Analizamos cuáles son los fallos o defectos que dan motivos para obtener una inspección desfavorable o negativa y suspender la ITV

En 2018, más de 20 millones de vehículos pasaron por las estaciones homologadas para realizar la obligatoria Inspección Técnica de Vehículos. De este grupo, más de 8 millones lo hicieron presentando, en conjunto, más de 27 millones de defectos graves, dando motivos para suspender la ITV.

Según los datos de Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos, AECA-ITV, cada uno de estos vehículos presentaba una media de 2,5 defectos graves o muy graves, lo cual provoca un resultado negativo en su inspección.

De forma resumida, el estudio de AECA-ITV, indica que los defectos graves que presentaban los vehículos con una ITV desfavorable o negativa, problemas que han de ser resueltos antes de volver a pasar una segunda ITV.

  1. Alumbrado o señalización: desde una bombilla de posición fundida hasta un piloto roto o la instalación no homologada de iluminación puede suponer  puede ser uno de los motivos para suspender la ITV.
  2. Defectos en la dirección: el desgaste o la holgura, el mal estado de la fijación de cualquiera de los elementos que instalados en los ejes,, el desvío de la dirección o  supone un peligro para la seguridad vial y, por ello, una inspección desfavorable.
  3. Neumáticos: uno de los fallos más habituales es presentar defectos en el conjunto de los neumáticos, desde montar dos unidades de diferente modelo en el mismo eje, hasta un desgaste excesivo o irregular, puede suponer una visita al taller para resolver este problema antes de poder realizar una segunda inspección.
  4. Suspensiones: el conjunto de amortiguador y muelle no es solo un elemento de confort, al igual que los neumáticos, son los responsables de poner el vehículo en contacto con el suelo. Son uno de los elementos prioritarios de seguridad y un funcionamiento deficitario o defectuoso puede ser uno de los motivos para suspender la ITV.
  5. Sistema de frenos: la ausencia de líquido de frenos, la capacidad insuficiente en la eficacia de frenado, la presencia de daños que puedan afectar al rendimiento, incluso, una insuficiente presión en la bomba de vacío o compresor, se califican como defectos graves o muy graves, según su evaluación.
  6. Sistemas de retención: el mal estado de los cinturones de serie con presencia de cortes o deformaciones se considera como fallo leve o grave pero como muy grave si presencia un punto de anclaje muy deteriorado que afectara a la capacidad de sujeción.
  7. Carrocería: a pesar de que es habitual ver vehículos circulando con defectos en la carrocería, presentar un coche cuya carrocería tiene aristas cortantes, perforaciones que afecten a la estructura externa o que favorecieran la entrada de gases del motor o daños del propio chasis como puede ser el derivado por la presencia de óxido, también es un problema reconocido como defecto grave o muy grave.
  8. Emisiones contaminantes: los esfuerzos por fomentar la calidad y mejora del aire que respiramos han supuesto un endurecimiento de los test de humos en la ITV. Por ello, marcar parámetros fuera de lo permitido es causa suficiente para tener que llevar el vehículo al taller, solventar el defecto y volver a pasar la inspección si quiere obtenerse la obligatoria pegatina de la ITV.
  9. Supresión del ruido: si alguno de los componentes que conforman el sistema de escape que se encargan de reducir el ruido está flojo, dañado, instalado incorrectamente, presenta un riesgo muy grave de desprendimiento, muestra una modificación de forma que afecta negativamente a los niveles de ruido o, directamente, no está, la falta es considerada como grave o muy grave.
  10. Presencia de un testigo de avería en el cuadro de instrumentos: también es un defecto grave, con la nueva ITV y la lectura mediante el puerto OBD, los fallos eliminados electrónicamente pero que se mantengan activos en el coche supone uno de los defectos muy graves que obliga a pasar por el taller.

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