Hemos hecho la prueba del Seat Arona con el motor 1.0 TSI de 95 CV y el nivel de equipamiento XCellence, una combinación que se antoja perfecta para su uso en ciudad

El Seat Arona llegó al mercado en 2016 para convertirse en un la gran propuesta de la marca española para competir en el segmento de los SUV del segmento B. Esta categoría ha ido creciendo exponencialmente con el paso de los años, y es que ya tenemos integrantes para todos los gustos.

El fabricante ha sabido leer a la perfección la tendencia actual del mercado, por lo que cuenta con una familia SUV que comienza por nuestro protagonista de hoy y se complementa con el Seat Ateca y el Seat Tarraco.

Se trata de la versión todocamino del Seat Ibiza, y es que de hecho, comparte la misma plataforma que el utilitario de la marca: la MQB-A0. Sin embargo, gana 8 cm de longitud y 10 cm de altura respecto a este para darle una estética más aventurera. Esta se queda en eso, simplemente estética, puesto que no tendremos ni siquiera como opción versiones con tracción integral.

Nosotros hemos hecho nuestra prueba del Seat Arona con el motor 1.0 TSI de 95 CV, es decir, la mecánica más básica de la gama, un propulsor que va asociado a una transmisión manual de cinco relaciones y del que hablaremos luego más detenidamente.

Una estética a la moda

El Seat Arona es la versión todocamino del Seat Ibiza, por lo que tenemos una imagen similar a la del urbano de la marca española pero con varios retoques que lo hacen más aventurero. De hecho, la única parte de la carrocería que nos recuerda irremediablemente al anterior es la parte frontal, en la que encontramos unos faros delanteros Led con un dibujo lumínico en forma casi triangular y una parrilla que, en nuestra unidad, combinaba el acabado plástico con toques metálicos.

Por supuesto, tendremos elementos propios del segmento como unas prominentes defensas de efecto metálico para cubrir los bajos de la parte delantera así como de la trasera. Además, en la parte lateral encontraremos molduras plásticas tanto en los pasos de rueda como en la parte baja de las puertas.

En la zaga, tendremos un portón de formas bastante rectas acompañado por las dos ópticas traseras en disposición vertical. Además, no falta el apellido del modelo comandando la parte central del portón del maletero.

Donde gana enteros el Seat Arona respecto al Ibiza es en posibilidades de personalización, y es que podremos elegir múltiples configuraciones gracias a la posibilidad de tener el techo en contraste con el color de la carrocería. En el caso de nuestra unidad, se combinaba a la perfección el negro y el blanco. Además, el Pilar C cuenta con una moldura metálica en la que quedaba claro el nivel de equipamiento de nuestra unidad: Xcellence.

Espacio suficiente como para convertirse en el coche de la familia

La habitabilidad es uno de los grandes fuertes del Seat Arona si lo comparamos con otros rivales de su segmento y, sobre todo, con su hermano pequeño: el Seat Ibiza. Sin embargo, es al abrir las puertas delanteras donde nos damos cuenta que el parentesco entre ambos modelos es muy estrecho, y es que el salpicadero es prácticamente idéntico.

Sin embargo, esto no es negativo, y es que cuenta con un diseño bastante sobrio que, en el coche que hemos probado, quedaba algo adornado por la gran moldura plástica de color blanco que recorre el salpicadero, rodea la palanca de cambios y muere en los paneles de las puertas delanteras.

La ergonomía es buena, puesto que tenemos una pantalla táctil de 8 pulgadas en la consola central con la que podemos controlar el sistema de infoentretenimiento así como el navegador. Otro de los puntos que nos ha gustado en este sentido es que la marca española siga apostando por los botones físicos para controlar el volumen del sistema multimedia y, sobre todo, los mandos del sistema de climatización. Esto hace que su utilización sea mucho más intuitiva.

Lo que no nos ha gustado en este aspecto es algo que es común en prácticamente todos los modelos del Grupo Volkswagen: la posición de la palanca para manejar el control de crucero. Esta sale del túnel de dirección y queda justo por debajo del satélite izquierdo –el de los intermitentes-. Queda muy fuera de la vista, por lo que si no estamos acostumbrados a utilizarlo, tendremos que apartar la vista de la carretera e incluso, si nos descuidamos, podemos dar más de una ráfaga con las luces largas si no atinamos a la primera.

Espacio generoso en la fila trasera y un maletero dentro de la media

La fila trasera es una de las mejores de la categoría, y es que tenemos espacio de sobra para las piernas y una buena altura libre al techo, por lo que personas de más de 1,90 metros podrán viajar sin demasiadas preocupaciones.

La plaza central sí que no es demasiado recomendable, y es que pasajero que tenga que ir en ella no irá cómodo ni por anchura ni por el mullido de la banqueta. Por si fuera poco, la guinda del castigo la pondrá el túnel de transmisión, que obligará al que se siente en dicha posición a ir con las piernas demasiado abiertas.

