El Rolls-Royce Cullinan Black Badge acaba de lanzarse como la máxima expresión de la deportividad y el lujo en formato SUV

Fue en el Salón de Ginebra 2016 cuando Rolls-Royce presentó por primera vez su familia Black Badge, creada especialmente para los clientes más sibaritas que necesiten un vehículo creado a su medida.

Los primeros modelos de la gama en unirse fueron el Wraith y el Ghost en 2016 y, posteriormente, fue el Rolls-Royce Dawn el que adoptó la denominación en 2017. Dos años después, el Cullinan, el modelo que les faltaba ha recibido el noble apellido.

El Rolls-Royce Cullinan busca satisfacer a los clientes más jóvenes, es decir, jóvenes que se puedan permitir el SUV de lujo británico. Si queremos simplificar las cosas aún más, podemos decir que es el perfecto vehículo para un futbolista de élite.

El rey de la noche

Comprar un Rolls-Royce Cullinan Black Badge es todo un mundo de posibilidades, por lo que, ya solo en combinaciones de color de su carrocería, tenemos nada menos que 44.000 alternativas. Por si no son suficientes, existe la opción Bespoke para hacer una tonalidad a gusto del cliente.

Sin embargo, Rolls-Royce ha creado el color que creen definitivo, el Black Badge Signature Black, una nueva tonalidad oscura como la noche con hasta 10 pulidas a mano para conseguir el espectacular resultado final.

La clara prueba de que estamos ante un ultra exclusivo Black Badge está en el frontal, y es que el famoso emblema del “espíritu del éxtasis” abandona su típico acabado cromado para teñirse de un negro brillante. Además, la insignia con la doble R y todas sus molduras son de color plata para combinarse con el negro. La parrilla también se ha pintado en un color negro pulido, por lo que la presencia de este frontal puede llegar a dar miedo.

Rolls-Royce ha desarrollado unas nuevas llantas de aleación forjada con una dimensión de 22 pulgadas específicas. Debajo de estas, encontramos una gran novedad en el seno de la elitista marca británica, y es que lleva instaladas las primeras pinzas de freno de color en su historia. Como no podía ser de otra manera, se han pintado en color rojo brillante para conseguir un resultado espectacular.

Un interior que mezcla el lujo y la deportividad

El interior del Rolls-Royce Cullinan Black Badge cuenta con toques más deportivos gracias a sus molduras de fibra de carbono pero con un tratamiento especial para conseguir un efecto en 3D. Para conseguir este peculiar resultado, se aplican seis capas de laca y se deja reposar durante 72 horas y posteriormente se pulen a mano para conseguir un efecto espejo. Sólo en este proceso, Rolls-Royce destina 21 días.

También podemos encontrar una tenue iluminación que se proyecta en los lujosos asientos de cuero negro tejidos a mano. Estos emulan la presencia del cielo por la noche e incorporan. Además, al igual que pasa con el exterior, la paleta de colores disponibles para configursar el interior es prácticamente interminable.

El Rolls-Royce Cullinan Black Badge tiene auténtico poder bajo el capó

El Rolls-Royce Cullinan Black Badge no está destinado sólo a ser un ejercicio de diseño, puesto que el fabricante ha pretendido que el comportamiento dinámico sea igual de excelente que el resto del conjunto.

Por ello, cuenta con el motor V12 biturbo de 6.7 litros se ha potenciado en 29 caballos para conseguir una potencia total de 600 caballos. Con esto, se ha aumentado el par disponible en 50 Nm para conseguir una cifra final de 900 Nm. Además, Rolls-Royce ha montado un sistema de escape específico más deportivo para que los 12 cilindros en V puedan rugir como saben.

Además, la transmisión automática de 8 relaciones firmada por ZF optimizada para conseguir el exprimir cada uno de los 600 caballos del propulsor. Por otro lado, la suspensión se ha endurecido para conseguir un mejor comportamiento en curvas aunque sin dejar de lado el carácter refinado y ultra confortable del conjunto.

Por lo tanto, ya tenemos aquí el nuevo Rolls-Royce Cullinan Black Badge, la máxima expresión del lujo y la deportividad en formato SUV.