En los últimos años, tanto el renting como el leasing han incrementado sustancialmente su número de matriculaciones.

Vivimos en una era donde la movilidad no se entiende de la misma manera que hace unos años; el auge del carsharing y de servicios como Bla Bla Car han puesto de manifiesto esta realidad. A día de hoy, tener un coche en propiedad no es la única opción con la que contamos, de hecho tampoco es la más económica en muchos casos. Por este motivo, antes de comprar un coche debemos considerar las alternativas que existen. Ahí es donde el renting y el leasing entran con fuerza, especialmente por las diferentes ventajas fiscales y de uso que ofrecen.

 

En los últimos años, el renting ha experimentado un crecimiento muy significativo en nuestro país. Las matriculaciones de vehículos de renting pasaron de 104.462 unidades en 2014 a 170.690 unidades en 2015. Al año siguiente dicha cifra ascendió a 205.578 unidades, mientras que en 2017 las matriculaciones alcanzaron un nuevo récord: 248.602 unidades.

¿Renting o leasing?

Algo muy parecido ha ocurrido en el sector del leasing, donde CaixaBank (la entidad tiene un cuota de mercado del 18 % sobre la producción del leasing) ha llevado a cabo en 2017 más de 9.500 nuevas operaciones de arrendamiento de vehículos por un valor de 934,8 millones de euros, un 75,9 % más que en 2016.

Es evidente que el renting y el leasing son opciones a tener en cuenta, pero ¿son una buena alternativa para mí? ¿En que se diferencian una y otra?¿Qué ventajas ofrecen? ¿Cuál me conviene más? Sigue leyendo y resolveremos todas tus dudas.

¿Qué son el renting y el leasing?

– RENTING: es una modalidad de alquiler de coche a medio/largo plazo donde suelen estar incluidos todos los gastos de utilización del vehículo (mantenimiento, seguro, asistencia en carretera, impuesto de matriculación, etc). Normalmente el contrato tiene una duración que varía entre uno y diez años, aunque puede haber excepciones a esta regla; la compañía LeasePlan ofrece vehículos de renting por periodos de un mes. Con el renting no existe la posibilidad de comprar el vehículo una vez finaliza el contrato, aunque se puede llegar a acordar con la compañía  de alquiler.

¿Renting o leasing?

LEASING: es una modalidad de alquiler de coches a largo plazo, pero en este caso los gastos de utilización del vehículo corren a cargo del conductor, es decir, si el coche se avería lo tendrías que reparar con tu dinero. La gran diferencia de esta modalidad respecto al renting es que suele incluir una opción de compra obligatoria en el contrato que se hace efectiva una vez finaliza el mismo. Además, la duración del alquiler suele ser superior a la del renting.

¿Quién puede optar a un contrato de renting o leasing?

Antes de ponerte a buscar coches de leasing debes leer esto, ya que para optar por esta modalidad debes cumplir una serie de requisitos laborales. La regulación del leasing obliga a que el vehículo alquilado esté adherido a la actividad profesional del usuario del vehículo. Por este motivo, el leasing sólo puedes ser contratado por autónomos y empresas.

¿Renting o leasing?

Por el contrario, el renting puede ser contratado por cualquier persona jurídica o física, incluyendo por tanto a cualquier particular.

Diferencias entre el renting y el leasing. ¿Qué ventajas te aporta cada uno?

¿Qué cubre la cuota mensual de cada uno?

La cuota del renting suele incluir todo los gastos de adquisición (impuestos de matriculación y circulación), ITV, seguro, neumáticos (ya sean recambios o pinchazos) y mantenimiento íntegro del vehículo (tanto revisiones periódicas como reparaciones de averías). En resumen, todos los gastos del vehículo están incluidos en el renting, por lo que todas las preocupaciones e imprevistos que ofrece la propiedad de un coche se intercambiarían por una cuota mensual. Además, dicha cuota se mantiene fija durante la duración completa del contrato, a no ser que acumules una lista importante de partes por accidente, en cuyo caso la compañía podría hacer un ajuste en la cobertura.

