Hemos probado el DS7 Crossback PureTech 225 con el acabado Performance Line. Sus principales bazas son su confort de marcha y su estética diferente: ¿Serán diferentes para convertirlo en una alternativa a los SUV premium?

DS Automobiles nació en el año 2014 como una estrategia del Grupo PSA para meterse de lleno en el segmento de vehículos premium y poder mirar de tú a tú a marcas como BMW, Audi o Lexus. Su historia comenzó con el DS3, un pequeño utilitario que tenía el punto de mira puesto de manera directa en el Mini Cooper.

El último modelo en llegar fue el DS7 Crossback y supuso la apuesta más ambiciosa de la marca, puesto que ya no sólo luchaba con los coches premium, sino que además se embarcaba en la guerra de los SUV. Sin embargo, la marca tiene todavía arsenal por presentar, como el DS8, un sedán de lujo cuyas imágenes fueron recientemente filtradas en China.

El DS7 Crossback ofrece un diseño que no deja indiferente a nadie, con unos detalles como los faros traseros que dejan claras cuáles fueron las pretensiones del equipo de diseñadores de la marca gala. Más de lo mismo pasa en el interior, con una estética distinta, buenos materiales y unos ajustes cuanto menos correctos.

El crossover de la división premium de PSA está claramente enfocado al confort de marcha, algo que se nota en elementos como la suspensión o la dirección. El hábitat natural del DS7 son las autopistas, aunque más adelante nos detendremos en eso.

DS ofrece hasta siete niveles de equipamiento: Be Chic, Drive Efficency Be Chic, Drive Efficency So Chic, Drive Efficency Performance Line, Performance Line, So Chic y Grand Chic. Además, ofrece cinco propulsores diferentes, dos de gasolina (PureTech 130, PureTech 180 y PureTech 225), un diésel (BlueHDI 130) y el híbrido enchufable recientemente presentado E-Tense.

El diseño del DS7 Crossback es su punto fuerte:

El DS7 Crossback se enmarca en los SUV medianos gracias a unas dimensiones de 4.570 mm de largo, 1.895 mm de ancho y una altura de 1.620 mm. Para haceros una idea, el modelo francés tiene unas dimensiones similares a las del Mazda CX-5 y es poco más pequeño que un Audi Q5.

Haciendo un repaso visual a la estética del coche y ya que hemos nombrado al Audi Q5, hemos de decir que la calandra frontal del DS7 Crossback recuerda bastante a la del modelo alemán. DS ha querido distanciarse de Citroën en todos los aspectos y, pese a que todos sabemos de dónde viene, estéticamente se ha conseguido.

El símbolo de DS reinando el frontal, las luces diurnas formando dos hilos en los extremos del paragolpes delantero y las originales ópticas hacen que no se parezca a ningún modelo de la marca de los chevrones. Si hay algo que destacar de la parte delantera son los faros, que cuentan con tres “lupas” que dan la vuelta 180º cuando arrancamos/apagamos el coche, por lo que cuando lo encendemos de noche, hacen un efecto de lo más original. Hablando de esto, la iluminación que proporciona su tecnología Full LED (opcionales) es muy buena.

La parte trasera presenta unas líneas redondeadas con las ópticas en forma rasgada. Estas tienen un patrón de pequeños triángulos en 3D. Cuando abrimos el portón trasero, los faros van completamente integrados en el mismo, por lo que DS ha tenido que montar otras ópticas adicionales en el marco interior para que el coche siga siendo visible cuando lo estamos cargando.

La unidad que hemos probado iba configurada con el nivel de equipamiento más deportivo, denominado Performance Line. Lo más característico de este acabado es que los embellecedores y las carcasas de los retrovisores van pintados en negro en lugar del cromado que llevan otros acabados. Además, este DS7 Crossback montaba unas llantas opcionales de 20 pulgadas en tono bicolor que le sentaban realmente bien.

Un interior diferente y bien acabado:

En cuanto al interior, la calidad de los materiales utilizados para forrarlo son de buen tacto. Uno de los detalles que nos ha gustado del pack Performance Line es que tanto el salpicadero como la tapicería y el túnel de transmisión van forrados en alcántara, por lo que logra tener un toque picante.

Se nota que DS se ha centrado especialmente en hacer un habitáculo que entre por los ojos gracias a detalles como los botones de las ventanas, integrados a los lados de la palanca de cambios y con patrones triangulares.

La consola central está comandada por una enorme pantalla de 12 pulgadas con una respuesta rápida, aunque los gráficos son los mismos que podemos encontrar en cualquier modelo del Grupo PSA. En la zona baja encontramos unos botones táctiles para acceder de forma directa a las funciones principales del coche. Quedan bonitos, aunque a la hora de manipularlos mientras conducimos son todo un incordio, ya que hay que apartar la vista de la carretera para acertar en el que queremos.

El volante tiene un tamaño correcto y un buen tacto. Además, se agradece que no tenga demasiados botones, por lo que acostumbrarse a su funcionamiento no es algo complicado. El cockpit digital no tiene un funcionamiento tan rápido como la pantalla central, por lo que seleccionar los modos de conducción o los cambios en los gráficos del mismo son algo lentos.

