La DGT no cesa en su empeño de agudizar en el control de velocidad y empieza a emplear los radares en cascada

El uso de aplicaciones como Waze o Google Maps para localizar radares ha provocado que la repercusión en la recaudación revertida por la actividad de los cinemómetros fijos vea reducida su tasa de sanción.

Por eso, la Dirección General de Tráfico, en su empeño por controlar y sancionar solo las velocidades en exceso se plantea nuevas fórmulas para mantener su eficacia como agente castigador para quienes circulan por encima de las velocidades máximas permitidas.

La última técnica desarrollada y puesta en práctica por la DGT, en colaboración con los agentes competentes en materia de vigilancia de las carreteras, tanto los propios como la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico, amplía el control sobre los vehículos que circulan bajo el análisis de un radar fijo.

En este caso, las pruebas se están realizando a modo de test en Navarra por los agentes de tráfico en colaboración con el departamento de la Policía Foral Navarra y el programa ha sido propuesto a la DGT por la fiscalía de Seguridad Vial de la comunidad en su afán por reducir la siniestralidad en las carreteras de del territorio foral.

Por ello han dispuesto una nueva forma de controlar y sancionar a los conductores que se creían a salvo de la multa del consabido o avisado cinemómetro instalado bien sea a pie del asfalto o de un pórtico ya que, con los radares en cascada, tras el fijo se sitúa uno móvil

Cómo funcionan los radares en cascada

Basado en la dualidad que supone la instalación de dos dispositivos fijos en los radares de tramo, la estrategia para el control de la velocidad de los radares en cascada es sencilla: tras el cinemómetro permanente, un segundo dispositivo, en este caso, de ubicación temporal, evalúa si el vehículo que pasó por el primero mantiene o supera la velocidad permitida.

radares semana santaCon esta técnica quedaría asegurado que, en caso de que se circulase por encima de la máxima establecida bajo la “mirada” de un radar fijo, la acción quedase sancionada pero que, también, en caso de adecuar previamente la velocidad solo cuando se sabe que va a ser controlada, tras el consecuente alejamiento del cinemómetro fijo, el vehículo aumentara y superara la máxima, el segundo radar detectaría e inmortalizaría en una fotografía la actitud inadecuada del conductor.

De momento, los radares en cascada están en fase de pruebas

Como indicábamos, al encontrarse en fase experimental, las infracciones detectadas por el radar móvil están siendo comunicadas a los conductores que comenten la infracción con la premisa de ser una sanción informativa sin repercusión en cuanto a pérdida de puntos o penalización económica.

De momento, no hay información sobre el futuro de estos radares en cascada, ni siquiera si serán probados en otros territorios fuera de la Comunidad Foral.