Es muy común pensar que los radares no ponen multas por la noche debido a la baja visibilidad. Aquí te explicamos si esto es verdad o si es un mito más.

Conducir por la noche es sinónimo de carreteras sin tráfico, por lo que es un momento en el que cuesta no pisar el acelerador más de lo que debemos. Una de las razones por las que muchas veces los conductores exceden la velocidad en horario nocturno es por el hecho de que piensan que los radares no multan si no tienen luz exterior.

Pues bien, si eres de ese tipo de conductores que baraja todas las claves para no quedarte sin carnet, destierra esa idea de tu cabeza porque puede costarte más de un disgusto. Los radares funcionan 24 horas al día, por lo que si no tienen luz solar para poder verte, tranquilo, tienen lo mismo que tu móvil: un maravilloso flash que localizará tu matricula a la perfección.

Este tipo de dispositivos han evolucionado enormemente en los últimos años, por lo que ahora son más “listos” y se convierte en imposible zafarte de su castigo si excedes el límite de velocidad, sea cual sea la visibilidad que hay. Más difícil es todavía gracias a la incorporación de los radares de cascada.

Los radares que tenemos instalados en las carreteras pueden captar velocidades de entre 15 km/h y 300 km/h, es decir, el margen en el que circulan el 100% de los vehículos. Además, son capaces de funcionar en las condiciones meteorológicas más adversas, por lo que no tienen problema en temperaturas comprendidas entre los -10 grados y los 60 grados centígrados.

Además, lo que nosotros vemos no es el propio radar, sino la caja de alta resistencia a los impactos e inclemencias que protege al propio radar. Dentro de estas, encontramos cámaras de alta resolución con una velocidad de obturación tan rápida que ni las mejores cámaras réflex del mercado se les acercan.

Cierto es que los radares tienen un margen de error, por lo que no son máquinas completamente perfectas. Sin embargo, una vez superado este, no tengáis ninguna duda de que este tipo de dispositivos hace su trabajo a la perfección.

miniradares de la dgtLos radares pueden multar gracias a su potente flash o a los infrarrojos

Si se disecciona un radar, la gran mayoría puede dividirse en tres partes: un sensor que mide la velocidad a la que pasa el vehículo cuando llega a su altura, una cámara que hace la foto en caso de que se haya excedido el límite y, he aquí nuestro protagonista de hoy: un potente flash que ilumina el coche infractor en caso de que la visibilidad sea baja, es decir, por la noche.

Sin embargo, los radares con flash integrado no son los más modernos, por lo que ya no nos podemos fiar de que no nos han multado si no hemos visto el temido rafagazo en nuestro retrovisor. La evolución ha hecho que los nuevos radares no necesiten un flash, sino que ya pueden funcionar mediante cámaras infrarrojas.

El funcionamiento de las cámaras infrarrojas en un radar permite que este vea en todo momento lo que pasa, incluso a oscuras. Además, elimina el disparo de luz producido al saltar el flash, que delata su posición y puede desconcertar al resto de conductores que haya en la carretera.

Por tanto, si llega la noche y crees que eres invisible para los radares, sentimos quitarte la ilusión. Sin embargo, los radares sí que pueden perder precisión de funcionamiento en caso de que haya niebla intensa o nevadas de gran calado. Sin embargo, aunque haya estas condiciones medioambientales, no te aconsejamos que te la juegues, puesto que las posibilidades de encontrar la temida carta de la DGT en el buzón de tu casa son más que altas.