El catalizador es uno de los componentes de nuestro vehículo más desconocidos para la mayoría del público. Hoy vamos a hablar de él y a explicar su funcionamiento.

Hoy toca clase de mecánica. El protagonista en este caso es el catalizador. Puede que te sorprenda, pero son muchas las personas que desconocen este componente, por eso hoy vamos a contártelo todo acerca de él.

El catalizador es el componente que se encarga de reducir los elementos contaminantes que proceden de los gases de escape. Su importancia, sobretodo en los tiempos que corren, donde las regulaciones vigentes son severas, es imperativa.

Para llevar a cabo su objetivo, esta pieza lleva un proceso conocido como catálisis. A través de una reacción química, se provoca la oxidación de gases nocivos para posteriormente, transformarse en oxígeno, nitrógeno y agua.

Salvando las enormes distancias, este proceso encuentra ciertas similitudes con el de la fotosíntesis de las plantas.

La eficacia del catalizador, depende en gran medida de la mezcla de los gases de admisión. Para controlar la calidad de la mezcla, se utiliza la denominada sonda lamnda, la cual se encarga de realizar ajustes constantes en la mezcla del aire y combustible, en función de la concentración de oxígeno en el escape.

La sonda lamnda requiere su propia instalación, y de hecho, está ubicada en la línea de escape, después del colector. Así se aprovecha la alta temperatura de los gases de escape. Para asegurar un buen rendimiento del catalizador, se necesita una temperatura que oscile entre los 400 y 700 grados centígrados.

Otro de los factores más importantes de esta pieza es evidentemente su duración. Esta depende de muchos factores, aunque especialmente de tu estilo de conducción.

Según los expertos, conviene sustituirlo a partir de los 40.000 o 60.000 kilómetros. Por si fuera poco, esta pieza es una de las comunes en los talleres, provocando todo tipo de averías, y de hecho, su reparación, se encuentra entre las más caras de subsanar.

Factores como el incremento en el consumo de combustible, pérdida de potencia en el motor, o el exceso de humos o gases, delatan que esta pieza ha de ser sustituida.

La mayoría de averías en el catalizador, sin embargo, se producen por acumulación excesiva de gases procedentes del escape. Por ejemplo en los motores diésel, los gases se acumulan especialmente en los trayectos cortos o si circulamos a muy bajas revoluciones. En los motores de gasolina influye especialmente el estado de las bujías.

Ya lo sabes, el catalizador es un componente indispensable para nuestro vehículo y su correcto mantenimiento es de vital importancia, tanto para colaborar con el medio ambiente como para cuidar tu vehículo.