En cuanto al leasing, la cuota mensual cubre el coste del vehículo, los impuestos y la financiación del mismo, pero no los gastos de uso. Todo el mantenimiento del vehículo corre a cargo del conductor, al igual que el seguro en muchos casos. A la hora de considerar el leasing, es importante tener en cuenta que la cuota puede experimentar pequeños cambios como consecuencia del ajuste en los intereses que se deban pagar por la financiación del vehículo.

¿Renting o leasing?

Duración del contrato

En líneas generales, la duración de un contrato de renting es mucho más flexible. Los contratos suelen tener una duración de entre 1 y 5 años, aunque hay compañías como LeasePlan o Arval que ofrecen contratos sin un plazo estipulado, es decir, pagas un mes y vas renovando conforme vas necesitando. Con esta modalidad de renting puedes devolver el vehículo en cualquier momento sin sufrir penalización alguna, bien es cierto que dicha flexibilidad conlleva un sobrecoste respecto a otras tarifas de mayor duración.

¿Qué ocurre si cancelo un renting de larga duración de manera anticipada? Esto se puede hacer, pero deberás abonar una compensación pactada inicialmente en el contrato. Normalmente dicha cantidad corresponde a un porcentaje de las cuotas que quedan por abonar.

¿Renting o leasing?

En cuanto al leasing, la regulación obliga a que los contrato tengan una duración mínima de 2 años. Oficialmente, dicho contrato no se puede cancelar durante el periodo en que esté vigente, pero es posible estipular con la compañía de leasing un plazo mínimo en el que estaría permitido revocar el contrato de forma anticipada bajo una condiciones pactadas.

Una vez termina el contrato, ¿qué opciones tengo?

El renting ofrece dos opciones:

– Prolongar la duración del contrato

– Devolver el coche

En el caso del leasing existen hasta tres alternativas:

– Prolongar la duración del contrato

– Devolver el coche

– Hacer efectiva la opción de compra

Diferencias fiscales

Tanto el renting como el leasing ofrecen determinadas ventajas fiscales frente a la compra financiada de un vehículo, especialmente en el caso de autónomos y empresas.

Al ser una modalidad de arrendamiento, el renting convierte las cuotas mensuales en un gasto, lo que significa que todos los profesionales que opten por esta modalidad pueden deducirse toda la cantidad que pagan por el coche, incluido el IVA. Por ejemplo, si eres autónomo podrás deducir hasta el 100 % de la cuota del renting en tu declaración de IRPF, siempre y cuando demuestres que el vehículo lo utilizas para tu actividad profesional. En este caso, también podrías desgravarte el 50% del IVA correspondiente a las operaciones del renting.

¿Renting o leasing?

En el caso del leasing, el IVA corresponde al precio total del vehículo, mientras que la cuota mensual puede ser desgravada del impuesto de sociedades o del IRPF. En caso de hacerse efectiva la opción de compra del vehículo, se contabilizaría de la misma manera que una operación de compraventa.

¿Qué opción me conviene más?

A la hora de decantarte por el renting o el leasing deberás tener en cuenta tus necesidades. Si eres autónomo y sueles cambiar de coche al poco tiempo, el renting es una gran opción. La gran ventaja de esta modalidad es que estandarizas el riesgo por imprevistos (averías, pinchazos) y que el contrato puede ser cancelado con bastante flexibilidad, por el contrario no suele ser la opción más económica cuando te quedas con el coche muchos años.

 

Por otra parte, el leasing es muy interesante cuando no tienes claro si quedarte un coche en propiedad. Es el mismo concepto que el alquiler de una casa con opción a compra, ¿y si al tiempo descubres que es la casa de tus sueños? El leasing te permite testar la calidad de un coche durante un periodo largo de tiempo, tras el cual sabrás si realmente quieres seguir con ese coche unos años más.

¿Renting o leasing?

Por último, no podemos desestimar la opción de comprar un vehículo en propiedad. Esta alternativa deberías tenerla en cuenta sobre todo si te plantees tener un coche durante muchos años. Si vendes un coche al poco tiempo de haberlo comprado, perderás una parte importante de la inversión, ya que en los primeros años de propiedad es donde los coches pierden un mayor porcentaje de su valor. Piensa en la compra como una inversión a futuro, cuando dejes de pagar la financiación podrás olvidarte de las cuotas mensuales y el vehículo será tuyo.