Prueba Skoda Scala 1.6 TDI Active: un compacto diferente y muy inteligente

Prueba Skoda Scala 1.6 TDI Active: un compacto diferente y muy inteligente

Prueba Skoda Scala 1.6 TDI Active: un compacto diferente y muy inteligente

Escrito por: Alvaro Avilés    28 febrero 2020     8 minutos

Hemos hecho la prueba del Skoda Scala 1.6 TDI con el acabado Style, un coche que ha conseguido cautivarnos por varias razones.

Hemos hecho la prueba del Skoda Scala 1.6 TDI con el acabado Style, un coche que ha conseguido cautivarnos por varias razones. Si quieres saber cuáles, sigue leyendo

El Skoda Scala fue la propuesta de la marca checa para competir en el complicado segmento C o, lo que es lo mismo, de modelos compactos. Sin embargo, no es la primera vez que la marca se mete en esta lucha, y es que ya lo intentó en 2013 con el antecesor natural de este modelo: el Skoda Spaceback.

No lo tiene nada fácil, y es que modelos como el Ford Focus que probamos o, sin ir más lejos, sus nuevos primos: el Seat León 2020 y el Volkswagen Golf 2020 van a ponerle las cosas muy difíciles. Sin embargo, el Skoda Scala es una propuesta diferente a todas las demás, y es que su atractiva estética, sus compactas dimensiones y su generosa habitabilidad son suficientes argumentos como para convertirse en una buena alternativa.

A pesar de que compite en el mercado con los modelos anteriormente mencionados, el Skoda Scala está basado en la plataforma MQB-A0, es decir, la arquitectura que tiene el grupo VAG para sus modelos del segmento B. Esto quiere decir que su estructura es compartida con modelos como el Seat Ibiza o el Volkswagen Polo.

Un familiar en formato mini

Una de las grandes bazas del Skoda Scala es su estética, y es que es algo parecido a un familiar pero en formato reducido. La parte delantera presenta el nuevo lenguaje de la marca, muy similar al que estrenará la próxima generación de su hermano mayor, el Skoda Octavia.

Por ello, tenemos unos faros delanteros en forma de flecha y una poderosa parrilla delantera de lamas verticales con un marco cromado. Si seguimos el repaso visual por el perfil, podemos ver unas líneas bastante dinámicas protagonizadas por dos nervaduras: una que sigue el espacio que deja el capó con la aleta delantera y otra más profunda que recorre la parte baja de las puertas. Además, presenta una cadera ascendente que queda pronunciada por el marco cromado que abraza la parte baja de las ventanas.

Sin duda, la parte más llamativa del exterior es la zaga, que cuenta con un portón bicolor que combina la parte superior en color negro con el color de la carrocería. Esta solución ya la estrenó el Spaceback y, a nuestro parecer, le queda realmente bien. Para rematar esta parte, tendremos la leyenda de Skoda en la parte central y nos faros en disposición horizontal que mueren en la parte lateral del coche.

Para rematar el conjunto, la unidad que probamos con unas bonitas llantas de aleación mutirradiales de 18 pulgadas que hacían que nuestro Skoda Scala llamara realmente la atención.

Prueba Skoda Scala (22)Calidad «Made in Volkswagen»

Cuando abrimos la puerta del Skoda Scala, nos envuelve una atmósfera de materiales de buen tacto y muy agradables a la vista con unos ajustes también muy buenos. Tenemos un salpicadero muy sencillo recorrido de lado a lado por una moldura que, dependiendo del acabado elegido, puede tener distintos acabados. En nuestro caso, teníamos un plástico que emulaba el efecto del aluminio cepillado que le quedaba realmente bien.

La consola central estaba protagonizada por una pantalla flotante de ocho pulgadas de fácil manejo. Sin embargo, sí que podemos poner una pega en este aspecto: los pulsadores táctiles del marco se podrían haber metido en la misma pantalla o incluso sustituirlos por botones, puesto que tendremos que retirar la vista de la carretera si queremos atinar a la primera.

Para compensarlo, agradecemos que los mandos del sistema de climatización sean físicos, puesto que seguimos defendiendo que son mucho más intuitivos. Tras la palanca de cambios, tendremos los botones para controlar los modos de conducción, el Start & Stop y el asistente de aparcamiento automático.

Si escogemos el acabado del Skoda Scala de nuestra prueba, es decir, el Style, el habitáculo es realmente luminoso gracias al techo panorámico que tenemos de serie. Además, esta sensación se pronunciaba con la bonita tapicería de cuero y alcántara en color beige que montaba nuestra unidad. Sin embargo, el tejido era realmente sucio, y es que a pesar de que nuestra unidad apenas tenía 10.000 kms, ya tenía unas manchas que sacarían de quicio a los más pulcros.

Mucho más espacio de lo que parece

La habitabilidad del Skoda Scala es otro de sus puntos fuertes, y es que la segunda fila de asientos ofrece espacio más que suficiente como para que dos adultos viajen plácidamente. No tanto en el asiento central, y es que ni la anchura ni el mullido de la banqueta colaboran en ella.

