¿Qué tienen en común el Porsche 911 y el Porsche Taycan? Aunque son muchos años los que los separan, tienen más en común de lo que se piensa. 

¿Qué tienen en común el Porsche 911 y el Porsche Taycan? Pues mucho más de lo que parece. La marca de Stuttgart inició su andadura en el mercado con el Porsche 356 en 1948 y despegó con el Porsche 911 en 1963, tras ocho generaciones de auténtico éxito con el nueveonce y sus variantes, ahora le toca el turno al Porsche Taycan, el primer eléctrico de la marca alemana.

La esencia del Porsche 911 no puede faltar en este modelo. Oliver Blume, director general de Porsche, ha asegurado que «todos los modelos Porsche que se desarrollan ahora, y los que lo harán en el futuro, están basados en el 911. Como pieza fundamental de la marca, el 911 es un coche deportivo de ensueño, que se ha ganado el corazón de los aficionados de todo el mundo».

«El 911 es historia viva del automóvil y ya ha superado el millón de unidades producidas. El Porsche Taycan pone un marcado símbolo de exclamación en el futuro de Porsche», ha añadido Blume. Las más de 20.000 solicitudes de reserva de este modelo son un excelente punto de partida. «Taycan y 911 están señalados como estandartes de la marca, comparten la filosofía y el espíritu con el que fueron desarrollados, lo que ha generado numerosos paralelismos entre ambos».

Made in Zuffenhausen

Ambos Porsche, 911 y Taycan, se fabrican en la planta de Porsche en Zuffenhausen. «Es donde late el corazón de Porsche», ha asegurado Blume. «Todo se ha desarrollado desde aquí, es donde el futuro tiene una tradición. Zuffenhausen es la casa del 911, el icono de la marca, ¿qué mejor lugar podría haber para marcar el inicio de una nueva era para Porsche?».

Con 80 años de historia, esta planta inicia una nueva etapa con revolucionarias instalaciones para la fabricación del Porsche Taycan. En la construcción de la nueva planta se ha empleado la misma cantidad de acero que se necesitaría para fabricar 100.000 carrocerías del 911.

Crear un icono requiere una gran inversión

La gestación del Porsche 911 supuso un gran esfuerzo. El largo proceso de desarrollo y el aplazamiento de la producción colocaron a la marca al borde de la bancarrota. Además, Porsche tuvo que hacerse cargo de la planta de prensado de Reutter, con aproximadamente 1.000 empleados.

Porsche también ha tenido que realizar un gran esfuerzo para desarrollar el Taycan, así como sus tecnologías y servicios asociados. Se han invertido alrededor de 700 millones de euros en la nueva planta de Zuffenhausen y 500 millones en el desarrollo de este modelo y sus versiones. Además, Porsche va a invertir 700 millones adicionales en tecnologías, infraestructuras de recarga y movilidad.

Espíritu de Stuttgart

Más de medio siglo separa su concepción, pero 911 y Taycan reflejan el mismo espíritu. «La tecnología del Taycan es radicalmente nueva, pero la filosofía que hay detrás es puramente Porsche: nuestro objetivo siempre ha sido ofrecer los vehículos más deportivos y sofisticados de sus segmentos», ha comentado Oliver Blume.

Para Stefan Weckbach, vicepresidente de la Línea de Vehículos Eléctricos, el Taycan «se conduce, se ve y se siente como un Porsche, solo cambia el sistema de propulsión. Un eléctrico también puede ser purista y despertar emociones. Para nosotros no es ninguna incoherencia. Al contrario, con una tecnología de propulsión óptima y el concepto adecuado de vehículo se pueden afinar todavía más las características de un Porsche».

August Achleitner, conocido como «Mr. 911» y responsable de producto de ese modelo durante 18 años, ha añadido que «lo que caracteriza a un Porsche de pura raza es el hecho de que siempre involucra activamente a su conductor. Y esta filosofía está contenida en el Taycan, tanto como en el 911. El periodo de adaptación de un vehículo al otro solo lleva unos minutos… o ni siquiera eso».

Poder de convicción

El nuevo Porsche 911 era un vehículo más grande y pesado que su predecesor, y estaba pensado para el uso diario. Los más puristas lo veían como una traición, pero el 911 fue reconocido rápidamente como un auténtico Porsche porque sus prestaciones y comportamiento superaron todas las expectativas.

