Renault exhibe algunos coches legendarios en el salón Rétromobile que tiene lugar en París para celebrar el 40 aniversario de su primera victoria en Fórmula 1, que también fue la primera en la especialidad de un motor con turbo.

En la actualidad, los motores con sobrealimentación por turbocompresor son mayoría. Esta tecnología, hace apenas unos años muy habitual en motores diésel, no lo era tanto en mecánicas de gasolina. Pero las normativas anticontaminantes cada vez más severas, y la implantación de la inyección directa también en los motores de gasolina, han popularizado la utilización del turbocompresor.

En sus orígenes, el turbocompresor en los motores de gasolina se utilizaba principalmente para conseguir más rendimiento. Ahora, con el “downsizing”, los fabricantes han buscado aplicar el turbo como sustitución de la cilindrada, buscando la máxima eficiencia. En cualquier modelo de la gama Renault, desde un Twingo a un Espace, sin ir más lejos, encontramos motores turboalimentados, con apenas 1 litro de cilindrada y 3 cilindros.

Pero, como decíamos, hubo un tiempo en que no fue así. Repasamos algunos de los modelos míticos de Renault que utilizaban motores de gasolina turboalimentados, cuando

Renault F1 RS 10 (1979)

Año 1979, Gran Premio de Francia. Jean-Pierre Jabouille consigue para Renault la primera victoria en Fórmula 1 con el Renault F1 RS 10, que se convierte en el primer monoplaza con motor turbo en pasar el primero bajo la bandera a cuadros en una prueba de la categoría reina.

El Renault F1 RS 10 utilizaba un motor V6 a 90 grados con 1.492 cm3 y dos turbocompresores, capaz de girar hasta las 12.000 rpm. Pero no fue, ni mucho menos, llegar y besar el santo. Renault comenzó con el desarrollo de este motor cuatro años antes, y se utilizó en un prototipo Alpine A441.

Renault 18 Turbo (1980)

Una berlina única en su época. Renault se atrevió a “domesticar” el turbo utilizado en competición para ofrecerlo en un coche que combinaba placer de conducción con unas prestaciones increíbles en esos tiempos: el Renault 18 Turbo.

Con un motor 1.6 de 4 cilindros fabricado en aluminio que rendía 110 CV alimentado por un carburador y con un turbocompresor Garret, el Renault 18 Turbo alcanzaba los 185 km/h de velocidad máxima.

Renault 5 Turbo (1980)

Basado en el motor del Renault 5 Alpine, el Renault 5 Turbo de 1980 se ha convertido en todo un mito. Y no solo por su victoria en 1981 en el Rally de Monte-Carlo con Jean Ragnotti al volante.

De hecho, el nacimiento de esta versión siempre tuvo la competición como base de partida. Renault decidió lanzar la versión más radical de su utilitario presentado en 1972 derivada del coche desarrollado para volver a los rallies internacionales. Estaba equipado con un motor de 1.397 cm3, y rendía 160 CV a 6.400 rpm, que se transmitían a las ruedas posteriores.

Renault 5 Alpine Turbo (1981)

El Renault 5 Alpine lanzado en 1976 era la versión más deportiva de la gama, hasta la llegada del Renault 5 Alpine Turbo en 1981. Se añadió un turbocompresor Garret T3 al motor de 1,4 litros, aunque la falta de espacio impidió instalar también un intercooler. La potencia pasó de 93 a 110 CV, con un 30% más de par máximo.

El Renault 5 Alpine Turbo fue el coche de su tamaño más deportivo del mercado, con una velocidad máxima de 185 km/h. Pero al mismo tiempo, se trataba de un modelo capaz de ofrecer ciertas dosis de confort para el uso diario, gracias a la suavidad y al agrado de conducción de su motor Turbo.

Renault Fuego Turbo (1983)

Renault decidió añadir una versión de altas prestaciones a la gama de su coupé, el Renault Fuego, presentado en 1980, que ya contaba con una variante turbodiésel. El elegido, cómo no, fue el motor de 1.565 cm3 del Renault 18 Turbo.

La diferencia fue que mientras la berlina se diseñó buscando un compromiso entre rendimiento y una cierta economía de consumo, el Renault Fuego Turbo tenía que satisfacer a los amantes de las sensaciones fuertes.

