Probamos la cuarta generación del Audi A8, un coche revolucionario por la cantidad de tecnología que utiliza para hacer la conducción más confortable, segura y eficiente.

Desde la aparición del Audi A8 en el mercado en 1999, por unas cosas o por otras, cada vez que la marca de los cuatro aros ha lanzado una nueva generación de su berlina de lujo se ha convertido en referencia. La batalla tecnológica que mantienen Audi, BMW y Mercedes en esta categoría con los Audi A8, BMW Serie 7 y Mercedes Clase S acaba beneficiando a los compradores de coches “normales”, porque muchos de los desarrollos que incorporan estos modelos en materia de motores, confort o ayudas a la conducción, acaban pasando tarde o temprano a los segmentos inferiores.

Audi A8 2018

En el caso de Audi, todavía recuerdo como si fuera ayer la puesta en escena de la primera generación del Audi A8 en 1994, basada en el prototipo Audi ASF que nos sorprendió con su carrocería de aluminio pulido en el Salón de Frankfurt el año anterior. La apuesta que Audi inició –y que mantiene desde entonces– por la construcción ligera se dejaba notar al volante con una agilidad impropia de un coche del tamaño del A8, beneficiando también los consumos y la prestaciones. La espiral de la reducción de peso es algo a lo que se han apuntado desde hace tiempo todas las marcas, en todas las categorías.

Enumerar todas las innovaciones que se fueron sucediendo en las distintas generaciones del Audi A8 sería interminable. Por citar algunas, me quedo con el motor V8 TDI de la primera generación del A8, que con 3,3 litros de cilindrada ya era el más “pequeño” en su clase –adelanto de lo que luego ha sido el “downsizing”– y al mismo tiempo el más potente, con 225 CV. Fue de los primeros motores diésel que probé que realmente me sorprendieron por su refinamiento y prestaciones. Hoy en día esta potencia está al alcance de un buen 4 cilindros con apenas 2 litros. Y no diré que con una suavidad equivalente a la del V8, pero casi…

Audi A8 2018

En la segunda generación del Audi A8 llegaron sistemas que parecían revolucionaros, como el asistente al cambio de carril, y los faros completos LED en la tercera generación. Hoy en día, estos sistemas se pueden equipar en cualquier utilitario. Pero en todos estos años hay algo que no ha cambiado en la gran berlina de lujo de Audi: el A8 siempre ha destacado por una calidad, una presentación, una terminación, unos ajustes y un acabado de primerísimo nivel, y de auténtica referencia en su clase.

Audi A8 2018

En la cuarta generación del Audi A8 sigue siendo así, como hemos podido comprobar tras probarlo por todo tipo de carreteras, y también desde donde más tiempo pasarán sus posibles propietarios: en las plazas traseras. Estamos ante un coche que en muchos aspectos vuelve a ser una auténtica revolución, adelantándose incluso al futuro. Estas son las 10 cosas que más nos han sorprendido del nuevo Audi A8

1. Construcción ligera: del aluminio al multimaterial

Si en las tres generaciones anteriores Audi presumía de la construcción ligera ASF en aluminio, ahora la marca de los cuatro aros se pasa a la carrocería MSF, un diseño multimaterial que ya se ha utilizado con anterioridad en otros modelos de la marca. Audi inició este tipo de diseño de carrocerías con el Audi TT. En concreto, el Audi A8 es el modelo que combina más cantidad de materiales diferentes en la gama del fabricante alemán.

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El aluminio sigue siendo protagonista, alcanzando hasta un 58 por ciento del total. Pero entran en acción aceros de ultra alta resistencia, magnesio en la traviesa que une las torretas de la suspensión delantera, o un enorme panel realizado en polímero reforzado con fibra de carbono (CFRP) para el mamparo que divide el habitáculo de la parte trasera. Para unir tantos materiales diferentes se utilizan hasta 14 técnicas distintas.