El Porsche Taycan también tendrá que demostrar su valía a los escépticos de la electrificación del automóvil. Desde el punto de vista de la conducción, todos los que han probado el nuevo modelo de Porsche salen con los ojos encendidos y una amplia sonrisa, al igual que sucedió con el 911 en 1963. Mark Webber se declara «un hombre de la vieja escuela, no hay nada que me guste más que conducir. Pensé que iba a sentir el Taycan un poco pesado, pero la experiencia al volante es muy dinámica: la tracción a las cuatro ruedas, las prestaciones y la frenada hicieron que fuese una sensación impresionante».

Método 911

El Porsche Taycan tenía que ser un automóvil completamente nuevo y mantener toda la tradición de la marca. Para conseguirlo se empleó la filosofía del 911, un coche siempre nuevo y, sin embargo, inmutable. «La filosofía Porsche 911 es un principio estructurador, la esencia de nuestra marca, que se puede encontrar en todos los Porsche, independientemente de si tienen dos o cuatro puertas, un motor eléctrico o no, de si es purista o lujoso. Este principio ha hecho de Porsche lo que es y lo que seguirá siendo», ha asegurado Oliver Blume.

La técnica

En el desarrollo del Porsche 911 se produjeron muchas innovaciones y se explotaron las posibilidades técnicas de su época. Se desarrolló un motor de seis cilindros opuestos completamente nuevo, con los árboles de levas en cabeza y el cigüeñal sobre ocho cojinetes. Y se empleó un sistema de lubricación con cárter seco para asegurar el suministro de aceite. Este motor de 1.991 cc ofrecía una potencia de 130 caballos a 6.200 revoluciones, una cifra sobresaliente para un propulsor de esa cilindrada.

El Porsche Taycan emplea dos motores síncronos de imanes permanentes, con una mayor densidad de potencia, robustez y mejor carga constante que los motores asíncronos que rinden más 600 CV. También es pionero en utilizar la técnica de 800 voltios, que entre sus muchas ventajas ofrece tiempos de recarga más cortos y un menor peso.

Una misma herencia, la competición

El 911 recibió todo lo que se había aprendido en las carreras con los 356, 550 Spyder y 718, comenzando por su chasis y la disposición mecánica de motor trasero de cilindros opuestos. Y muchas de las soluciones empleadas en el motor del primer 911 venían del desarrollo del bloque de ocho cilindros de la Fórmula 1.

El Porsche Taycan también recibe de la competición sus dos motores, similares a los del Porsche 919 Hybrid ganador de las 24 Horas de Le Mans y del Campeonato del Mundo de Resistencia tres veces consecutivas. Las baterías de iones de litio refrigeradas por líquido y la innovadora tecnología de 800 voltios también se desarrollaron en este prototipo de carreras.

Diseño Porsche

El Porsche 911 es la representación material del diseño Porsche. El Porsche Taycan tiene muchos elementos estilísticos del lenguaje de diseño de la marca y otros más concretos procedentes del 911. Michael Mauer, jefe del Departamento de Diseño de Porsche, ha explicado que «al no haber un motor delante, el frontal del Taycan es más pronunciado que en otros modelos y está inspirado en el del 911». Las pronunciadas aletas delanteras y traseras, el contorno de las ventanillas laterales o el diseño de la zaga también rememoran las líneas maestras del 911.

Bajo centro de gravedad

La disposición de cilindros opuestos del motor del Porsche 911 posibilita ubicarlo en una posición muy baja, lo que afecta decisivamente a su centro de gravedad. Un centro de gravedad bajo mejora toda la dinámica del vehículo y transmite un comportamiento muy deportivo.

La batería situada en los bajos permite al Taycan rebajar aún más el centro de gravedad, siendo incluso más bajo que el de un 911. «Si a ello le añadimos una distribución de pesos óptima entre los ejes, el Taycan es, en su diseño básico, un coche totalmente deportivo», ha añadido Stefan Weckbach.

Eficiencia

Desde la primera generación, todos los Porsche 911 han ido optimizando su eficiencia a la vez que su rendimiento. El Porsche 911 E de 1968 introdujo la inyección mecánica Bosch, que permitió aumentar la potencia de 130 a 140 CV, reducir los consumos y cumplir con las estrictas regulaciones de Estados Unidos. Y la actual generación del 911 ha sido desarrollada para albergar tecnología híbrida. Entre ellas, décadas de constantes innovaciones en todas las parcelas para reducir su huella medioambiental.