El 20 de mayo se cumplió un año desde la entrada en vigor de la nueva ITV, desde entonces, ha aumentado la cantidad de coches con una evaluación desfavorable por emisiones de gases contaminantes

El Real Decreto 920/2017 recogía una reforma de importancia en lo referente a las inspecciones técnicas periódicas que los vehículos deben sufrir, entre ellas, no solo se endurecía la exigencia sobre el estado de los neumáticos sino que se incorporaba el examen informático de la ECU, o centralita del coche, en búsqueda de modificaciones ilegales, como reprogramaciones, o defectos que comprometieran la seguridad del coche o sus sistemas anticontaminación.

La nueva ITV de 2018 recogía una nueva dimensión de las inspecciones mediante el examen a través del puerto OBD del vehículos. En este procedimiento, se tendría en cuenta la revisión telemática de dispositivos de seguridad y de los referentes a emisiones tóxicas o residuos generados por la mecánica del coche.

Es por ello que, gracias al examen tradicional de gases y a la lectura del OBD, desde la entrada en vigencia de la última reforma de la ITV la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos, AECA-ITV, afirma que, desde entonces, se ha incrementado el número de coches cuya emisiones de gases contaminantes superaban lo permitido.

Esto significa que hasta 1.418.253 coches inspeccionados recibieron una evaluación con defectos graves o leves por emisiones contaminantes, unos 180.000 coches más que antes. Es decir, las exigencias para conseguir lucir una nueva pegatina de la ITV se han endurecido.

La criba del OBD

Gracias a la lectura de la centralita, hasta un 5 por ciento de los vehículos revisados presentaban defectos graves. Unos desperfectos que, posiblemente, no podrían ser identificados en los exámenes visuales llevados a cabo por los operarios de las líneas de inspección que, gracias a las herramientas digitales ahora pueden revisar, comprobar y evaluar la ITV favorable o desfavorablemente.

Gracias a la lectura de la información que la centralita del vehículo arroja durante el funcionamiento de un coche, los técnicos especializados de las ITV son los encargados de la toma de datos. Así, pueden conocer los valores de las emisiones de los gases emitidos durante la combustión de los hidrocarburos y detectar tanto las anomalías en estas cantidades como el gas que se encuentra fuera de los márgenes legales.

Con este procedimiento se busca también aumentar la imparcialidad de quienes han buscado una inspección favorable sin cumplir los requisitos, utilizando argucias y suspicacias que llevaran a irregularidades en las evaluaciones realizadas anteriormente a la instauración de esta lectura ya que, mediante el acceso a través del OBD, los datos recogidos.