¿Resultado? Audi mantiene un peso oficial para el Audi A8 50 TDI quattro por debajo de las dos toneladas de peso, exactamente 1.975 kg. Tirando de archivo algunos podríais pensar que eso no tiene mucho mérito, teniendo en cuenta que el primer Audi A8 de aluminio en su versión V6 TDI de 180 CV se quedaba en 1.810 kg. Pero el nuevo modelo es más grande, mucho más potente y está infinitamente mejor equipado. Y aunque sea adelantarnos: al volante, el Audi A8 se siente ligero, aunque el mérito no sea achacable sólo a la construcción multimaterial.

2. El interior del nuevo A8: adiós a los botones

Otra de las sorpresas de este Audi A8, que daría para hablar largo y tendido e incluso hacer encuestas. Audi dice adiós en el nuevo A8 al sistema de control MMI utilizado en prácticamente todos sus modelos, en distintas versiones: con o sin panel táctil. El pulsador giratorio de la consola central deja paso aquí a un nuevo concepto en el que se eliminan prácticamente todos los botones… al menos como los conocemos tradicionalmente.

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La principal ventaja que tiene esta apuesta es que permite un diseño limpio y plano, como el que presenta el salpicadero del Audi A8, presidido por tres enormes pantallas: la de la instrumentación Audi virtual cockpit y dos en la consola central, una superior para el sistema multimedia y otra por debajo para la climatización, que al mismo tiempo hace las veces de panel táctil para introducir información escribiendo caracteres con los dedos.

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No le veo ninguna otra ventaja a este sistema de botones, aunque frente a otros intentos de este tipo los del Audi A8 me parecen muy bien resueltos porque al accionarlos se produce una confirmación táctil y acústica de la pulsación. Los botones convencionales siguen siendo más fáciles de localizar al tacto sin apartar la vista de la carretera. Pero lo cierto es que pocas veces tendrá que buscar el conductor un mando para controlar algo que no pueda hacerse desde el volante –aquí sí con botones giratorios y pulsadores convencionales– o desde el sistema de control por voz del nuevo Audi A8. Este último es ahora más intuitivo que nunca, capaz de reconocer órdenes vocales sin necesidad de tener que aprenderte comandos previamente memorizados.

3. Conectividad y multimedia

Nada menos que 30 pulgadas suman las tres pantallas con las que cuenta el Audi A8. De la instrumentación Audi virtual cockpit, con sus 12,3 pulgadas y resolución full HD (1920 x 720 píxeles), poco que decir. Es la mejor instrumentación que he probado hasta la fecha, por calidad de los gráficos y posibilidades de configuración. Con esta instrumentación poco sentido le veo a la opción del head-up display que proyecta gráficos en el parabrisas.

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A la pantalla principal del sistema multimedia, con 10,1 pulgadas (resolución de 1540 x 720 píxeles) se une una segunda pantalla complementaria por debajo, con 8,6 pulgadas (resolución de 1280 x 660 píxeles) en la que se integra el control de la climatización y distintas funciones de confort. Ambas cuentan con MMI touch response, una tecnología de Audi que incluye una superficie anti huellas y antirreflejo y que, como los botones digitales, confirman la activación de cualquier función con una respuesta en forma de pulso mecánico acompañada de un clic sonoro. El funcionamiento es impecable, y la experiencia de uso muy similar a la que proporcionan los teléfonos móviles de alta gama.

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En cuanto a conectividad, no creo confundirme si afirmo que el nuevo Audi A8 es el coche más avanzado del momento. Está preparado para el estándar de transmisión 5G –velocidades de hasta el triple de lo que es posible actualmente–, y se conecta con la nube para que otros vehículos Audi puedan beneficiarse de informaciones sobre el tráfico, climatología, avisos de peligro o –en breve– incluso disponibilidad de plazas libres de aparcamiento.

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La aplicación para dispositivos móviles totalmente rediseñada, myAudi App, permite conectar el teléfono al vehículo. A todas las funciones típicas de este tipo de aplicaciones –envío de rutas al navegador, control remoto del estado del vehículo, etc– añade la posibilidad de utilizar el teléfono como llave, para abrir y arrancar el vehículo. De momento sólo funciona con teléfonos con sistema operativo Android.

