Volvo anunció hace unos días las intenciones de fusión con Geely Automobile. Esto daría lugar a un grupo con el volumen de recursos suficiente para competir con las grandes marcas de la industria del automóvil.

Hace tiempo se rumoreó con la posible fusión entre los grupos FCA y Renault. Pero el grupo italo-estadounidense no terminó de cerrar el acuerdo y finalmente acabaron fusionándose con PSA Group. Esta unión consolidó una de las potencias mundiales por antonomasia del automovilismo. Con ello, son muchas las marcas que ya buscan socios para competir contra los titanes del sector. Volvo ha sido la última en sumarse a las negociaciones por una fusión con otro grupo poderoso, en este caso, Geely Automobile.

El grupo quedaría conformado por las siguientes marcas

Geely Automobile es el principal fabricante automovilístico chino y único accionista de Volvo. Lo que ambas casas buscan con esta operación es acelerar las sinergias tanto tecnológicas como financieras creando así un grupo global fuerte. Dicho grupo resultante se retroalimentaría de los beneficios, recursos y tecnología de cada compañía. Y estaría conformado por un total de 5 marcas: Volvo, Geely, Lotus, Lynk & Co y Polestar. Este grupo también tendría acceso al mercado de capitales a través de la bolsa de Hong Kong primero y de Estocolmo después.

El objetivo de Volvo es crecer en capital con el fin de posicionarse más arriba en la lista de referentes automovilísticos. El nicho de mercado más en auge actualmente, el de la movilidad eléctrica, no es el fuerte de la casa sueca. Por esto, con esta posible fusión, Volvo podría conseguir la financiación necesaria para poder empezar a competir de tú a tú con otras marcas generalistas que están varios peldaños por encima.

Según el portavoz de Volvo, Stefan Elfström, tanto una empresa como la otra se necesitan mutuamente para importantes inversiones. El objetivo es la mejora tecnológica para consolidar nuevas operaciones y poder fabricar y producir más y mejor.

El grupo chino se hizo con Volvo Cars en un buen momento (para el comprador) ya que los suecos estaban en pérdidas absolutas. La mala situación de ventas, producción y en definitiva económica, se revirtió completamente cuando los asiáticos llegaron para integrarles. Desde entonces, los europeos han retomado el camino de la línea creciente hasta tal punto que llegaron a su máximo histórico de ventas en un año.