Existe la creencia de que conducir en punto muerto en algunas ocasiones, es una gran alternativa para ahorrar gasolina. ¿es cierto?

Son muchas las alternativas que los conductores emplean para intentar ahorrar dinero en combustible. Una de estas medidas es la de circular en punto muerto siempre que exista la posibilidad, sin embargo, ¿realmente merece la pena?, y lo más importante, ¿es seguro?.

Hace algún tiempo hicimos un artículo hablando del modo «vela» en lo referente a la conducción, algo muy parecido a lo que vamos a comentar hoy, así que si no lo conoces, te recomendamos que le eches un ojo.

Lo cierto es que conducir en punto muerto, puede ahorrar combustible, aunque este ahorro es realmente mínimo. A largo plazo, utilizar esta práctica aumenta un riesgo para la seguridad vial y por otro lado, afecta a la vida útil del vehículo.

Así que cuando te digan que bajes un puerto de montaña cuesta abajo en punto muerto, no hagas caso. El motor sí sigue gastando gasolina, pese que este va al ralentí. Por tanto, aunque sea mínimo, el propulsor sigue utilizando el depósito para alimentarse.

Con una marcha engranada, el consumo aumenta ligeramente, porque al estar transmisión y ruedas en sintonía, son estas las encargadas de mover el motor.

Si tu coche cuenta con inyección electrónica sin embargo, las ventajas de llevar una marcha engranada son más. En este caso el coche detecta que estas conduciendo a «vela» y bloquea el uso de combustible. Sin el punto muerto por tanto, podemos conseguir 0 litros a los 100 kilómetros con este modo de conducción.

Sobre lo que concierne a la seguridad, si vamos en punto muerto cuesta abajo, estamos a merced de la gravedad. El vehículo aumentará su velocidad cada vez más, siendo los frenos la única respuesta posible a este mal, y de este modo, los desgastamos mucho más.

Por si fuera poco también descontrolaremos el coche mucho más en una bajada sin usar el freno motor. Este es nuestro mejor aliado contra la gravedad y el consumo al utilizarlo es también mínimo, por tanto úsalo.

El motor es otro de los grandes damnificados cuando utilizamos la técnica del punto muerto.

Es fundamental calentar el motor antes de circular, también lo es que este no alcance una temperatura demasiado elevada. Por ello, conducir en punto muerto hace daño al motor, porque con esta acción, el coche recorre distancias a unas revoluciones muy bajas, lo que provoca que no se refrigere del todo bien.

Como puedes comprobar, no es una buena idea usar esta técnica, no solo el ahorro de combustible será mínimo, a la larga el mantenimiento de los frenos será más costoso y aumentarás las posibilidades de tener un accidente…