Para ello, se aumentó la presión de soplado del turbo y se modificaron tanto la carburación como el encendido, además de añadir un ventilador al intercooler. Con 132 CV de potencia, el Renault Fuego alcanzaba la barrera de los 200 km/h.

Renault 11 Turbo (1985)

Sin llegar al rendimiento del Renault Fuego, el Renault 11 Turbo también fue un adelantado a su época. Inicialmente disponible como un modelo con carrocería de 3 puertas, en 1985 se lanzó en Francia con 5 puertas, e incluso hizo sus pinitos en competición, con victorias en el Tour De Corse y en Monte-Carlo en Grupo N.

El motor de 1.400 cm3 con un Turbo Garret T2 generaba una potencia de 105 CV a 5.500 rpm, lo que permitía al Renault 11 Turbo acelerar de 0 a 100 km/h en 9 segundos. En 1987, este motor recibió una dosis de “vitaminas” para alcanzar los 115 CV de potencia. Eso son 15 CV menos de los que consigue, por ejemplo, el actual motor TCe de Renault, con solo 1,2 litros de cilindrada.

En 1985, el Renault 9 también recibió una versión Turbo con este mismo motor.

Renault 5 GT Turbo (1985)

Probablemente, uno de los coches deportivos más deseados a mediados de la década de los 80. El “Supercinco” GT Turbo tomó el relevo del Renault 5 Alpine Turbo. Estaba equipado con el mismo motor del Renault 11 Turbo, con algunas modificaciones, como un colector de admisión refrigerado por agua y un sistema de engrase específico.

Con sus 115 CV de potencia a 5.750 rpm, el Renault 5 GT Turbo alcanzaba los 200 km/h. Fue la base para la exitosa “Renault 5 GT Cup”, y pasó a la historia como un auténtico “matagigantes”, capaz de poner sacarle los colores a coches más potentes y a priori más deportivos. Eso sí, había que tener “manos” para llevarle recto, pues el brío de su motor estaba muy por encima de las cualidades de su chasis.

Renault 21 Turbo (1987)

A finales de los años 80 era difícil encontrar una berlina de una marca generalista con las cifras que ofrecía el Renault 21 Turbo, que también contaba con tracción a las cuatro ruedas. Y es que de alguna manera había que asegurarse el reparto eficaz de la potencia de su motor al asfalto. Estaba a la altura en prestaciones de coches como los BMW 325i o Mercedes E 2.3 16V.

El Renault 21 Turbo utilizaba un motor de 1.995 cm3 con 175 CV de potencia (algo menos en las versiones con catalizador, que ya empezaba a ser una necesidad). El turbocompresor Garret T3 ya estaba refrigerado por agua y contaba con control electrónico, al igual que la inyección. El doble intercooler y el sistema de gestión térmica estaban basados en los que se utilizaban en la F1.

Jean Ragnotti se alzó con un campeonato francés de superturismos a los mandos de una versión de competición del R-21 Turbo, que alcanzaba los 430 CV de potencia.

Renault Safrane biturbo (1993)

Llegaron a apodarle “el quitanieves”, por su prominente paragolpes delantero. Pero el Safrane biturbo era una berlina muy seria. Su motor V6 biturbo de 3 litros era muy similar al utilizado en el Alpine A610, con un desarrollo específico de la mano de los especialistas alemanes de Hartge, además de contar con la colaboración de Irmscher para el chasis.

Con 268 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 365 Nm a 2.500 rpm, utilizaba dos pequeños turbocompresores K04 KKK. Este modelo alcanzaba una velocidad máxima de 250 km/h. Contaba con tracción permanente a las cuatro ruedas y suspensión pilotada.

Renault Mégane R.S. Trophy (2018)

Con 1.798 cm3, 300 CV y 420 Nm de par en la versión con cambio EDC de doble embrague, el motor de la versión Trophy recibe ajustes específicos respecto al que se utiliza en los Alpine A110 y Mégane R.S. Configura una de las variantes más excitantes, con el apellido “Trophy”, que se ofrece desde la primera generación del Mégane R.S.

Renault Mégane R.S. Trophy

Y no solo por su motor. Los Mégane “Trophy” incluyen chasis Cup con un diferencial Torsen, tracción 4CONTROL a las cuatro ruedas, frenos y amortiguación de tarado específico… Todo para sacar el máximo partido a un motor capaz de dar el máximo en circuito, y de ofrecer eficiencia y placer de conducción en el día a día.