Probamos la versión más potente y equipada del Mercedes Clase X, el 350d, para comprobar si un pick-up puede cumplir también como un SUV para uso diario.

En la primera prueba del Mercedes Clase X que realizamos con motivo de la presentación internacional, ya quedamos sorprendidos por las enormes posibilidades que ofrece este pick-up. Ahora, tras convivir con él durante varios días, podemos entrar más al detalle y resolver algunas dudas que podrían plantearse al comprar un vehículo de este tipo, tanto si es por motivos de negocio como de ocio.

Sobre todo desde que en junio de 2017 se produjo un cambio en la ley para equiparar los pick-up a los turismos convencionales en cuanto al Reglamento de Tráfico, para dejar de ser considerados camiones, por ejemplo, a efectos de la velocidad a la que podían circular en carretera y en autopista.

Así las cosas, quien se plantee un coche como el Clase X puede preguntare, por ejemplo, ¿puede ser el Clase X una alternativa real a un SUV para su utilización a diario en carretera? ¿Y a un 4×4 cuando se trata de salir del asfalto y enfrentarse a condiciones difíciles? ¿Llega al refinamiento y el confort que podría esperar de un coche que luce la estrella en el capó? ¿Es más caro que otros modelos de esta categoría?

A estas y a otras preguntas vamos a dar solución en esta prueba, para la que hemos elegido la versión tope de gama y la última en incorporarse a la familia el pasado verano, el Mercedes Clase X 350d con el motor V6 de 258 CV. Empezamos.

Un pick-up siempre es un pick-up…

…aunque en Mercedes se empeñen en lo contrario. Por ponernos en situación, el Mercedes Clase X es un vehículo grande. Muy grande. Son 5,34 metros de longitud, 1,92 metros de anchura y 1,82 metros de altura, con una distancia entre ejes de 3,15 metros. Y también es un vehículo más pesado –supera las 2,3 toneladas– y con peor aerodinámica que un SUV que pudiéramos considerar equivalente.

Tiene que ser así. Por su condición de pick-up, ha de ser un coche robusto, con una gran caja que facilite el transporte, con una gran capacidad de carga y de remolque y con una altura libre al suelo y unas cotas 4×4 que garanticen la movilidad cuando hay que circular fuera del asfalto. Algo que, en un pick-up, será mucho más frecuente que en cualquier SUV y que en la mayoría de los 4×4.

Esto tiene dos consecuencias tan lógicas como inmediatas. La primera, que el Mercedes Clase X no es un coche con el que resulte fácil maniobrar. La segunda, que no puedes esperar un comportamiento dinámico al nivel de un SUV. Y aquí hablamos de confort y agilidad, no de prestaciones o de seguridad, como veremos más adelante.

Aun así, Mercedes recurre a soluciones técnicas en el Clase X que le distinguen de otros pick-up, lo que permite a este vehículo situarse como la absoluta referencia en su clase también cuando se trata de utilizarlo como lo que no es.

Imagen premium: sí, es un pick-up, pero es un Mercedes

Dicho esto, y por si quedaba alguna duda tras ver las imágenes, he de decir que me ha sorprendido lo mucho que llama la atención el Clase X. Algo que no me había pasado antes con ningún otro pick-up. En cierto modo tiene mucho que ver que estemos ante el primer pick-up de la marca de la estrella. Pero hay más.

Con el llamativo color rojo de nuestra unidad de pruebas, el toque aventurero que aporta la “roll-bar” en negro, el paragolpes y los peldaños laterales para facilitar el acceso cromados característicos de la versión tope de gama Power, y la tapa para la zona de carga en el color de la carrocería, el Clase X destaca entre el resto de los coches.

Lo aprecias enseguida en la gente: se vuelven para mirarlo, te preguntan en la gasolinera o en el lavado, te señalan entre el tráfico o parado en los semáforos… y se asombran cuando ven el ritmo que es capaz de mantener en carretera.

