Hemos puesto a prueba el Mercedes-Benz EQC, el primer SUV eléctrico de la marca. Si quieres saber qué nos ha parecido, sigue leyendo.

Hace un tiempo, el lema de un spot de Mercedes-Benz rezaba: “algo está pasando en Mercedes”. Pues bien, parece que ya no sólo hay cambios en la gama de la marca –que también-, sino que el cambio lo está dando el sector de la automoción en general y el camino parece cada vez más claro: la electrificación. Prueba de ello es que el objetivo final de la marca de la estrella es que, en 2039, toda su gama sea 0 emisiones, tarea para la que Daimler tiene pensado destinar nada menos que 10.000 millones de euros.

El nuevo Mercedes-Benz EQC 400 4Matic ha llegado para demostrarnos que un vehículo eléctrico también es compatible con un viaje, con el confort de marcha, con un buen maletero y con pequeñas dosis de disfrute al volante. Esto es sólo el principio, y es que el fabricante pretende ampliar su familia EQ con modelos que todavía están en el horno como el Mercedes-Benz EQS, un concept car recientemente presentado en el Salón de Frankfurt.

Nosotros ya hemos puesto a prueba el Mercedes-Benz EQC, el primer SUV completamente eléctrico del fabricante y, como anticipo, te podemos decir que es un coche que convence.

Basado en la plataforma del Mercedes-Benz GLC

No es un coche planteado como un eléctrico desde su desarrollo, y es que comparte plataforma con el GLC y con el nuevo Mercedes-Benz GLC Coupé. Por lo tanto, tanto el Mercedes-Benz EQC como el GLC y el GLC Coupé salen de la misma línea de producción.

Sin embargo, que no haya sido creado desde cero no significa que su evolución no haya sido larga, y es que el SUV eléctrico tiene un 80% de piezas nuevas y se ha estado desarrollando durante 4 años. En ellos, se han necesitado más de 200 mulas y se han recorrido distintos puntos del mundo, entre ellos, Almería. Probar coches en territorio español no es una novedad, y es que hace un mes cazamos a una mula de un SUV eléctrico de Mercedes-Benz circulando por España.

El Mercedes-Benz EQC puede pasar desapercibido

El nuevo Mercedes-Benz EQC presenta una estética muy discreta, sin grandes estridencias que delaten su naturaleza 100% eléctrica. La parte delantera es la más novedosa, con una enorme parrilla en color negro que acaba en unos faros afilados con un dibujo lumínico en forma de anzuelo. Para unir estos, llama la atención una barra Led que recorre el frontal de faro a faro y que le da una imagen muy característica.

A partir de ahí, todo lo que vemos es muy discreto. Su silueta redonda recuerda al GLC, aunque destacan las llantas opcionales de 20 pulgadas con formas muy planas para favorecer la aerodinámica. La parte trasera presenta unas formas parecidas a las de su hermano convencional, aunque el nuevo SUV ha sucumbido a la moda del faro corrido. Si nos fijamos en la parte baja del paragolpes, nos damos cuenta de que estamos ante un eléctrico, y es que la ausencia de salidas de escape lo delatan.

Un interior confortable y moderno

Cuando abrimos la puerta para entrar al habitáculo del nuevo Mercedes-Benz EQC, nos damos cuenta de que tampoco difiere demasiado de lo que podemos encontrar en otros modelos de la gama de la marca.

El protagonismo se lo llevan las dos grandes pantallas unidas ya típicas del sistema de infoentretenimiento MBUX. Sin embargo, una de las novedades que nos ha gustado es la navegación con realidad aumentada (+302,50 euros), y es que mediante la cámara delantera, nos da las indicaciones directamente sobre las imágenes que proyecta de lo que el coche tiene delante.

Aparte de eso, poco hay que decir de este sistema que tan buen funcionamiento y excelentes gráficos presenta, aunque el hecho de que no tenga capilla que cubra las pantallas sigue siendo un problema para los reflejos.

Haciendo un repaso visual, empezamos por la consola central que, sin duda, es la parte que menos nos gustó. Las salidas de aire del sistema de climatización están integradas en una única pieza plástica que, sin hacer demasiada fuerza, se mueve y cruje como si estuviéramos en un coche de mucha menos presencia. Si continuamos para abajo, encontramos la misma configuración que tenemos en un Mercedes-Benz GLC o incluso en un Clase C.

La unidad que probamos pertenece a la edición especial de lanzamiento 1886, por lo que teníamos emblemas en la aleta delantera y bordados en los asientos. Esta serie limitada no está a la venta, aunque equipaba elementos de serie como el tapizado azul marino con una tela similar al neopreno o el equipo de sonido firmado por Burmester.

Dos motores eléctricos se ocupan de mover al Mercedes-Benz EQC 400 4MATIC

Mercedes-Benz EQCEl Mercedes-Benz EQC 400 4MATIC cuenta con dos motores eléctricos, uno por cada eje, por lo que el SUV cuenta con tracción integral. Cada uno de estos propulsores cuenta con una potencia de 150 kW, por lo tanto, la potencia total es de 300 kW. Esto, traducido a cifras de potencia que todos entendamos, equivale a 408 caballos con los que consigue alcanzar los 100 km/h en 5,1 segundos.

En la mayoría de situaciones, es sólo el motor delantero el que empuja el coche, aunque cuando le exijamos una mayor potencia o el estado del pavimento requiera una mayor motricidad, el motor trasero entra en acción.