En cuanto al maletero del Seat Arona, cuenta con una capacidad de 400 litros, una cifra que le mantiene en la media del segmento: supera a modelos como el Kia Stonic (352 litros), pero se queda por detrás de modelos como el Peugeot 2008 (405 litros) o su primo hermano, el Volkswagen T-Cross (455 litros).

Un motor austero pero suficiente

Como hemos dicho antes, el Seat Arona de nuestra prueba montaba bajo el capó el motor 1.0 TSI de 95 CV, es decir, la mecánica más básica de la gama. Que esto no nos asuste, y es que se trata de una mecánica de tres cilindros más que capaz como para mover con soltura los 1.165 kilos que pesa el conjunto.

Este desarrolla un par de 175 Nm, estando todo el grueso de su potencia colocado en la parte media del cuentavueltas. De esta manera, tendremos potencia suficiente entre las 2.000 rpm y 4.000 rpm, el rango en el que solemos de revoluciones en el que lo llevaremos prácticamente siempre.

Es cierto que las prestaciones no son brillantes, y es que hace el 0 a 100 km/h en 11,4 segundos y alcanza una velocidad máxima de 173 km/h. Sin embargo, se convierte en una alternativa muy correcta para hacer recorridos urbanos y salidas puntuales.

Sin embargo, si queremos un Seat Arona con las ventajas de la Etiqueta ECO de la DGT, tendremos que optar por la variante TGI de GNC, uno de los integrantes de la lista de los coches de gas que puedes comprar en nuestro país.

Un referente para los motores de tres cilindros

Donde sí destaca este motor es en suavidad de funcionamiento y en silencio de marcha. Estos dos aspectos marcan la diferencia de este tricilíndrico respecto al que ofrecen otros rivales del segmento, mucho más toscos y que incluso vibran demasiado en frío.

Si eres de los que hace viajes de larga distancia a menudo con el coche más cargado, quizá sí que echarás en falta algún caballo más bajo el pie derecho. En este caso, te recomendamos que pagues los 650 euros que hay de diferencia respecto al 1.0 TSI de 115 CV, un motor más capaz para este tipo de situaciones.

En cuanto a sus consumos, haciendo una conducción que ha alternado recorridos por autopista y urbanos, la cifra se ha situado en 6 l/100 kms. No es una cifra alta, pero quizá sí que se habrían reducido en caso de incorporar una sexta marcha para desahogar el motor en tramos más rápidos.

Un comportamiento ágil y dinámico

El Seat Arona cuenta con un peso bastante reducido, por lo que este dato unido a sus compactas dimensiones, hacen que sea un coche muy ágil. La dirección cuenta con un tacto blando gracias a su asistencia eléctrica, aunque es lo suficientemente directa como para que entrar en una rotonda no suponga hacer movimientos demasiado forzados.

El tarado de la suspensión es uno de los puntos que también nos han gustado, y es que cuenta con un carácter firme que hace que la carrocería no tumbe en exceso a la hora de tomar una curva con brío. No nos confundamos, no queremos decir que tenga un talante deportivo, pero sí que evitará que el coche flanee al pisar un bache a alta velocidad, todo ello sin restar confort de marcha.

El Seat Arona Xcellence Edition cuenta con un completo equipamiento de serie

El Seat Arona de la prueba contaba con el nivel de equipamiento Xcellence Edition, uno de los más altos de la gama y, por tanto, con un completísimo equipamiento de serie.

Por ello, tenemos elementos como el volante multifunción en piel, sistema de apertura y arranque sin llave, cuadro de instrumentos digital, faros Full Led –que proporcionan una iluminación inmejorable-, climatizador bizona, asientos calefactables, sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 8 pulgadas y compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play o iluminación ambiental.

Además, contaremos con un elenco de asistentes a la conducción a la altura, por lo que tendremos detector de ángulo muerto, cámara de aparcamiento trasera, asistente de arranque en pendiente, control de crucero adaptativo o asistente de aparcamiento automático.

Por si fuera poco, el Seat Arona que hemos probado incorporaba algunos extras como el sistema de sonido firmado por Beats, que proporcionaba un sonido con una excelente calidad y potencia.

¿Cuánto cuesta el Seat Arona de nuestra prueba?

El precio del Seat Arona 1.0 TSI de 95 CV asociado al nivel de equipamiento XCellence Edition se queda en unos interesantes 21.400 euros. Además, la marca hace un descuento de hasta 3.200 euros, por lo que con un precio final de 18.200 euros, se convierte en una alternativa muy a tener en cuenta si queremos un SUV urbano con un completo equipamiento de serie y un motor ideal para el uso urbano.

Carrocería
Puertas
Maletero (l.)
Todo Terreno5282 - 400
Consumo Medio (l/100km)
Potencia (CV)
CO2 (g/Km.)
0,0 - 5,090 - 15098 - 118

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