Hemos probado el Toyota GR Supra, uno de los deportivos que más expectativas ha levantado en este último año. Si quieres ver qué nos ha parecido, sigue leyendo.

El Toyota Supra es uno de esos coches que cualquier amante del mundo del motor tiene en la cabeza a la hora de pensar en un coche con la receta que cualquier deportivo debería tener: motor delantero y tracción trasera. Después de 20 años en los que el panorama automovilístico se ha transformado de manera brutal, la prueba del Toyota GR Supra vuelve a demostrarnos que sí, que queda esperanza para los que nos gusta disfrutar al volante.

Al igual que pasó en su día con Mercedes-Benz, en ese momento en el que nos decían que algo estaba cambiando en la marca de la estrella, algo está pasando en Toyota. La marca que nos tenía acostumbrados a sacar coches híbridos y que ha alimentado la flota de taxis en las grandes ciudades, ha decidido que es necesario tener en su gama coches de los que se compran con el corazón, y que bien.

Todo empezó con el Toyota Yaris GRMN, una versión vitaminada del modelo urbano de la marca capaz de desarrollar 212 caballos y dejar claro que todo el legado de competición que tiene la marca nipona está muy presente en la cabeza de sus ingenieros.

Pues bien, el Toyota GR Supra es ya la guinda de este planteamiento. Toyota ha relanzado el que sea quizá el modelo más mítico de su historia, y de qué manera. La marca lleva ya unos meses dejando perlas del que iba a ser su nuevo deportivo, desvelando además que sería desarrollado de manera conjunta con BMW.

Muchos puristas se tiraron de los pelos pero, ¿qué problema hay en que dos marcas con la experiencia en crear deportivos como BMW y Toyota se unan para desarrollar un modelo para cada marca? Pues bien, despues de probar el nuevo Toyota GR Supra, nos ha quedado claro que esto no es un problema, sino más bien todo un acierto.

Un coche que enamora a primera vista

Este coche es uno de deportivos que te seducen nada más verlos. Lo primero que llama la atención al acercarnos a él es su poderoso y largo capó, que prácticamente ocupa la mitad del coche. Además de por lo largo que es el morro, esto se debe a que las dimensiones del coche son bastante compactas, con 4.379 mm de longitud.

Si seguimos repasando visualmente su porte, podemos apreciar además que el coche es muy ancho (1.854 mm), bajo (1.292 mm) y que la distancia entre ejes es corta (2.470 mm). Esta conjunción de dimensiones se nota al conducirlo, puesto que es obvio que tienen gran parte de culpa del brillante comportamiento del coche, aunque de eso hablaremos luego.

El perfil del nuevo Toyota GR Supra es realmente seductor, con una silueta de coupé de los de antaño que culmina en el alerón de “cola de pato” de su parte trasera y unas llantas de 19 pulgadas calzadas en unos neumáticos 255/35 en el eje delantero y 275/35 en el trasero.

Toyota no ha dejado que ninguna parte de su nuevo deportivo deje indiferente a nadie, por lo que la parte trasera no podía ser menos. Su zaga achatada con sus ópticas en forma de lágrima, junto con la doble salida de escape, su difusor y la inconfundible firma “Supra” presidiendo el conjunto, hace que el corazón nos palpite nada más acercarnos a él.

Un habitáculo bien resuelto

Si entramos en el habitáculo, la sensación de enamoramiento no disminuye en ningún momento, sino más bien al contrario. Como no podía ser de otra manera, el Toyota GR Supra tiene una disposición biplaza, ya que el fabricante se ha ahorrado montar unos asientos traseros testimoniales como los que tiene su hermano pequeño, el GT86.

La posición de conducción es excelente: la postura es muy baja, con el trasero cerca del asfalto, y la visibilidad es buena, aunque es cierto que el pilar A puede restar algo de visibilidad a la hora de previsualizar una curva en carreteras de montaña.

Todos los mandos quedan muy a mano, el volante tiene un tamaño ideal, las levas son muy cómodas y los asientos recogen bien en curvas (decimos bien porque tampoco es excelente). El cuadro de instrumentos digital tiene en su parte central el tacómetro y la marcha que llevamos engranada, dejando en la parte izquierda la velocidad y en la derecha otro display que ofrece una gran cantidad de información al conductor.

Además, Toyota ha echado el resto en que los pasajeros disfruten de un hábitat plagado de buenos materiales con un tacto intachable. La mano de BMW se nota en aspectos como los mandos de la climatización o los del sistema de infoentretenimiento pero, como hemos dicho antes, poco problema hay en que Toyota «tome prestadas» algunas partes de una marca como BMW.

Una relación «prestaciones-comportamiento» impecable

Bajo el largo capó del nuevo Toyota GR Supra está colocado un propulsor de 3.0 litros con turbocompresor y seis cilindros en línea en disposición longitudinal. La marca se ha centrado mucho en que el centro de gravedad sea muy bajo (más que en el GT86) y en que la distribución de pesos sea la ideal, por lo que este propulsor es el idóneo para conseguir el objetivo.

