La modularidad que buscan las marcas en la actualidad, ha hecho que los motores de seis cilindros en línea vuelvan a salir a la palestra. Por este motivo, Mazda los utilizará por primera vez en su historia.

Los motores de seis cilindros en línea en disposición longitudinal fueron durante muchos años los elegidos por excelencia para colocarse bajo los capós de un buen puñado de berlinas de lujo e incluso deportivos, como por ejemplo en el BMW M3 de la generación E46.

Sin embargo, el auge de los propulsores de seis cilindros en disposición transversal, sobre todo en los coches de tracción delantera, fue dejando poco a poco a los seis cilindros en línea longitudinales en el cajón del olvido.

En principio, montar un motor en disposición transversal ofrece muchas más ventajas: el eje de transmisión no tiene por qué invadir el espacio de los pasajeros y el diferencial trasero no tiene por qué restar capacidad al maletero. Otra de las ventajas de montar el motor de manera transversal entre las ruedas delanteras es que el espacio está más aprovechado, por lo que se puede instalar en coches con el capó más corto.

Por todo ello, la alternativa de los motores de seis cilindros en línea colocados transversalmente es poco más que un muerto viviente, ya que pese a que marcas como BMW nunca han dejado de utilizarlos, cada vez es menos frecuente.

Mazda desempolva los motores de seis cilindros en línea

Sin embargo, los japoneses han salido con el desfibrilador para volver a darle vida al propulsor de seis cilindros en línea. Mazda está desarrollando motores en esta configuración tanto diésel (Skyactiv-D) como gasolina (Skyactiv-X) para colocarlos longitudinalmente en una nueva plataforma modular.

Mazda nunca ha trabajado con motores de seis cilindros en línea, aunque sí que lo ha hecho con motores V6. Sin embargo, el motivo por el que la marca va a apostar por este tipo de configuración se basa en las ventajas que implica el diseño modular. 

Gracias a este, Mazda podrá diseñar un motor escalable desde los 3 a los 6 cilindros, por lo que con una misma base, el fabricante podrá cubrir prácticamente toda su gama de motorizaciones. La traducción de esto es clara: los costes de fabricar estos motores se reducirán radicalmente. Además, Mazda pretende que este tipo de motores lleven algún grado de hibridación que, seguramente, será micro-hibridación de 48 voltios o PHEV. Estos, dependiendo de la homologación que consiga la marca, podrán disfrutar de las ventajas que supone tener la etiqueta ECO.

Mazda quiere postularse como una marca premium

Parece claro que Mazda ya no se conforma con ser una marca generalista, por lo que lleva ya un tiempo orientando su gama al sector premium. Clara prueba de ello es su nuevo Mazda3, un coche que puede mirar de tú a tú e incluso superar en algunos aspectos a modelos de “más empaque” como el Mercedes-Benz Clase A.

Otra de las señales de que Mazda se está poniendo los guantes para entrar al ring, es el desarrollo de una nueva plataforma pensada para coches de tracción trasera. Esta disposición colocaría a Mazda en un espacio que en principio parecía reservado a marcas como Mercedes, Lexus o BMW.

“Estamos muy contentos de llevar estos motores a nuestros futuros vehículos mientras continuamos en nuestro camino hacia la electrificación. Sabemos que os gustaría que diéramos más datos al respecto, pero tanto los nuevos modelos, como las cifras de rendimiento como su fecha de lanzamiento al mercado se dará a conocer en el momento adecuado”, declaraba la marca en un comunicado.

Por lo tanto, parece que tendremos que esperar para ver dónde va a colocar estos motores y cuáles van a ser sus prestaciones, pero lo que ya tenemos seguro es que los motores de seis cilindros en línea están resurgiendo de sus cenizas.