Los testigos del cuadro de instrumentos han evolucionado con el paso de los años y, además, se han multiplicado. Pero, ¿Sabes qué significan?

Los testigos del cuadro de instrumentos son unos viejos compañeros en los coches desde hace mucho tiempo. Sin embargo, lo que sí ha cambiado ha sido el número de testigos que tenemos en la instrumentación, puesto que en un Seat 600 no eran más de 4 y, en su nieto, el Seat Ibiza, hay más de 50.

Por lo tanto, si a nuestros abuelos se les iluminaba alguno de ellos, lo único que podían hacer era parar y rezar, puesto que había cuatro posibilidades: aceite, gasolina, temperatura del agua o la dinamo. También hay que decir que los motores de esa época eran la más pura sencillez mecánica, por lo que las averías no eran como las actuales.

Hoy en día no es nada agradable ver cómo un testigo cobra vida ante nuestros ojos, pero bien es cierto que la mayoría son meramente informativos, por lo que más que un enemigo son un aliado. Tenemos varios tipos de testigos y con diferentes grados de importancia, por lo que vamos a pasar a explicarlos.

La DGT publica una revista en la que informan a los usuarios de este tipo de problemas, aunque bien es cierto que todos los testigos vienen detenidamente explicados en ese gran desconocido que solemos llevar en la guantera del coche: el manual de usuario de nuestro coche.

Los testigos del cuadro de instrumentos con mayor importancia están colocados de manera que los veamos de manera casi instantánea. Además, se iluminan en rojo o amarillo, así que a menos que vayas con la vista donde no la debes de llevar, es prácticamente imposible no darse cuenta.

¿Qué significan los testigos del cuadro de instrumentos?

Los más extraños

Este tipo de testigos que habitan el cuadro de instrumentos son de los que al encenderse, no sabemos qué nos quieren decir exactamente. Algunos, como por ejemplo la bombilla de que llevamos un foco fundido se reconocen facilmente. Sin embargo, seguro que el que indica un desgaste excesivo de las pastillas de freno no es tan reconocible, por no hablar del de fallo de catalizador.

Otros como en de fallo en la dirección a las cuatro ruedas, son específicos de los coches que equipan este complejo sistema, por lo que no debes extrañarte si no lo encuentras en tu coche.

Preocúpate si estos se encienden

Los fabricantes han tenido la deferencia de dejar en dos testigos los que indican las situaciones más preocupantes: el de la temperatura del agua y el del aceite. En caso de que se enciendan cualquiera de los dos integrantes de esta incómoda pareja, deberás parar de inmediato si no quieres mandar tu coche directamente al desguace.

Otro de estos incómodos integrantes es el testigo de fallo motor, que nos advierte de que algo no está funcionando correctamente ya sea en el propio motor, en los sistemas de inyección, en el encendido o el escape. Pese a que se enciende en amarillo, esta es una de las que más miedo dan, puesto que una vez encendida, no sabemos muy bien dónde está el problema.

Los de diario

Sí, como te hemos dicho antes, hay algunos testigos lumínicos de la instrumentación que son meramente informativos por los que no hay que preocuparse en absoluto. Uno de ellos es el del freno de mano, y es que ¿Nunca te has montado rápidamente en el coche y no has quitado el freno de mano del todo? En este caso, agradece al testigo de la (P) que te ha avisado de no haberlo hecho correctamente.

Otro de los habituales es el de las puertas abiertas, y es que muchas veces no las cerramos bien, por lo que este nos avisa de manera conjunta con la luz interior, que se queda encendida. Por supuesto, otro importante es el del cinturón de seguridad, y es que pese a que este no debería encenderse nunca porque siempre lo tenemos que llevar puesto, puede que se lo recuerde a algún despistado.

Los vigilantes

Estos son los que han surgido en los últimos años, puesto que pertenecen a los coches de última generación equipados con esos ángeles de la guarda que velan por nuestra seguridad en las carreteras llamados ADAS.

Por lo tanto, dentro de estos podemos encontrar algunos como el de alerta de cambio de carril, el del detector de ángulo muerto o el de reconocimiento de señales, aunque este último no es un testigo como tal, sino que se proyecta en el ordenador de a bordo. Este tipo de sensores no va siempre encendido, sino que cobra vida cuando pasa un coche por nuestro ángulo muerto o nos estamos desviando peligrosamente al otro carril.

Los “millenials”

Estos son aquellos que han llegado con los coches de última generación. Podemos encontrar el de cambio de marcha, que nos indica cuando debemos subir o bajar una marcha para realizar una conducción más económica. También el típico testigo de las luces con una “A” en el centro, que indica que llevamos las luces automáticas.

Otro de los testigos que podemos encontrar es el del modo GNC o GLP en los coches que se mueven con gas o el del enchufe cuando conectamos un vehículo eléctrico a un punto de carga. Si no sabes muy bien de qué va todo esto de los coches con gas, no te pierdas el reportaje de nuestros compañeros de Driving Eco sobre las 8 cosas de los coches de GLP que probablemente no sabías.

¿Cómo evolucionarán los testigos del futuro?

Como todos los aspectos en el sector de la automoción, los testigos del cuadro de instrumentos van a evolucionar. Ya lo están haciendo, y es que gracias a los nuevos cockpit digitales como el que tiene el nuevo Volkswagen Touareg, tenemos la información de una manera mucho más nítida, .

Sin embargo, esto no parará de crecer, y es que hemos podido ver novedades como el Génesis G70 y su cuadro de instrumentos en 3D. También es un hecho que los parabrisas 3D con realidad aumentada se acercan, por lo que habrá que ver cómo se adaptan los testigos del cuadro de instrumentos al futuro.