La subasta del Porsche Type 64, única unidad original, pondrá a la venta la semilla de lo que sería la marca años después.

El primer Porsche 356 se constuyó en el año 1948 y su diseño deriva de los bocetos de los que surgió el Volkswagen Type I, es decir, el Escarabajo de toda la vida. Ferdinand Porsche fue el ingeniero encargado de sacar adelante “el coche del pueblo”.

Sin embargo, entre el Volkswagen Escarabajo y el Porsche 356 hubo un modelo que sirvió de eslabón entre ambos, un modelo poco conocido que sentó las bases de lo que iba a ser Porsche en los siguientes años. El nombre de este proyecto fue Type 64 y sólo queda una unidad original, que se venderá en una subasta de coches este verano. Estas subastas mueven una cantidad de dinero enorme, prueba de ello es que Retromobile 2019 movió 42 millones de euros en transacciones.

El Porsche Type 64 estaba basado en el chasis de un Volkswagen Escarabajo y su razón de ser fue gracias a un capricho de Adolf Hitler. El dictador quiso demostrar que su “coche del pueblo” era capaz de ser el más rápido en un rally que salía de Berlín y tenía su meta en Roma. Por ello, encargó un modelo basado en el Volkswagen Escarabajo pero modificado para convertirse en un bólido de carreras.

El Porsche Type 64 era un Volkswagen Escarabajo muy modificado

Por tanto, el propulsor que se utilizó en origen era el mismo que montaba el Volkswagen Escarabajo de 1938. Este tenía 985 cc, carburadores dobles y 25 caballos de potencia. Sin embargo, después de que este modesto corazón pasara por las manos de los cirujanos de Porsche, consiguieron extraer 32, 40 e incluso 50 caballos.

Puede que para los estándares actuales esta potencia parezca ridícula. Sin embargo, en ese momento no era ninguna broma y fue una potencia suficiente como para catapultar al Porsche Type 64 hasta los 160 km/h.

La carrocería era completamente nueva y compuesta por paneles de aluminio, creando unas formas mucho más aerodinámicas que las que tenía un Volkswagen Beetle. Sin embargo, los ingenieros no querían que el Porsche fuera completamente diferente al modelo del que surgió, por lo que se ocuparon de que el diseño fuera similar. Gracias a esto, el Porsche Type 64 tiene el característico nervio en el centro del capó, los faros redondos en los extremos de las aletas delanteras o la rejilla en el capó trasero.

Una de las cosas que más llama la atención en el diseño del Porsche Type 64 es su estrecho habitáculo. Era necesario hacerlo de esta manera para conseguir un flujo armónico del aire para hacer el conjunto más veloz. Sin embargo, este tipo de diseño implicaba que el depósito de gasolina se tenía que reubicar y, los más peculiar, que los asientos tenían que estar colocados de manera escalonada (el asiento del conductor estaba fijado más adelantado que el del copiloto).

Dos Porsche Type 64 para crear uno

Se construyeron tres Porsche Type 64 para competir en el rally Berlín-Roma de 1939. Sin embargo, el objetivo para el que fueron creados nunca se llevó a cabo y, es que, esta carrera nunca se llegó a celebrar, puesto que Hitler decidió que sería más divertido invadir Polonia que probar sus nuevos bólidos.

De las tres unidades, el primero tuvo un accidente en el año 1939 y acabó destrozado. La segunda unidad se construyó más tarde y tuvo mejor suerte. Este sobrevivió a la guerra, aunque fue capturado por el ejército estadounidense y sus soldados decidieron cortarle el techo y dejarlo abandonado en un descampado durante muchos años. Esta unidad fue recuperada en el año 2011 y, aunque quedaba poco de lo que originalmente era el coche, se utilizó como base para hacer una réplica.

El protagonista de esta noticia es la tercera de las unidades que se fabricaron del Porsche Type 64. Éste fue construido en el año 1940 y utilizó el chasis de la primera unidad (no debía estar en muy mal estado tras el accidente) y el motor de la segunda (el secuestrado por el ejército americano).

Este Porsche Type 64 pasó casi 50 años en el mismo garaje

La unidad número tres del Porsche Type 64 fue restaurado en el año 1947 y, dos años después, se vendió al piloto de carreras Otto Mathé. Un dato curioso de esta transacción es que en el contrato de compra/venta se especificó que el coche era un “Volkswagen Sport”. Mathé tuvo un accidente de moto y su mano derecha quedó paralizada, por lo que lejos de abandonar su coche de carreras, decidió ponerle el volante a la derecha para poder seguir corriendo con él.

El piloto alemán corrió muchas carreras con el coche, teniendo varios accidentes con él. Sin embargo, siempre lo arregló y lo volvió a poner en el circuito. Durante una de estas reconstrucciones, Mathé lo pintó en azul turquesa y decidió poner las letras de Porsche sobre pequeña calandra delantera, por lo que fue la primera vez que el coche fue bautizado con su verdadero nombre.

Tiempo después se volvió a pintar en color plateado y se quedó en el garaje de Mathé hasta el año 1995, año en el que el piloto falleció. Desde ese año, el coche ha cambiado varias veces de dueño y este verano, ¡Tú puedes ser el siguiente!

La subasta del Porsche Type 64, programada para este verano

Claro está que esta unidad tan especial y única va a alcanzar un precio desorbitado. Los expertos afirman que se pagarán por él más de 20 millones de dólares, por lo que seguramente se convierta en el Porsche más caro del mundo. La casa encargada de realizar esta subasta es la prestigiosa RM Sotheby´s.

Ya se han pagado altísimos precios en las subastas de coches por algunos modelos de la marca, como este Porsche 911 993 Turbo subastado por 2,7 millones de euros. Sin embargo, el récord del más caro lo tiene el Porsche 917K con el que corrió Steve McQueen en la película “Le Mans”, por el que se pagó en una subasta de coches en el año 2017 nada menos que 14 millones de euros.

Los más desalmados se tirarán de los pelos: ¿Pagar 20 millones de euros por un Volkswagen Beetle modificado? Puede parecer una locura. Sin embargo, hay que entender este coche como lo que realmente es, la semilla de una de las marcas más prestigiosas de la historia del automóvil.