4. Un coche con inteligencia artificial

Bajo la denominación Audi AI, la marca integra diferentes tecnologías que permiten ofrecer en el nuevo Audi A8 sistemas que funcionan de forma inteligente. Y hay que prepararse, pues lo que de momento parece ciencia ficción, pronto será un estándar incluso en coches de segmentos inferiores.

Para ello es necesario una completa batería de cámaras y sensores. Hasta 24 incluye el nuevo Audi A8, destacando el nuevo escáner láser como complemento a las habituales cámaras de video, sensores de ultrasonidos y radares de largo y medio alcance. Preparado para identificar todo tipo de objetos incluso en la oscuridad o con mala climatología, este escáner láser es la clave para alcanzar el nivel 3 de conducción pilotada que permite el Audi AI traffic jam pilot, del que hablaremos en el siguiente apartado.

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Además de este asistente de conducción en atascos, el nuevo Audi A8 incluye otros sistemas “AI” que funcionan de forma inteligente. Entre ellos, los asistentes al aparcamiento Audi AI remote parking pilot y Audi AI remote garage pilot. Permiten realizar maniobras de aparcamiento en paralelo o en batería de forma autónoma desde dentro del vehículo o desde el exterior a través de la aplicación myAudi en un smartphone. También hacen posible que el Audi A8 aparque de forma autónoma en una plaza de garaje sin necesidad de “cuadrar” el coche para que simplemente tenga que avanzar o retroceder. El Audi A8 reconoce muros e incluso objetos, y realiza las maniobras necesarias para estacionar incluso en espacios reducidos.

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De los más de 40 asistentes con los que cuenta el nuevo Audi A8, otros que se benefician de la tecnología Audi AI son la suspensión activa Audi AI suspension y el sistema de seguridad pre sense 360°. La primera incluye motores eléctricos (alimentados por el sistema de 48 voltios) en las ruedas capaces de adelantarse y actuar sobre los brazos de la suspensión para elevar las ruedas al pasar por los baches –los distintos sensores del coche “leen” la carretera e identifican desde irregularidades o imperfecciones hasta incluso los reductores de velocidad–, haciendo que estos sean casi imperceptibles. El pre sense eleva la carrocería hasta 80 mm en el lado correspondiente si se detecta que existe una posible colisión en esa zona, para reducir el posible daño a los ocupantes.

5. Primer coche con conducción autónoma nivel 3

Precisamente la tecnología Audi AI y todos los sensores del Audi A8 son la base para el sistema Audi AI traffic jam pilot. Se trata de una evolución del asistente para la conducción en atascos que debutó en el Audi Q7, y que ahora permite al conductor despreocuparse por completo de los mandos en ciertas situaciones. Esto hace que el Audi A8 sea el primer coche del mundo en ponerse a la venta con conducción autónoma de nivel 3.

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Sin embargo, por cuestiones legales en España no es posible disfrutar de este equipamiento, al estar prohibido que el conductor suelte las manos del volante o realice otras tareas que no tengan que ver con la conducción, y que sí es posible realizar en el nuevo Audi A8 con este sistema en otros países, como utilizar el teléfono móvil, o incluso gestionar el correo o leer las noticias a través del sistema multimedia del coche.

 

El Audi AI traffic jam pilot funciona sólo en vías con barrera física de separación entre ambos sentidos del tráfico, en situaciones de tráfico denso y hasta una velocidad máxima de 60 km/h. Cuando está disponible emite un aviso y el conductor lo activa pulsando un botón en la consola. Una cámara y distintos sensores se encargan de comprobar que el conductor está siempre disponible para recuperar el control del vehículo si es requerido para ello, lo cual sucede si el tráfico comienza a despejarse o si el sistema detecta, por ejemplo, que el conductor se está durmiendo. Si el conductor no responde, el Audi A8 iniciaría una frenada autónoma de emergencia por sí solo.