Un motor V6 que puede con todo

Aquí nos encontramos con una de las soluciones que Mercedes aporta cuando se trata de contrarrestar peso y aerodinámica: un motor potente. El Clase X se ofrece con tres posibles motorizaciones. Por un lado, un cuatro cilindros de 2,3 litros que se desdobla en dos variantes, el 220d con 163 CV y el 250d con 190 CV. Y como tope de gama, el V6 de 3 litros con 258 CV.

Partamos de la base de que la versión intermedia, el 250d, ya ofrece un nivel de prestaciones suficiente como para moverse con soltura en cualquier situación. Pero el 350d que hemos probado es “canela fina”. Ahí están los datos: más de 200 km/h de punta, y menos de 8 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h son cifras de las que no hace mucho presumía algún GTI. Y también las sensaciones: el Clase X 350d se muestra poderoso y a la vez suave.

Hay mucha diferencia de precio entre ambos motores. Pero si quieres un Clase X que, además de hacer de pick-up, pueda cumplir en determinadas utilizaciones como lo haría un SUV premium, la elección es el V6. Además de una respuesta más contundente en cualquier situación, su funcionamiento, y también el de la caja de cambios –diferente a la de las versiones de 4 cilindros–, es mucho más refinado y agradable.

El consumo se mueve en lo esperado para un coche de este tamaño, peso y nivel de prestaciones. Sobre los 12-13 l/100 km en ciudad, con posibilidad incluso de bajar de los 10 l/100 km en viajes por carretera, donde si quieres, el Clase X 350d puede moverse con más soltura que la mayoría del resto del tráfico.

Y no solo por motor. Vale que su comportamiento dinámico no esté a la altura de un SUV, principalmente por cuestiones de peso y de tamaño. Pero el Mercedes Clase X no es incómodo, ni tampoco se trata de un coche inseguro o difícil de conducir.

Mercedes consigue que el Clase X sea la referencia en su clase (valga la redundancia) gracias a la adopción de una suspensión trasera independiente y con muelles convencionales, en vez del eje rígido con ballestas que utilizan normalmente los pick-up. Una solución que sacrifica algo de robustez a la hora de usar el coche como herramienta de trabajo para transportar cargas pesadas, a cambio de mejorar la precisión y el confort.

Por ello el Mercedes Clase X es la mejor alternativa para quien piense en un pick-up como vehículo particular con el que viajar y aprovechar su plataforma de carga para actividades de ocio.

Un 4×4 con todas las de la ley

Y cuando se trata de salir del asfalto, el Clase X 350d nos demuestra claramente que no tiene prácticamente nada que envidiar a los 4×4 más capaces del mercado.

Precisamente uno de los motivos por los que existe tanta diferencia de precio –en torno a los 8.000 euros– entre un 250d y un 350d a igualdad de equipamiento la encontramos también en el sistema de tracción.

Mientras que en los 4 cilindros la tracción puede ser trasera o conectable con reductora, pero sin diferencial central, lo que limita su uso a situaciones de fuera del asfalto o sobre nieve, el Clase X 350d tiene un sistema de tracción total permanente. Conserva la reductora y el control de descenso de pendientes. Y añade un selector de modos de conducción que permite elegir entre programas Comfort, ECO, Sport, Manual o el específico Offroad.

La motricidad que permite este sistema, el buen funcionamiento de las suspensiones y sus cotas TT son responsables de la excelente capacidad del Clase X para seguir avanzando cuando la cosa se complica. Tal es así, que a buen seguro encontrarás el límite en los neumáticos… o en el propio tamaño del coche.

Pero si cabe, puedes estar casi seguro de que por ahí, el Clase X 350d pasa. Más aún si eliges la opción de suspensión que eleva en 20 mm la altura mínima al suelo, que de serie ya alcanza los 20 centímetros. Y la profundidad máxima de vadeo es de 60 centímetros.

