actuar sobre la industria del automóvil. El presidente electo estadounidense pretende suprimir la legislación que obliga a los fabricantes a producir coches de bajas emisiones. El hecho de que el precio del petróleo sea tan bajo en EEUU, provoca que a los consumidores americanos no les seduzca tanto la idea de un vehículo eficiente como a los europeos. Por este motivo los fabricantes reclaman unos estándares de polución menos restrictivos para ofrecer a sus clientes lo que demandan.

El Wall Street Journal, cita a John Mashburn, un consejero senior de Trump, diciendo lo siguiente:

“La administración de Trump llevará a cabo una revisión completa de las regulaciones federales. Esta inspección incluirá los estándares de autonomía y emisiones para asegurar que no se está haciendo daño a los consumidores ni a los trabajadores americanos. Es importante recordar que este programa se llevó a cabo para reducir la dependencia de nuestro país con el petróleo extranjero, no con el objetivo de regular el calentamiento global. El señor Trump se centrará en implementar el empleo, incluyendo el sector de producción.”

Cabe mencionar que Trump no solo ocupará el despacho oval sino que además tendrá el control del Senado y la cámara de representantes. Este elevado control republicano podría facilitar la revisión legislativa de asuntos como el de las emisiones automovilísticas.

¿Que repercusiones podría tener esta medida a nivel sanitario?¿Podría el consiguiente aumento de polución causar más muertes en EEUU? Los coches y camiones suponen un quinto de la polución estadounidense. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), siete millones de muertes al año son debidas a la contaminación atmosférica. “Limpiar el aire que respiramos impide el desarrollo de enfermedades no transmisibles y además reduce los riesgos de enfermedad entre las mujeres y los grupos vulnerables, como los niños y los ancianos” afirma Flavia Bustreo, subdirectora General de la OMS para la salud.

Por otro lado, ¿que impacto económico ocasionaría un aire más contaminado? ¿Aumentaría el despliegue sanitario y por tanto económico con el incremento de polución? Según cita en un artículo Michael Brauer, profesor de la Universidad Británica de Columbia en Canada: “en Estados Unidos, sabemos que cada dólar gastado en mejorar la polución atmosférica reporta entre $4-$30 de beneficio gracias a la reducción del impacto sanitario”.

No cabe duda de que la propuesta de Trump podría reportar grandes beneficios para la industria del automóvil norte americana. Otra cuestión es que esta medida ocasione graves repercusiones sanitarias y medioambientales.