El Crossland X es el recambio del Opel Meriva en el segmento B. Diseño, practicidad y espacio interior son los principales argumentos de compra.

El Crossland X es el modelo con el que Opel pretende aumentar sus ventas en uno de los segmentos donde más rentabiliza sus esfuerzos. El modelo SUV con el que rivalizará el nuevo Crossland X, el Opel Mokka, ha reportado unas ventas de 600.000 unidades en lo que va de año. El nuevo crossover alemán llegará al mercado en 2017, reemplazando al Opel Meriva en la lucha con el Nissan Juke. Para competir con el modelo japonés, el Crossland X introduce un nuevo enfoque respecto a otros modelos CUV de la marca, donde el diseño cobra ahora más importancia.

“Los clientes quieren coches más emocionales en el segmento B”, asegura la directora general de Marketing de Opel, Tina Müller.

El Opel Crossland X tomará rasgos de diseño del Opel Adam, especialmente su pilar C. Tendrá además una longitud de 4.30m, la misma que presentaba el Meriva.

A pesar de que Opel cuide la estética de este nuevo crossover, la practicidad y el espacio interior serán sus principales argumentos de venta.

“Queremos ofrecer un coche con un diseño impactante y las ventajas de un SUV para el estilo de vida urbano – ágil en la ciudad y que transmita confianza en largos recorridos. Este es el coche ideal para aquellas personas que disfrutan viviendo la vida del campo en la ciudad, para los que aman la naturaleza y necesitan un gran espacio para llevar a sus niños” dice la directora general de Marketing.

El nuevo Crossland X servirá además para que Opel estrene colaboración con el grupo PSA. El nuevo crossover alemán se construirá junto al Peugeot 2008 y Citroen C3 Picasso en la planta de Figueruelas (Zaragoza).