Hecho por y para amantes de la conducción deportiva, el MINI John Cooper Works GP supone una vuelta de tuerca a la versión estándar

El MINI John Cooper Works GP de 2020 va camino de convertirse, sino en un unicornio de la automoción, sí que desde luego en uno de los pocos modelos que no claudican ante las modas. Y lo argumentamos.

En un momento, donde la industria del automovilismo comercial, de una parte, se aferra a la electrificación parcial o total para esquivar o reducir las multas referentes a las emisiones de gases nocivos y de efecto invernadero mientras que, de otra, vira y mira a la moda SUV sin remordimientos a la hora de «reinventar» mitos y leyendas sin mayor respeto que al de la hoja de ventas de final de cada mes, que MINI mantenga su apuesta por una variante, primero, de tres puertas y, segundo, deportiva hasta el tuétano no queda otra que aplaudir hasta que nos sangren las manos.

Una apuesta sin concesiones a la conducción deportiva y emocionante gracias a su arquitectura y a la adopción del motor más potente jamas utilizado en una de las variantes que rinden homenaje a John Newton Cooper, creador del icono, y que son preparadas por el equipo John Cooper Works.

Con esto, el MINI John Cooper Works GP de 2020 ofrece un vehículo destinado a la conducción sin otra pretensión que buscar la emoción en cada curva, en cada vuelta completada, en cada carretera de montaña, en cada milímetro del asfalto fagocitado por un coche de 306 CV y un par motor de 450 Nm producidos desde el motor de 4 cilindros, 2.0 litros, TwinTurbo Power que es capaz de proyectar su sprint de 0 a 100 km en 5,2 segundos, un tiempo y una potencia que, a la vista de otras novedades de inmediata presentación no resultan tan impactante como hace pocos años pero que, es en su ejecución donde realmente marcan la diferencia entre un coche de altas prestaciones y un deportivo de alto rendimiento.

Las bondades del nuevo MINI John Cooper Works GP

Como buen coche preparado para ofrecer lo mejor de sí, las diferencias mecánicas respecto de la versión como MINI JCW, a parte de los 75 CV de diferencia, proceden de realizar cambios, como por ejemplo,  gracias a equipar un cigüeñal reforzado con mayor diámetro del cojinete principal, pistones específicos, bielas sin casquillo y un nuevo amortiguador de vibración torsional con refrigeración optimizada.

De otra parte, equipa un nuevo sistema de inyección de la gasolina donde los inyectores, de varios orificios, se ubican en posición central entre las válvulas, de tal forma que gestionan un mayor caudal de combustible a las cámaras donde se realiza la mágica mezcla entre el carburante y el aire permitiendo una explosión más precisa, eficiente y que potencia el rendimiento del bloque.

Además, hay modificaciones en la compresión del sistema de sobrealimentación, que pasa de 10,2 a 9,5. La admisión de aire también es exclusiva y permite un flujo mejorado que también se apoya en un sistema de escape de mayor volumen que favorece, en este aspecto, la expulsión de gases además de una sonoridad que pudiera ser considerada actualmente como políticamente incorrecta, bien por John Cooper Works.

En cuanto al sistema de lubricación, ahora equipa un cárter de aceite de mayor capacidad lo que permite una mejor refrigeración y una menor fricción de las piezas móviles.

El trabajo del motor permite generar los 306 CV entre un régimen bastante elevado de giro para un motor sobrealimentado, entre 5.000 y 6.250, y, a la vez, ofrece el par desde muy bajo régimen, tan solo desde 1.750 vueltas y hasta 4.500.

De esta manera, se fomenta una conducción deportiva a un régimen de giro siempre próximo a la zona roja del cuentarrevoluciones pero también pone a disposición de quien conduzca este juguete una considerable patada desde unas rpm bajas.

Para que toda la motricidad sea aprovechada, el coche cuenta con un bloqueo mecánico del diferencial para el eje delantero que garantiza la motricidad de las ruedas anteriores.

El equipo de frenos y suspensiones es propio de un coche de competición. De por sí, el equipo que se encarga de contener o detener el potencial del MINI John Cooper Works GP de 2020 cuenta con pinzas de 4 pistones para el tren delantero con unos discos de aluminio de 360 mm de diámetro y 30 de grosor, la carrocería se encuentra 10 mm más próxima al suelo que en su versión matriz como Mini JCW y, como otra muestra de su carácter, equipa unos nuevos rodamientos oscilantes que aumentan los niveles del ángulo de convergencia de las ruedas delanteras.

Por si fuera poco, las llantas de 18 pulgadas con neumáticos de alto rendimiento, con unas medidas en 225/35 muestra un perfil propio del filo de una hoja de papel

Entonces ahora se entiende que los 5,2 segundos de aceleración invertidos en el 0 a 100 son 5,2 segundos de felicidad, adrenalina y emoción. Por si fuera poco, la velocidad máxima homologada es de 265 km por hora.

Racing por dentro y por fuera

Y es que este coche está hecho por y para entusiastas de la conducción deportiva. Por eso, además de su mecánica, el coche luce un aspecto sensacional.

El equipo John Cooper Works ha modificado su carrocería e, incorporando prácticamente todas las soluciones que presentaba el espectacular prototipo que, a la postre, casi se ha replicado en la versión como MINI John Cooper Works GP de 2020, muestra un kit de ensanchamiento propio de los coches de carreras de campeonatos de turismos o monomarcas, como el propio coche ha vivido.

Las adaptaciones aerodinámicas no solo aportan una imagen ruda, sin concesiones a las críticas ante los ojos de personas ajenas a un tipo de coche que no está pensado para usar sino es buscando el disfrute tanto en su observación como en su conducción. Por eso la fibra de carbono toma protagonismo en este kit para la realización de ciertos elementos como son las aletas y el alerón sobre el portón trasero.

En el interior del MINI John Cooper Works GP de 2020 el lujo y la distinción propia de los modelos de la marca no queda reñida por el poderoso carácter deportivo de este coche que cuenta con detalles muy racing como las cintas de los cinturones en rojo y unos asientos que, si no son de tipo backets ofrecen un agarre extremo, como es menester para los hasta dos máximos y únicos ocupantes que podrán disfrutar, simultáneamente, de este biplaza de circuitos homologado para circular por la calle cuya producción se limitará a tan solo 3.000 piezas.

Una edición limitada no apta para todos los públicos

Y esta exclusividad tendrá un coste, quizás para algunos injustificado, para otros, totalmente lógico dado que, para el mercado español, cada una de las únicas 100 unidades destinadas a nuestro país del Mini John Cooper Words GP tendrá un precio de 45.900 euros.

Los afortunados propietarios de esta máquina tendrán que ser los más rápidos en realizar su petición. Una solicitud que deberá realizarse a través de la plataforma digital que Mini, después elegir el concesionario donde completar el proceso de la compra, depositar 2.500 euros en concepto de pre-reserva, formalizar el pedido entre el próximo 20 de enero y hasta el 29 de febrero y, entonces, esperar a que comiencen las entregas de este coche ya en el mes de marzo para disfrutarlo cómo y donde se merece.