Lo malo de tener tantas superficies planas y, sobre todo, del tan de moda negro piano, es que cuando da el sol en el interior se convierte en un espejo, por lo que los destellos en los ojos son constantes. Además, estas superficies son todo un imán para las huellas, por lo que tendremos que estar continuamente con un trapo si no lo queremos tener siempre lleno de “dedazos”.

La habitabilidad en las plazas traseras es buena, con espacio de sobra para las rodillas. Sin embargo, al quinto ocupante puede molestarle en las piernas el túnel de la transmisión. Además, se agradecen algunos detalles de confort como los mandos de climatización para los ocupantes traseros o las dos tomas USB para poder conectar dispositivos móviles.

Un motor suave y silencioso

Hemos probado el DS7 Crossback con el motor de gasolina PureTech de 225 caballos asociado a la caja de cambios automática EAT8 del Grupo PSA. Este propulsor es la variante más prestacional que se puede poner bajo el capó del SUV francés.

Se trata de un motor con un comportamiento silencioso e ideal para hacer largos trayectos, puesto que siempre vamos a encontrar respuesta cuando le metamos un pisotón al pedal derecho.

Este motor es capaz de mover los 1.500 kilos que pesa el DS7 Crossback con soltura, marcando 8,3 segundos en alcanzar los 100 km/h y alcanzando una velocidad máxima de 237 km/h. Este propulsor es capaz de ofrecer un par de 300 Nm a 5.500 vueltas, aunque raras veces lo llevaremos tan al extremo, ya que el chasis incita a una conducción sosegada.

En cuanto a sus consumos, son bastante más elevados de lo que la marca declara: el DS7 Crossback Puretech 225 tiene un consumo mixto homologado de 5,6 litros/100km, pero bajarlo de los 8 litros a los 100 kilómetros se convierte en una tarea digna de admirar.

El DS7 Crossback busca cuidar a sus pasajeros

El DS7 Crossback es un coche claramente orientado al confort de conducción, por lo que la cantidad de guiños a la deportividad que tiene este Performance Pack no puede engañarnos: el SUV francés tiene un comportamiento de lo más burgués.

La suspensión es muy cómoda, por lo que no notamos prácticamente cuando pasamos por un badén o un obstáculo a baja velocidad. Sin embargo, en algunas situaciones es demasiado blanda, lo que hace que el coche incline en exceso si se toma una curva con algo más de brío de lo normal. Además, esto se nota cuando encontramos un desnivel en la carretera, puesto que la carrocería del coche llega a rebotar más de una vez tras pasarlo.

La dirección también está completamente orientada al confort y, sin duda, consigue su objetivo. Sin embargo, pasa lo mismo que con la suspensión: en caso de que le exijamos un comportamiento algo más deportivo, se muestra demasiado asistida, por lo que el volante no transmite demasiado lo que hay bajo las ruedas delanteras.

Un equipamiento con demasiados elementos opcionales

El equipamiento de serie del DS7 Crossback Performance Line cuenta con dispositivos de ayuda como la alerta por cambio de carril, el asistente de frenada de emergencia, control de velocidad o cámara de visión trasera. Además, tiene una estética deportiva y unas llantas de 19 pulgadas.

Sin embargo, el DS7 Crossback ha adoptado las malas costumbres de los coches del segmento premium, por lo que podemos encontrar una interminable lista de elementos opcionales que pueden hacer que el precio final se dispare.

El color rojo de esta unidad cuesta 831 euros, las llantas de 20 pulgadas 675 euros, el DS Night Vision nada menos que 1.455 euros, el DS Connected Vision otros 1.766 euros, el navegador en 3D aumenta otros 1.040 euros y el techo panorámico 1.250 euros. En caso de que se queramos montar todos estos elementos, el precio ya supera los 50.000 euros, un precio que sin duda es demasiado elevado.

¿El DS7 Crossback es una alternativa real a los SUV Premium?

Como hemos dicho antes, el DS7 Crossback busca ser una alternativa a toda la armada de SUV de las marcas premium. Sin embargo, el modelo de la marca gala debería destacar especialmente en algún aspecto para lograr serlo. Lo más lógico es que ese algo fuera su precio, pero una unidad como la probada tiene una cuota de apenas 1.000 euros menos que un Audi Q5 40 TDI S-Line.

El DS7 Crossback tiene algunos elementos que denotan que no tiene el pedigree que sí tienen los SUV de Audi, BMW o Mercedes-Benz. Por poner un ejemplo, el navegador o el cockpit digital es el mismo que el de un Peugeot 3008 (que cuesta la mitad), algo que puede escocer cuando nos estamos dejando más de 50.000 euros en un coche.

Por tanto, el DS7 Crossback es un coche diferente, cómodo y que entra por los ojos, por lo que esas son sus tres principales bazas para convertirse en tu opción. Si esto es lo que buscas y te seduce su estética tan peculiar, no dudes que cumplirá tus expectativas.