Con el verano llegan las vacaciones… y el calor. Si vas a viajar, aquí tienes 10 consejos para que lo hagas de la forma más segura.

Conducir en verano implica una serie de desafíos con los que normalmente no nos enfrentamos el resto del año: viajes largos con el vehículo cargado, y calor. Por ello, preparar el coche y hacerlo también uno mismo, física y mentalmente, puede marcar la diferencia entre un viaje agradable o una pesadilla al volante.

Aquí tienes diez consejos que te vendrán de maravilla

1. Lleva el coche a revisión

Es lo primero que tienes que hacer, si habitualmente no utilizas el coche para ir de viaje y hace tiempo que no pasas por el taller. Niveles, presión de los neumáticos, luces… una revisión a tiempo puede ahorrarte muchos disgustos.

conducir en verano

2. Planifica el viaje

Elegir la mejor ruta y la mejor hora también es algo que a menudo se olvida. Las autopistas de peaje son una alternativa si no puedes cambiar la hora y quieres evitar atascos. La hora de salida también influye mucho en la conducción: no es lo mismo viajar de día que por la noche, ni hacerlo fresco y recién levantado, que tras una copiosa comida. Haz caso a tus biorritmos, y elige para conducir la hora a la que normalmente te sientas más despierto y más activo.

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3. Equipaje: selección y orden

Esto es complicado de gestionar, sobre todo si el conductor no es el que decide lo que hay que transportar. Pero quizás si quien lo hace, supiera cómo afecta negativamente un peso excesivo al comportamiento del vehículo, se lo pensaría mejor antes de cargar con más de lo debido. En cualquier caso, recuerda no llevar nada suelto en el habitáculo, reparte bien la carga en el maletero con los objetos más pesados debajo, y deja siempre a mano lo que puedas necesitar. Conviene acordarse siempre que lo primero que entra en el maletero es lo último que sale… y viceversa.

equipaje

 

4. El cinturón de seguridad, siempre

Nunca está de más recordar la importancia de utilizar el cinturón de seguridad, te sorprendería la cantidad de usuarios que siguen sin hacerlo. Debe convertirse en una costumbre abrocharse el cinturón nada más entrar en el vehículo, tanto para el conductor como para los pasajeros, no solo en el viaje sino también en los recorridos cortos en el punto de destino.

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5. Ropa y calzado adecuados

Estar cómodos al volante es fundamental para retrasar la aparición de la fatiga. Pero esa ropa o ese calzado que puede parecer cómodo en el día a día cuando llega el calor, no sólo no lo es en absoluto a la hora de conducir, sino que puede ser hasta peligroso. Una camiseta de hombreras puede hacer que nos “peleemos” con el roce del cinturón de seguridad, por ejemplo. Y si no lo sabías, conducir con chanclas está prohibido. Por algo será.

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6. Apaga el teléfono móvil

Dan ganas de ponerlo en mayúsculas y con exclamaciones, pero utilizar el teléfono móvil mientras conducimos sigue siendo una de las principales causas de distracción y de accidentes. En viajes largos la tentación es mayor. Y como seguro que te va a entrar algún mensaje, o vas a querer mirar el correo… lo mejor es que lo apagues. O al menos, que silencies o actives el “modo conducción”, dejando solo el teléfono, siempre y cuando dispongas de sistema de conexión manos libres.

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7. Para a descansar y mantente hidratado

Aquí va un 2×1. Dicen los expertos que hay que parar a descansar cada 200 km o cada dos horas, como poco; o antes, si aparecen síntomas de fatiga. Para que esto no suceda, es importante realizar paradas para estirar las piernas. Pero también lo es mantenerte hidratado durante el viaje, bebiendo agua, refrescos o zumos. Por su puesto, para esa cerveza fresquita mejor esperar al destino.

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8. Cuidado con los deslumbramientos

A veces no es posible elegir las mejores horas para viajar, por lo que hay que tener mucho cuidado si conducimos durante el amanecer o cuando empieza a caer la tarde. La mayor luminosidad esas horas del día no solo causa más fatiga visual, sino que los deslumbramientos son muy peligrosos. No dudes en recurrir al parasol, y lleva siempre gafas de sol, mejor si cuentan con cristales que protejan contra los destellos y los reflejos.

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9. Guerra a los mosquitos

Por mucho que lo intentes, no evitarás que el frontal de tu coche se convierta en el sitio al que van a impactar todos los mosquitos. Esto implica que se estamparán también en los faros y en el parabrisas, condicionando la visibilidad. Si de repente un insecto choca con el cristal de modo que nos dificulte o comprometa la visibilidad, podrás eliminar los restos que deja si llevas nivel suficiente de líquido en el limpiaparabrisas. Pero inevitablemente, el parabrisas se irá llenando de mosquitos durante el viaje, y al final lo único que haremos utilizando el limpiaparabrisas es extender la mancha, limitando más la visión, y estropeando las escobillas. No lo pienses mucho, se tardan apenas unos minutos en parar en una gasolinera y utilizar los cubos con agua, jabón y esponjas que tienen preparados para esta eventualidad.

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10 ¿Un imprevisto? Ante todo, calma

Cualquier imprevisto durante el viaje puede obligarnos a tener que parar el vehículo: la indisposición de un pasajero, un pinchazo, un fallo mecánico…. Lo primero es mantener la calma, y detenerse fuera de la vía, siempre que sea posible, señalizando la situación con las luces de emergencia y los triángulos. Si hay que bajar del vehículo, no olvides el chaleco reflectante. Y mantén siempre a los acompañantes dentro.

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BONUS: Además de estos diez consejos, te dejamos con algunas informaciones interesantes que también te harán disfrutar de un verano más seguro al volante