Las baterías van colocadas bajo los asientos traseros, por lo que tenemos un centro de gravedad muy bajo y, además, de nada menos que de 650 kilos de peso. Este sobrepeso lo sufre la suspensión, por lo que Mercedes-Benz ha instalado amortiguadores hidráulicos en el eje trasero, mientras que en el delantero son convencionales. Por lo tanto, el peso total del conjunto es de 2.460 kilogramos.

Gran confort de marcha con concesiones a la deportividad

El comportamiento del Mercedes-Benz EQC es confortable y totalmente apropiado para hacer largos viajes. La marca ha conseguido un aislamiento acústico excelente, por lo que la ausencia de rumorosidad gracias a la inexistencia de motor térmico, nos resultará difícil incluso escuchar la banda sonora propia de los neumáticos rodando en el asfalto.

Cinco modos de conducción

Tenemos cinco modos de conducción: Comfort, Individual, Sport, Eco y Maximum Range. Nos vamos a detener en los dos últimos:

  • En el modo ECO, el sistema prioriza la eficiencia para conseguir unos bajos consumos.
  • En el modo Maximum Range, todos los sistemas del coche trabajan en conjunto para lograr la máxima autonomía posible. Cuando activamos este, el coche utiliza el radar de su control de crucero adaptativo para gestionar la presión con la que pisamos el acelerador, por lo que sólo nos deja hacerlo lo justo para mantener una distancia constante con el vehículo de delante. Además, mediante el navegador, el coche calcula cuáles son las partes del trayecto donde tendrá que utilizar más batería y se reserva energía para esos momentos.

A pesar de estos modos ya creados, el Mercedes-Benz EQC cuenta con dos levas tras el volante mediante las que se administra la cantidad de regeneración que queremos. Tenemos tres niveles: con el “+”, dejaremos que el coche aproveche las inercias, algo muy útil en autopistas por ejemplo; con el “-“, el coche retendrá considerablemente cuando levantamos el pie del acelerador, por lo que los consumos descienden; por último, el “–“ hace que el coche retenga casi como cuando pisamos el pedal de freno, por lo que las luces de frenado se encienden y nos permite practicar la conducción con un solo pedal.

Por otro lado, cuando exigimos al coche, por ejemplo, en un adelantamiento o en la salida de una curva, la potencia es instantánea, por lo que podemos completar las maniobras con total garantía.

El Mercedes-Benz EQC tiene aplomo en curvas, aunque falta feeling

Mercedes-Benz EQCTambién pudimos comprobar su comportamiento en carreteras de montaña con curvas. Pese a que no es su hábitat natural, el Mercedes-Benz EQC demuestra que es un coche noble y con comportamientos muy previsibles. Su alto peso en la báscula se nota en las curvas, pero su bajo centro de gravedad hace que los balanceos sean prácticamente nulos.

Esto tiene una clara parte positiva, puesto que no sentimos que vamos en un transatlántico, pero también una negativa, y es que es difícil darnos cuenta de donde están los límites de adherencia, que al final quedan claros cuando oímos a los neumáticos chillar. Esta sensación queda además reforzada por una dirección que, pese a ser directa, da poca información al conductor de lo que está pasando bajo el eje delantero.

En cuanto a la autonomía del Mercedes-Benz EQC, la marca promete unos 400 kilómetros. Sin embargo, después de la prueba dinámica que pudimos hacer, en la que se combinó autopista con una buena ración de carreteras de montaña en las que la conducción no fue precisamente económica, la autonomía real se acercó más bien a los 350 kilómetros.

En cuanto al tiempo que necesita el Mercedes-Benz EQC para cargar sus baterías es de 40 minutos en caso de hacerlo en una estación de carga rápida 110 kW. En caso de conectarlo en un Wallbox o una estación de carga pública de corriente alterna, tendremos que esperar 11 horas para que su carga se complete.

¿Cuál es el precio del Mercedes-Benz EQC?

El precio de partida del Mercedes-Benz EQC es de 77.425 euros y su equipamiento ya es realmente completo. Contaremos con elementos de serie como las llantas de 19 pulgadas el sistema de infoentretenimiento MBUX, servicios de acceso remoto, servofreno de emergencia activo, detector de cambio de carril, asistente de viento lateral, faros Multibeam Lead, Portón Easy Pack o sistema de pre-climatización.

El equipamiento opcional del Mercedes-Benz EQC 400 4MATIC, además de tener algunos elementos como el techo corredizo (+1.397,55 euros), el sistema de sonido Burmester o el Head Up Display (disponibles en el pack Premium cuyo precio es 3.000,80 euros) o el AMG Line Exterior (1.633,50 euros), cuenta con packs de mantenimiento.

Estos packs opcionales se contratan para un periodo de 6 años o 160.000 kilómetros y tienen 4 aplicaciones: pack de mantenimiento, pack de extensión de garantía (de 8 años o 160.000 kilómetros), recogida y entrega del vehículo en casa o el pack para el cambio de piezas de desgaste.

Por lo tanto, después de poner a prueba el Mercedes-Benz EQC y comprobar el camino que siguen los eléctricos, podemos decir que puede que el futuro no vaya a ser tan oscuro para los amantes del motor. Aunque no nos engañemos, un servidor pensaría en tener uno siempre que al lado hubiera, por lo menos, seis cilindros que amenizaran mis fines de semana.

Carrocería
Puertas
Maletero (l.)
Todo Terreno5
Consumo Medio (l/100km)
Potencia (CV)
CO2 (g/Km.)
0,0408

Ver todas las versiones del Mercedes-Benz EQC (77.425€ - 77.425€)