Este bloque es otro de los puntos de conexión entre BMW y Toyota. Desarrolla 340 caballos y 500 Nm de par, por lo que es capaz de empujar al Toyota Supra a los 100 km/h en 4,3 segundos y hacer que su bonita carrocería alcance una velocidad máxima limitada electrónicamente a 250 km/h.

El motor del Toyota GR Supra da el do de pecho entre las 5.000 y las 6.500 rpm, por lo que estirarlo hasta la zona roja del cuentavueltas y escuchar el bramido de los seis cilindros unido al leve silbido del turbocompresor se convierte en algo adictivo.

Este propulsor va asociado a una caja de cambios automática ZF de convertidor de par con ocho relaciones. Pese a que un servidor no es nada fan de este tipo de sistemas y prefiere una de doble embrague, hay que decir que el comportamiento de esta es completamente intachable. En caso de exigirle, las transiciones entre marcha y marcha son muy rápidas y a la hora de usar las levas, la caja de cambios obedece rápidamente engranando la marcha que se solicite.

Además, otro de los factores que no pueden fallar en un deportivo con las pretensiones del Toyota Supra es el diferencial autoblocante. Gazoo Racing, el departamento deportivo de la marca que se ha ocupado de desarrollar el coche, ha montado un diferencial activo que se ajusta de manera continua de 0 a 100% de bloqueo.

El Toyota GR Supra es divertido y noble

La conjunción de todos estos ingredientes hace que el Toyota GR Supra sea un plato exquisito. A la hora de encarar un puerto de montaña, el coche tiene una estabilidad espectacular y, además, hace que el coche sea muy noble. Gran parte de culpa tiene además la dirección, con un tacto duro y directo que da un perfecto feedback al conductor.

Además, tuvimos la oportunidad de probar el coche en el célebre circuito madrileño del Jarama. El comportamiento del Toyota GR Supra fue excelente en todo momento, demostrando que es un coche fácil de conducir y con unas reacciones muy previsibles, por lo que es sencillo corregir los ligeros sobrevirajes que el coche tuvo en algunos puntos críticos como en la bajada a la curva Bugatti.

Sin embargo, uno de los puntos que quizá sí que es mejorable son los frenos. El Toyota GR Supra monta unos discos ventilados de 348 x 36 mm delante y 345 x 24 mm detrás que, después de maltratarlos durante algunas vueltas en el Circuito del Jarama, denotaron algo de desfallecimiento.

Uno de los puntos que quizá no va a gustar a los más nostálgicos es que el freno de mano es eléctrico. Defendemos que en este tipo de coches deberían ser de palanca, puesto que es un recurso que puede que los más expertos al volante echen de menos al querer descolocar el eje trasero de su coche. Sin embargo, el mercado de postventa para este coche será enorme, por lo que podremos ver adaptaciones para drift como este Toyota Supra del piloto japonés Daigo Sato con el mítico motor 2JZ bajo su capó.

Una de las mayores sorpresas en el Toyota es que, además de tener un comportamiento en conducción deportiva completamente intachable, puede llegar a ser cómodo para hacer un viaje de larga distancia. El mullido de los asientos y la suspensión variable adaptativa, que cambia su dureza en función el modo de conducción que activemos (normal o sport), hace que nuestro coxis llegue sano y salvo a nuestro destino.

Dos niveles de equipamiento

El Toyota GR Supra tendrá dos packs de equipamiento: Active y Premium. El acabado Active ya trae un equipamiento realmente completo, con elementos como las llantas forjadas de 19 pulgadas, el diferencial activo, la suspensión variable adaptativa, asientos deportivos de alcántara o sistema de navegación.

Por otro lado, el acabado Premium incorpora al equipamiento que ya tiene la versión Active algunos elementos como los asientos de cuero negro, un sistema de sonido firmado por JBL, cámara frontal, cargador de móviles inalámbrico o pack de iluminación interior.

Además, en ambos acabados se incluye el pack Toyota Safety Sense+. Este cuenta con elementos como el control de crucero adaptativo, el detector de ángulo muerto, reconocimiento de señales de tráfico, sistema pre-colisión con detección de peatones o faros adaptativos con luces diurnas LED.

¿Un coche caro o un deportivo barato?

El precio del Toyota GR Supra ya se ha dado a conocer: para hacerte con la evolución del Toyota Supra de 2019 con el acabado Active, deberás desembolsar nada menos que 69.900 euros, por lo que la marca te dará además 4 años de mantenimiento gratuito.

Otra opción para hacerse con el deportivo nipón es hacerlo mediante el renting que propone la marca. En caso de elegir esta alternativa, tendrás que pagar una cuota de 1.030 euros más IVA durante 48 meses. Las entregas del Toyota Supra GR Sport comenzarán en octubre de este año.

El Toyota GR Supra no es un coche barato y, de hecho, la marca tiene como expectativa vender 40 o 50 unidades al año en nuestro país. Sin embargo, este no es el tipo de coches que se compran con la cabeza, se compran con el corazón: es bonito, es un coche divertido como pocos y te va ofrecer unas satisfacciones muy similares a las que te ofrece un Porsche 911, todo esto por la mitad de precio de lo que cuesta el deportivo alemán. Visto así, parece incluso barato ¿verdad?