El nuevo Chevrolet Corvette C8 será presentado en pocas semanas. Un coche que supondrá un antes y un después en el icónico deportivo americano

La fecha del 18 de julio de 2019 está marcada en el calendario de Chevrolet ya que, ese día, el nuevo y, cuando decimos nuevo es porque es totalmente nuevo, Chevrolet Corvette será presentado en California.

El nuevo Chevrolet Corvette C8 no es una evolución del espectacular Chevrolet Corvette C7 sino un coche totalmente diferente al que sucede.

De hecho, el reemplazo generacional del tradicional deportivo de Chevrolet ya ha sido visto en diferentes escenarios de pruebas, desde circuitos abiertos a instalaciones privadas e, incluso, el Chevrolet Corvette C8 ha rodado por vías públicas pero, lo más rimbombante ha sido su presentación oficial… pero bajo una esmerada capa de maquillaje o camuflaje, como es menester de las unidades de preproducción o de desarrollo.

Tanto es así que, mientras que, hasta el día de su despedida, el Corvette C7 cuenta con su descomunal bloque de 6.2 litros sobre el eje delantero, el Chevrolet Corvette C8 de 2020 lo montará en posición central.

La mecánica del nuevo Chevrolet Corvette C8

No hay confirmación aún sobre el corazón mecánico del nuevo Chevrolet Corvette C8. Se especula con que podría haber una gama de acceso que siguiera contando con el bloque V8 LT1 de 6.2 litros actual que eroga desde 420 CV pero que contara con modificaciones y mejoras aunque la rumorología apuesta por la inclusión también de un nuevo motor.

El bloque elegido podría ser de menor cilindrada, concretamente un volumen nada desdeñable, en cualquier caso, de 5.5 litros pero cuya potencia fuera mayor, entre un rango superior a 600 pero 800 CV.

Una cantidad que pondría en jaque a las versiones más circuiteras actuales, como la del Chevrolet Corvette C6 Z06 de 650 CV, pero que quedaría por debajo del tope de gama, el brutal Chevrolet Corvette C6 ZR1, el modelo más extremo solo superado por la versión de carreras en manos del piloto madrileño Antonio García, junto a su compañero Jan Magnussen, en el IMSA, el Chevrolet Corvette C7.R. Al menos, de inicio.

Una mecánica cuya electrónica ya ha sido blindada por la marca con el fin de que reducir sus modificaciones after market y que no han dudado en hacer pública su condición de contar con una informática para su centralita, o ECU, codificada a prueba de «talleres hackers». De hecho, una de las más impresionantes ha sido la preparación del Chevrolet Corvette ZR1 de  Hennessey, una bestia con 1.200 CV.

Un deportivo estadounidense de pura cepa

Un coche que será producido en la fábrica de Bowling Green, propiedad de General Motors. Un coche «Made in USA» de tal forma que mantendrá la tradición que se inició en 1981, año desde el que se ensamblan todas las unidades construidas del modelo Chevrolet Corvette correspondiente en tal planta de construcción.

De hecho es durante este mes de junio en el que la fábrica se prepara para la transición tecnológica para adaptarse a la arquitectura del Chevrolet Corvette C8 de 2020 ya que desde el mes de julio comenzará la producción en serie del nuevo deportivo.

Mientras esperamos su puesta de largo, Chevrolet ha empezado a caldear el ambiente no solo con actos donde las mulas del nuevo Chevrolet Corvette C8 han estado presentes sino que, a nivel internacional también, comienza a dosificar píldoras de adelanto como este vídeo que invita a entender la herencia genética que el nuevo deportivo americano porta en su interior