6. Motores del Audi A8: todos “mild-hybrid”

Audi ya ha utilizado una red eléctrica de 48 voltios con anterioridad, en el Audi SQ7, pero como red secundaria. La novedad en el Audi A8 es que la red de 48 voltios pasa a ser la principal, dejando como red secundaria la de 12 voltios. Esta red de 48 voltios es necesaria para incorporar la tecnología “mild-hybrid” de hibridación ligera, de serie en toda la gama.

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No, esto no quiere decir que los Audi A8 sean híbridos. Pero sí tienen un motor eléctrico conectado al motor de combustión mediante una correa, que hace las veces del alternador tradicional. La función de este motor es la de hacer las veces de motor de arranque y de generador eléctrico, generando energía en las fases de deceleración o frenada.

Para arrancar en frío el Audi A8 cuenta con un motor de arranque convencional. Pero para iniciar la marcha por ejemplo tras parar en un semáforo y activarse el start-stop, o para arrancar de nuevo el coche cuando entra en funcionamiento el sistema de marcha por inercia y el motor se desconecta momentáneamente, se utiliza este motor eléctrico alimentado por una batería de iones de litio de 10 Ah de capacidad.

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El conductor no nota ni tiene que hacer absolutamente nada. A velocidades de entre 55 y 160 km/h, el Audi A8 apaga el motor por períodos máximos de hasta caso un minuto cuando se levanta el pie del acelerador o el coche puede mantener la marcha utilizando la inercia. El motor eléctrico se encarga de asegurar que el motor se activa de nuevo de forma rápida y suave, totalmente imperceptible. En combinación con el start-stop, que gracias a este sistema puede apagar el motor desde una velocidad de 22 km/h sin esperar a que el coche se detenga por completo, Audi asegura que se pueden ahorrar hasta 0,7 litros de combustible por cada 100 km. Puede parecer poco para una tecnología aparentemente compleja, pero no lo es, y sobre todo, reduce de forma perceptible las emisiones

7. ¿Y el A8 híbrido para cuándo?

A los dos motores que se ofrecen de salida Audi añadirá las versiones V8 a lo largo de este mismo año, un TDI de 435 CV (el del Audi SQ7, con tecnología de sobrealimentación por compresor eléctrico y turbo) y un TFSI de 460 CV, ambos con 4 litros de cilindrada. La gama se coronará con el W12 de 585 CV, asociado exclusivamente a la versión del Audi A8 con carrocería larga.

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Y en esta generación no faltará un híbrido enchufable, el Audi A8 L e-tron, para el que se anuncia una potencia de sistema de 450 CV, con una autonomía en modo eléctrico de unos 50 km. Como el W12, se ofrecerá a finales de año exclusivamente asociado a la carrocería de batalla alargada, y podrá contar con un sistema de recarga por inducción magnética para las baterías, sin necesidad de enchufarlo a la corriente. El sistema de recarga por inducción tiene una potencia de 3,6 kW (por cable es de 1,2 kW), con una eficiencia de un 90 por ciento.

El motor de combustión en el Audi A8 L e-tron será el 3.0 V6 TFSI de gasolina, no el diésel que se utiliza en el sistema de propulsión híbrido del Audi Q7 e-tron. El motivo es que esta versión tiene como principal destino el mercado chino, donde el mercado no demanda motores que funcionan con gasóleo.

8. Desde las plazas traseras del Audi A8

Durante la prueba del nuevo Audi A8 tuve la posibilidad de disfrutar también del confort, el lujo y la sofisticación que ofrecen las plazas posteriores. Aquí, los clientes de Audi pueden elegir una configuración con dos asientos individuales en el caso del A8 L, que permite sacar todo el partido a los 13 centímetros extra de longitud que presenta esta carrocería, con 5,30 metros, frente a los 5,17 del A8 “corto”.

Las posibilidades son increíbles: existe incluso un asiento especial para la plaza derecha que permite viajar reclinado como en una butaca de relax, con función de calefacción y masaje para los pies, que descansan en una superficie plegable eléctricamente situada en el respaldo del asiento delantero.

