Las medidas de reducción de gasto de combustible y emisiones obligan a redefinir y a actualizar términos como la conducción a vela

La conducción a vela se ha entendido tradicionalmente como dejar que el coche se mueva sin necesidad de inyectar carburante, por ejemplo, levantando el pie del acelerador en bajadas e, incluso, desacoplando la transmisión dejando en punto muerto el coche, manteniendo el movimiento temporalmente, gracias a la inercia generada.

Esta segunda práctica, además de ser poco recomendable, ya que priva al conductor y al coche de capacidad de respuesta inmediata, se ha demostrado ser ineficaz de cara al ahorro de combustible.

En los últimos años, los esfuerzos por reducir el gasto de combustible han llevado a los fabricantes de coches y a sus socios tecnológicos a buscar y plantear soluciones para evitar malgastar una gota de carburante.

Por eso vuelve a estar de actualidad un concepto que hay que redefinir: la conducción a vela.

Los constructores han rescatado el concepto de la conducción a vela pero adaptándolo a la nueva situación donde, sobre todo, en los coches híbridos en busca de su etiqueta ECO de la DGT prima el ahorro de carburante y la reducción de las emisiones de CO2. Por eso, vamos a explicar qué es conducir a vela en un coche de última generación.

Conducción a vela mediante Start/Stop

Por un lado están los sistemas Start/Stop: si el vehículo interpreta que se da la situación adecuada para que, de forma autónoma, el motor de combustión se apague, por ejemplo circulando a un ritmo estable, favorecido por pendientes o el viento a favor, o en deceleraciones suaves, el dispositivo dejará temporalmente desactivado el motor y lo arrancara de nuevo en el momento en que el conductor accione el pedal del acelerador o el freno.

De esta forma, el motor térmico deja de trabajar y de utilizar carburante durante ciertas distancias mientras el vehículo se mantiene en movimiento.

Es la evolución dinámica del sistema de Start/Stop tan usado en ciudad en detenciones y arranques ante semáforos, pasos de peatones, atascos… pero aplicado a los momentos en los que el coche se encuentra en movimiento.

Por ejempo, Audi aplica esta tecnología en algunos vehículos electrificados parcialmente como es el caso del Audi A8 de la prueba que te ofrecimos, y que son clasificados como mild-hybrid gracias a incorporar una sistema eléctrico de alta capacidad.

Estos coches pueden apagar por completo el motor hasta casi un minuto y en velocidades desde 55 km/h hasta 160 lo cual permite ahorrar combustible, siendo entonces la batería del sistema eléctrico la que suministra la energía necesaria para mantener el resto de equipos activos a pesar de que el motor de combustión se encuentre apagado. Para el mencionado Audi A8, se anuncia un ahorro de hasta 0,7 litros de carburante a los 100.

La empresa Bosch, por su parte, llega a cuantificar en un 10 % el máximo de ahorro en combustible ya que establece que hasta el 30 % de los trayectos de largo recorrido podrían hacerse sin intervención del motor.

Conducción a vela mediante desacople de la transmisión

Otra forma de conducir a vela es mediante el desacoplamiento de la trasmisión del motor y vuelta al acoplamiento al pisar el acelerador o el freno. Esto ocurre cuando, en movimiento, el sistema automático desacopla la transmisión y deja que el vehículo se mueva por inercia o en modo llaneo o, también conocida como coasting function.

En este caso el motor no se apaga pero entra en modo de letargo, a ralentí, consumiendo menor cantidad de carburante, por ejemplo, mientras se circula a una velocidad constante y se deja de acelerar para entrar en fase de deceleración progresiva.

Fabricantes como Porsche, lo han incorporado a sus vehículos con cambio automático, como es el caso del cambio PDK ya que, lo que hace el sistema de desacople sería similar a poner la palanca de cambios en posición neutral o pisar el pedal de embrague en caso de hacerlo con un coche con caja de cambios manual, lo que permite girar las ruedas sin interferencia del motor sino por inercia.