Hemos hecho la prueba del Ford Puma, el nuevo SUV urbano de la marca que llega con argumentos suficientes como para convertirse en la referencia del segmento

La primera generación del Ford Puma llegó a los concesionarios en el año 1997 como una alternativa más deportiva del modelo del que estaba basado, el Ford Fiesta. A pesar de que unos años después se ha convertido en una compra atractiva en el mercado de segunda mano, no disfrutó de demasiado éxito en el mercado.

23 años después, la marca ha querido resucitar este apellido para dárselo a su próxima gran apuesta para luchar en el competido segmento de los SUV urbanos. Además, llega con una interesante carta de presentación en la que podemos destacar un diseño que entra por los ojos y una nueva gama de motorizaciones Mild Hybrid con las que cuenta con todas las ventajas de la Etiqueta ECO de la DGT.

Nosotros ya hemos tenido la oportunidad de ponernos al volante del nuevo Ford Puma, por  lo que vamos a presentártelo y contarte nuestras primeras impresiones.

Deportividad y practicidad a partes iguales

A pesar de no tener nada que ver con la primera generación, el nuevo Ford Puma sigue partiendo de la misma plataforma que su hermano pequeño, el Ford Fiesta. Sin embargo, se ha sobredimensionado para apuntarse a uno de los segmentos más de moda actualmente: el de los SUV compactos.

Haciendo un repaso visual, llama la atención el poderoso frontal protagonizado por una gran calandra delantera y unos faros en forma de lágrima cuyo dibujo lumínico nos trae a la cabeza el todopoderoso Ford GT.

En su perfil, podemos ver una línea de techo descendente que, sin duda, favorece la sensación de deportividad del conjunto. En la cintura, la silueta de las ventanillas se alza para acompañar el comienzo de los faros traseros. Para terminar, la zaga presenta unos pilotos en forma horizontales y la leyenda “Puma” protagonizando la parte central del portón.

Dentro de los paquetes de equipamiento y estéticos disponibles, la gama del nuevo Ford Puma se resume en tres opciones: Titanium, ST-Line y ST-Line X. Mientras que el primero busca dar una sensación más elegante, las otras dos se centran en la deportividad.

Buena habitabilidad y uno de los mejores maleteros del segmento

Nada más abrir la puerta, el salpicadero y su configuración nos recuerdan de manera irremediable al Ford Fiesta, y es que son prácticamente idénticos. Sin embargo, esto no es nada malo, puesto que los materiales utilizados tienen un tacto muy agradable y unos ajustes bien rematados.

La terminación y algunos elementos varía en función del acabado elegido, por lo que en caso de que escojamos el Titanium, nos encontraremos con una tapicería y los paneles de las puertas forrados con un material textil similar a la tela de un pantalón vaquero. Además, una de las ventajas de este tapizado es que son fundas completamente extraíbles, por lo que no habrá problema si tu hijo te restriega el sándwich de nocilla en los asientos.

Por el contrario, si escogemos el ST-Line o el ST-Line X, tendremos unos asientos específicos que recogen bien el cuerpo cuando hacemos una conducción dinámica. Además, la tapicería cambia (cuero/tela en el ST-Line y cuero en el ST-Line X) y encontraremos guiños a la deportividad como los pespuntes y costuras en color rojo o el pomo del cambio y los pedales en aluminio.

En cuanto a las plazas traseras, los ocupantes tienen espacio para las piernas suficiente. Por otro lado, a pesar de que la caída del techo para darle esa silueta tan deportiva es contundente, no penaliza demasiado la altura libre en la fila trasera. Por lo tanto, los ocupantes de la plaza trasera no irán dándose capones con el techo en cada badén.

Ford Megabox: una solución de lo más ingeniosa

Otro de los elementos importantes en materia de practicidad es el Ford Megabox, un hueco de almacenamiento bajo el piso del maletero en el que se pueden acoger hasta 80 litros de capacidad. Además, este cuenta con un desagüe en la parte baja, por lo que en caso de mancharse, no habrá problema en meterle un “manguerazo”.

Con todo esto, el maletero del Ford Puma cuenta con 456 litros de capacidad, lo que lo convierte en una de las referencias del segmento si lo comparamos con otros modelos como el Seat Arona (400 litros) o el Volkswagen T-Cross (455 litros).