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Además de los asientos de confort con ventilación y masaje, climatizador de cuatro zonas, reposacabezas ajustables o las Audi tablet de 10,1 pulgadas como sistema de entretenimiento, desde las plazas traseras se pueden controlar distintas funciones a través del denominado Rear Seat Remote, una unidad de control con pantalla táctil extraíble situada en la consola que existe entre los asientos. A través de esta pantalla se controla la climatización, la radio, las funciones de masaje, las cortinillas de privacidad o la luz de lectura, que cuenta con proyectores Matrix LED que ofrecen una iluminación increíblemente blanca. Entre las opciones no falta la posibilidad de contar con un espacio refrigerado.

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En el nuevo Audi A8, además, es posible conectar dos teléfonos al mismo tiempo, y los pasajeros de las plazas traseras pueden utilizar la pantalla del Rear Seat Remote como si fuera un smartphone.

9. Al volante del nuevo Audi A8

El Audi A8 cuenta de serie con suspensión neumática y con tracción quattro. Opcionalmente puede equipar suspensión activa y dirección a las cuatro ruedas, además de un diferencial trasero activo.

Tanto por la calidad de la insonorización como por la forma en la que la suspensión de serie del Audi A8 se traga los baches, y por la suavidad de todos los mandos, la sensación al volante –y como pasajero– es de filtrado y asistencia total. Una auténtica maravilla para largos recorridos por autopista, donde los kilómetros no parecen pasar factura tampoco para el conductor.

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Las prestaciones de los dos motores V6 resultan más que suficientes para mover con agilidad al Audi A8 en cualquier situación. Con un resultado dinámico muy parecido, y a pesar de estar el TDI muy bien aislado para no transmitir ruido ni vibraciones al habitáculo, el TFSI se muestra imbatible en este apartado, a cambio de reducir significativamente la autonomía. El factor económico asociado al mayor consumo importará poco al usuario de este tipo de coche. Y probablemente también la autonomía si va a contar con un chófer encargado de repostar cuando sea necesario. Pero la realidad es que durante el recorrido de pruebas, combinando carretera muy virada y autopista, el diésel necesitó 3 litros menos cada 100 km.

No es el nuevo Audi A8 –nunca lo ha sido– un coche para conducir por carreteras en las que hay que medir bien lo que te arrimas al borde cuando encuentras tráfico de frente. Pero en un recorrido muy tortuoso nos demostró que sigue disimulando muy bien su peso y, sobre todo, su tamaño. La dirección a las cuatro ruedas no es imprescindible; quizás su mayor ventaja sea la reducción del radio de giro y al consiguiente facilidad para maniobrar cuando nos movemos por ciudad.

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Por cierto, imposible comprobar desde las plazas traseras si los nuevos faros HD Matrix LED, con función de luz láser para las largas, alcanzan los 750 metros que asegura Audi. Pero si tuviera que apostar lo haría a favor. Increíble la calidad de los faros de alta tecnología que ofrece el nuevo Audi A8 para circular por la noche.

10. El precio y los rivales del nuevo Audi A8

El nuevo Audi A8 está disponible con un precio desde 97.460 euros para la versión 50 TDI, y desde 104.560 euros en el caso del 55 TFSI. Las versiones con carrocería larga cuestan unos 3.000 euros más en el caso del motor diésel, y casi 4.000 con el motor de gasolina.

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Sus principales rivales son el BMW Serie 7, el Mercedes Clase S y el Porsche Panamera. Para entender mejor las pequeñas diferencias de matiz que existen entre ellos, lo explicaré de la siguiente forma: elegiría el Porsche Panamera sin dudarlo si fuese a ser el conductor habitual, y me quedaría con el Mercedes Clase S si mi destino fuera la plaza trasera derecha. El BMW Serie 7 y el Audi A8 ofrecen un mucho del confort y refinamiento del Mercedes, con algún apunte de ese “toque” deportivo del Porsche. Lo que podría buscar un usuario que aunque sea sólo de vez en cuando, vaya a quitarle trabajo al chófer.