Un interior más propio de un turismo

El Mercedes Clase X solo se comercializa en versión doble cabina, con cinco plazas. Por ajuste, terminación y calidad de los materiales, está por encima de cualquiera de los pick-up del mercado. Y su diseño recuerda claramente al de otros modelos de la marca de la estrella.

En las plazas delanteras, por lo tanto, conductor y pasajero pueden sentir prácticamente la misma sensación que a bordo de un SUV de la marca, aunque la ausencia de ajuste de profundidad del volante puede condicionar la posición de conducción en algunos casos.

Lo mismo sucede cuando toca hablar de equipamiento: nadie diría que estamos ante un pick-up. No falta la pantalla central del sistema multimedia, que puede ser de 7 o de 8,4 pulgadas en opción. Y tampoco ayudas a la conducción como el asistente de mantenimiento de carril, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, los faros led o la cámara de visión periférica, entre otros.

Con la versión 350d solo se ofrecen los dos acabados superiores, denominados Progressive y Power, con un equipamiento muy completo, y con diferencias decorativas en el exterior y en el interior.

El apartado en el que el Clase X, como sucede con todos los pick-up, sale perdiendo cuando se trata de compararlo con un SUV o un turismo para uso convencional es en las plazas traseras. Y no por falta de espacio, que es de los mejores de sus categoría. Acceder a estas plazas es más difícil que en un SUV incluso contando con la ayuda de las estriberas. Y los respaldos de los asientos tienen una posición demasiado vertical, lo que puede resultar incómodo en viajes largos.

En cuanto a la caja de carga, está muy bien resuelta, con raíles con ganchos desplazables, y posibilidad de contar con iluminación, toma de corriente, argollas, distintos tipos de cubiertas para el piso e incluso diferentes soluciones para ocultar la carga, desde una persiana de aluminio a una tapa rígida acabada en el color de la carrocería.

El Mercedes Clase X frente a sus rivales

A modo de resumen, queda claro que el Mercedes Clase X, especialmente en la versión 350d en cualquiera de sus dos versiones de acabado, Progressive o Power, puede ser perfectamente una alternativa a un 4×4 de alta gama. Y también a un SUV, si estás dispuesto a asumir una lógica pérdida en confort, agilidad y refinamiento.

Pero, ¿cómo se posiciona frente al resto de pick-up del mercado? Pues lo primero que has de tener en cuenta es que el Mercedes Clase X es fruto de un desarrollo conjunto con Nissan y Renault, del que también salen el Nissan Navara y el Renault Alaskan. Frente a ellos, el Mercedes tiene más equipamiento y diferencias técnicas en el sistema de transmisión, además de V6 diésel en exclusiva.

Otros posibles rivales son el Mitsubishi L200, el Toyota Hilux, el Ford Ranger o el Volkswagen Amarok. Frente a todos ellos, el Mercedes es el más caro, o el menos equipado si igualamos por precio. Pero también se distancia en calidad de acabado, presentación interior y refinamiento. El que más se acerca al Clase X 350d sería el Volkswagen Amarok, que también está disponible con un motor V6 TDI.

En cuanto a precio, el Clase X 350d 4Matic Progressive cuesta 55.965 euros, mientras que con el acabado Power llega hasta los 59.360 euros. Si el presupuesto es más reducido pero sigues queriendo acceder al mejor pick-up para todo uso del mercado, aun sacrificando algo de refinamiento y prestaciones, nuestra opción sería el Clase X 250d 4Matic Progressive Automático, que se queda en 45.000 euros.

 

Carrocería
Puertas
Maletero (l.)
Pick-Up Doble Cabina4
Consumo Medio (l/100km)
Potencia (CV)
CO2 (g/Km.)
7,3 - 9,0163 - 258192 - 236

Ver todas las versiones del Mercedes-Benz Clase X (33.759€ - 52.306€)