Sistema Mild Hybrid para conseguir la Etiqueta ECO

En la gama de motorizaciones del nuevo Ford Puma, encontraremos una oferta que, por el momento, se centra en el bloque 1.0 EcoBoost. Dentro de este, tendremos tres opciones:

  • La primera de ellas es el archiconocido 1.0 EcoBoost de 125 CV, un motor que ha demostrado ser suficiente para el uso diario pero en el que si echamos en falta algo de potencia cuando le buscamos las cosquillas.
  • En el segundo escalón, tenemos el 1.0 EcoBoost MHEV de 125 CV pero esta vez asociado a un sistema de hibridación ligera o Mild Hybrid de 48V –si no sabes en qué consiste, no te pierdas nuestro reportaje donde te explicamos el funcionamiento de los Mild Hybrid-. La diferencia de precio con respecto a su hermano no electrificado es de tan sólo 350 €, por lo que merece la pena asumir este ligero sobrecoste para contar con la Etiqueta ECO de la DGT.
  • El tercer nivel de potencia es el 1.0 EcoBoost MHEV de 155 CV y supone un sobrecoste respecto al anterior de 900 €. Sin duda, los 30 CV extra le vienen muy bien al Ford Puma, por lo que tendremos alegría más que suficiente bajo el pie derecho para poder afrontar un adelantamiento con plenas garantías. Además, también cuenta con el sistema Mild Hybrid, por lo que comparte clasificación medioambiental con su hermano pequeño.

¿Qué motores probamos en la presentación del Ford Puma?

En la presentación del nuevo Ford Puma, hemos tenido la oportunidad de probar el Ford Puma Hybrid en la versión de 125 y 155 CV. Entre ambas dos, la diferencia de consumos ha sido muy reducida, por lo que si te echa para atrás la idea de que hay que dar de beber a 30 caballos adicionales, podemos decirte que ambos han rondado los 7,5 l/100 km/h.

Bien es cierto que la mayoría de la ruta con ambas versiones ha estado protagonizada por carreteras de montaña y el ritmo ha sido alegre, por lo que con un poco más de cuidado con el acelerador estas cifras podrían reducirse.

Todavía faltan dos motores por llegar, y es que habrá un 1.5 diésel de 120 CV y, lo mejor de todo, un Ford Puma ST que previsiblemente llevará el mismo tres cilindros de 1.5 litros y 200 CV que la versión más picante del utilitario de la marca.

El Ford Puma tiene un comportamiento ágil y divertido

Como hemos dicho antes, el nuevo Ford Puma comparte plataforma con el Ford Fiesta, por lo que ya la base es muy buena. Por lo tanto, tenemos un comportamiento ágil y que ayuda a dibujarnos una sonrisa en una carretera revirada, y es que en la presentación en la que hemos tenido oportunidad de probarlo, la ración de carreteras de montaña fue suculenta.

El tacto de la dirección es muy bueno y es lo suficientemente directa como para no tener que meter demasiado volante para trazar bien la curva. Además, el tacto del cambio también es agradable, y es que de momento, las tres motorizaciones van asociadas a una transmisión manual de seis relaciones. Si tenemos que objetar algo en este aspecto es que la posición de la palanca de cambios queda algo baja, por lo que a la hora de cambiar de marcha deberemos estirar el brazo más de lo deseado.

Otro de los detalles ergonómicos que no nos ha gustado es la posición del selector de modos de conducción, y es que está situado en el túnel de transmisión, por lo que queda escondido tras el freno de mano y resulta incómodo de localizar cuando vamos conduciendo.

Cinco modos de conducción

Una vez que lo hemos seleccionado, el sistema nos dará cinco modos de conducción a elegir –Normal, Eco, Sport, Slippery y Trail-, por lo que podremos seleccionarlos en función de la carretera y de las condiciones

El nuevo Ford Puma sabe cuidar bien a sus pasajeros, por lo que la suspensión tiene el tarado suficientemente bien configurado como para mostrar un buen aplomo en curvas sin resultar incómoda.

No todo iba a ser bueno, y es que lo que menos nos ha gustado después de hacer la primera prueba del Ford Puma ha sido la insonorización interior, y es que se escucha demasiado al motor en el habitáculo. Esto sólo queda enmascarado cuando circulamos en autopista, y no porque no se escuche el motor, sino porque se escucha más la rodadura del coche.

Completo equipamiento desde el acabado más básico

Hace unos meses ya te contamos cuáles son los precios del Ford Puma según sus acabados. Partiendo de los 21.925 € que cuesta el Ford Puma Titanium con el motor 1.0 EcoBoost tenemos elementos de ayuda al conductor como el Control de Crucero Adaptativo con Stop&Go, reconocimiento de señales, alerta de cambio de carril o detector de ángulo muerto con alerta de tráfico cruzado.

Además, podremos contar con accesorios como el panel de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, sistema de sonido B&O o el sistema de infoentretenimiento SYNC 3 compatible con Android Auto y Apple Car Play.

¿Cuánto cuesta el nuevo Ford Puma?

Ya se han desvelado todos los precios del nuevo Ford Puma, por lo que os los desvelamos:

Titanium ST-Line ST-Line X

1.0 EcoBoost 125 CV

21.925 € 23.175 € 24.875 €
1.0 EcoBoost MHEV 125 CV 22.275 € 23.525 €

25.225 €

1.0 EcoBoost MHEV 155 CV 23.175 € 24.425 €

26.125 €

Por lo tanto, ya tenemos aquí el nuevo Ford Puma, el renacer de un modelo que desapareció hace más de 15 años y que llega con fuerza para convertirse en el nuevo rey de los SUV del segmento B.