¿Qué es y cómo funciona el diferencial autoblocante?. Hoy vamos a dar la respuesta a esta pregunta de manera clara y concisa.

¿Qué es y cómo funciona el diferencial autoblocante?. Esta es una pregunta común que mucha gente, interesada en el mundo del motor suele hacerse. Y no es para menos, de hecho es uno de los temas mecánicos más difíciles de entender.

Antes de empezar, es bueno recordar qué es exactamente un diferencial autoblocante. Concretamente, se trata de un mecanismo formado de una serie de engranajes, como por ejemplo, satélites y planetarios, los cuales permiten la transmisión de la fuerza de giro a ejes que no giran de manera conjunta o «solidaria».

Gracias a este mecanismo se compensa la diferencia de metros recorridos que las ruedas tanto exteriores como interiores al tomar una curva. Las ruedas exteriores, por cierto, siempre dibujan un cuadro más amplio.

Si contáramos con un diferencial tradicional que no fuera autoblocante, si una rueda perdiese adherencia, la fuerza del motor se perdería por ella.

Existen dos formas de solucionar el problema. Por un lado tenemos el control de tracción. Este se encarga de controlar la entrega de potencia y limitarla cuando el coche pierde tracción, incluso cuando el piloto o conductor continúa acelerando.

La otra solución tiene lugar gracias al diferencial autoblocante. Existen 2 tipos de diferenciales, por un lado los electrónicos y por otro, los mecánicos.

Los autoblocantes electrónicos funcionan de manera más sencilla. Se ayudan de sistemas como el ABS y el ESP, y lo que hacen es frenar la rueda que pierde adherencia.

El autoblocante mecánico se encarga de limitar la posibilidad de que una rueda gire respecto a la otra en función de un tarado de bloqueo fijado previamente. Su funcionamiento es como un diferencial tradicional, estando bloqueados desde el inicio hasta que se detecta la diferencia de giro entre los dos semiejes que los unen.

Una vez detectada la diferencia, la resistencia de un muelle hace actuar un mecanismo para aumentar el rozamiento interno, limitando de este modo el efecto diferencial, para acabar de hecho, bloqueándolo.

Cuando deja de existir el problema de diferencia de giro entre los semiejes, el diferencial vuelve a entrar en funcionamiento.

El tarado de bloqueo del diferencial se expresa como una conexión entre las dos ruedas. Un diferencial convencional estaría tarado al 0%, y si las dos ruedas fueran solidarias, el bloqueo sería del cien por cien, por lo que entre otras cosas, sería casi imposible realizar giros.

A continuación os dejamos un vídeo, que pese a ser antiguo (del año 1937), explica de manera sobresaliente y concisa, cómo funciona un diferencial:

Un diferencial autoblocante no es lo mismo que un diferencial activo. Este último es cada vez más común y popular, pero, no es lo mismo. Estos pueden repartir el par motor entre las ruedas de un eje en distintas condiciones de adherencia, o incluso teniendo en cuenta variables como la aceleración. De este modo permite modificar el comportamiento del vehículo para hacerlo más ágil tanto del eje trasero como del delantero.