El Skoda Scala cuenta con un maletero muy espacioso, y es que tiene una capacidad de nada menos que 467 litros. Parece mentira que usando la misma plataforma que un Seat Ibiza, consiga superar por mucho a modelos como el Seat León o el Volkswagen Golf –ambos con 380 litros de capacidad-.

Por lo tanto, el Skoda Scala es un modelo perfecto para aquellas familias que necesiten un buen maletero para irse de vacaciones pero que quieran un coche cómodo para callejear por la ciudad.

Prueba Skoda Scala (12)En defensa del diésel

El motor que equipaba nuestra unidad de pruebas era el 1.6 TDI de 115 CV, un propulsor de 4 cilindros que ya es un viejo conocido en el grupo Volkswagen. Este desarrolla un par motor de 250 Nm y ofrece unas prestaciones muy correctas: 0 a 100 km/h en 10,1 segundos y una velocidad máxima de seis relaciones.

Este ofrece potencia más que suficiente desde abajo hasta las 3.500 rpm, por lo que se convierte en una alternativa perfecta para mover con soltura los 1.324 kilos que pesa el conjunto. Este propulsor se puede asociar bien a una transmisión manual de seis relaciones o a automática DSG.

En el caso del Skoda Scala de nuestra prueba, iba casado con una transmisión manual de seis relaciones de buen tacto. Con todo este conjunto, el compacto checo logra marcar unos consumos de alrededor de 5 l/100 kms, siendo posible incluso rebajar esta media si nos lo proponemos.

Por mucho que avancen los motores de gasolina y los tres cilindros turboalimentados estén copando la parte baja de la gama de la mayoría de modelos del mercado, jamás podrán igualar este tipo de consumos. Además, el motor 1.6 TDI sigue siendo un ejemplo en cuanto a suavidad y baja sonoridad, por lo que poco o nada tiene que envidiar a los modernos tricilíndricos.

Prueba Skoda Scala (31)El Skoda Scala ha demostrado en nuestra prueba ser un coche muy ágil

El Skoda Scala ofrece un comportamiento muy confortable, aunque si le buscamos las cosquillas, nos sorprende su agilidad. Es aquí donde se nota la arquitectura donde está basado, y es que ofrece un chasis que, pese a no ser deportivo, sí que se comporta muy bien en curvas o cuando hacemos una rotonda alegres.

La dirección tiene un buen tacto y es lo suficientemente directa como para no tener que girar el aro más de lo deseado para meter al coche donde queremos. Toda esta sensación queda enfatizada por el comportamiento de la suspensión, y es que tiene un tarado a medio camino para que filtre a la perfección los imperfectos de la carretera pero sin perjudicar el comportamiento dinámico y hacer que la carrocería balancee en exceso.

En caso de que paguemos por ello, podremos tener un selector de modos de conducción que nos da a elegir entre cuatro programas: eco, normal, sport e individual. Las diferencias entre ellos no son demasiado pronunciadas, aunque sí es cierto que si activamos el modo eco tendremos una respuesta más lenta al acelerador y, si activamos el modo sport, tendremos un tacto más directo.

El acabado Style ofrece un equipamiento muy completo

Como os hemos mencionado anteriormente, el Skoda Scala que hemos probado contaba con el acabado Style, es decir, el que cuenta con el enfoque más premium de la gama. Con este, tendremos un equipamiento de serie bastante completo: llantas de aleación de 17 pulgadas, techo panorámico, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, climatizador bizona, sistema de infoentretenimiento con pantalla de 8 pulgadas compatible con Android Auto y Apple Car Play o sistema de apertura y arranque sin llave.

Además, tendremos asistentes a la conducción como el detector de fatiga, el asistente de frenada de emergencia o el asistente de mantenimiento en carril.

Además, nuestra unidad llevaba un completo elenco de elementos opcionales: control de crucero adaptativo (415 €), llantas de aleación de 18 pulgadas (355 €), asistente de luces (350 €), selector de modos de conducción (105 €), asientos calefactables (395 €), tapicería de cuero y alcántara (1.120 €), faros Led (900 €), asistente de aparcamiento automático (325 €) o portón del maletero eléctrico (370 €).

Prueba Skoda Scala (3)¿Cuánto cuesta el Skoda Scala?

El precio del Skoda Scala parte de los 14.890 euros si lo asociamos al nivel de equipamiento más básico de la gama –Active-. En caso de que escojamos el acabado que llevaba nuestra unidad, el precio asciende a los 17.900 euros, un precio más que interesante si tenemos en cuenta el equipamiento de serie que tendremos.

Si ya vamos al Skoda Scala de nuestra prueba en concreto, es decir, con todo el equipamiento opcional que teníamos y el motor 1.6 TDI, el precio asciende a los 25.890 euros con las promociones de la marca aplicadas. Sin duda, se convierte en una de las mejores alternativas en relación calidad/equipamiento/precio, por lo que sí, el Skoda Scala ha conseguido ganarse un trocito de nuestro corazón.

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