El Head Up Display es un elemento de seguridad que se ha extendido en el mercado. Si quieres saber qué es, qué tipos hay y si merece la pena instalarlo, sigue leyendo.

El sector de la automoción está en continua evolución, ofreciendo cada vez más asistentes para hacer más fácil y segura la conducción. Sin embargo, hasta que llegue la conducción autónoma, todo depende del conductor, que debe gestionar su atención para centrarse en la conducción, la carretera y las circunstancias del tráfico. Por ello, es fundamental que nuestro automóvil esté desarrollado para favorecer que así sea y el Head Up Display es uno de esos elementos que se han incorporado para cumplir esta misión.

El 90% de la información que le llega al conductor es a través de la vista, por lo que es muy importante que éste no tenga que apartarla de la carretera para recibir información o manejar los distintos controles del vehículo. Algunos elementos como el primer cuadro de instrumentos en 3D instalado en el Genesis G70 dejan claro que estamos aún en plena evolución.

El primer avance en este aspecto fue la colocación de la instrumentación principal tras el volante, algo que se pudo ver por primera vez en el Chrysler Imperial de 1937. Como consecuencia, poco a poco se fueron arrastrando todos los controles al puesto del conductor.

Su uso se extendió gracias al BMW Serie 5

Sin embargo, uno de los pasos fundamentales para conseguir que la atención del conductor esté centrada en la carretera fue el Head Up Display (HUD). Este dispositivo fue desarrollado en los aviones de combate de la década de los 50, aunque no fue hasta 2003 cuando comenzó a ser algo habitual gracias a la quinta generación del BMW Serie 5 (E60).

El HUD muestra información relativa a la conducción como la velocidad a la que circulamos o las indicaciones del sistema de navegación. Estos datos se pueden proyectar directamente sobre el parabrisas o sobre una lámina plástica colocado sobre la capilla del cuadro de instrumentos.

Ya es algo comprobado que el Head Up Display reduce el tiempo de reacción ante un imprevisto y mejora la concentración del conductor. Esto se debe a que la información parece que flota sobre la parte delantera del coche, por lo que no obliga a apartar la vista del frente en ningún momento.

¿Qué tipos de Head Up Display existen?

Hay dos tipos de Head Up Display:

Head Medium Display:

En este tipo de dispositivo, una lámina transparente se eleva de la parte superior de la capilla del cuadro de instrumentos. Esta es la evolución previa y, por tanto, la más barata (en torno a 350 euros dependiendo de la marca).

El espacio en este dispositivo es menor, por lo que la cantidad de información proyectada también lo es. Por lo tanto, en este caso, suele mostrar elementos como la velocidad, el control de crucero o las indicaciones del navegador. Este sistema lo podemos encontrar en coches como el Ford Focus, que ha estrenado el primer sistema de este tipo de la marca.

Head Up Display

Esta es la variante más tecnológica y evolucionada. Tiene una mejor resolución y la información que se muestra es mayor. Esta es proyectada directamente sobre el parabrisas, por lo que parece que está flotando por delante del coche.

La posición de los datos puede ser regulada por el conductor y pueden proyectar una enorme variedad de colores. Sin embargo, esta mejora de prestaciones se traduce en un precio bastante superior, y es que suelen tener un precio que ronda los 1.300 euros y suelen estar reservado a los vehículos de lujo. Este sobrecoste se debe a que un Head Up Display necesita un potente proyector y un parabrisas especial.

Por lo tanto, el Head Up Display se ha convertido en un elemento de seguridad ya muy extendido y con contrastada utilidad a la hora de conducir.  Se trata de un dispositivo al que nos adaptamos muy rápido y que acabaremos agradeciendo, por lo que si estás pensando en comprar un coche, mira la lista de elementos opcionales, puesto la instalación del Head Up Display es muy recomendable.