Los asistentes a la conducción reducen notablemente la probabilidad de sufrir un accidente en la carretera, así como los gastos generados en el mismo.

Los coches modernos incorporan cada vez más asistentes a la conducción. Estos sistemas incrementan notablemente la seguridad en nuestras carreteras y suponen los primeros pasos hacia una conducción completamente autónoma. En España, prácticamente uno de cada tres automóviles nuevos vendidos en 2017 equipaba frenada automática de emergencia y ayuda al mantenimiento del carril, dos de los sistemas que se han mostrado más eficaces en la reducción de accidentes. Pero, ¿hasta que punto mejoran la seguridad en las carreteras estos sistemas? Pues bien, la DGT ha estimado que si todos los automóviles equiparan estas ayudas a la conducción, se evitarían o reducirían las consecuencias de un 57% de los accidentes en España.

Así se reducirían los accidentes si todos los coches tuvieran asistentes

Tipo de accidente Número accidentes Reducción potencial de accidentes Porcentaje de reducción
Atropello 9.604 3.988 58%
Colisión frontal 35.333 16.168 54%
Salida de carril 28.078 8.933 68%
Atropello futuro 771 231 70%
Colisión frontal futuro 2.041 612 70%
NA 4.223 4.223 0%
TOTAL 80.050 34.155 57%

 

El ahorro económico que consiguen los asistentes a la conducción

Además de salvar vidas y reducir el número de heridos, esta disminución de la siniestralidad tendría un fuerte impacto económico. Según datos de la DGT, el coste directo de accidentes fue de 9.600 millones de euros en 2014, más de un 1% del PIB nacional. Teniendo en cuenta el impacto que en otros países ha tenido la reducción de los accidentes gracias a estos sistemas de seguridad, se podrían ahorrar hasta 4.300 millones de euros al año.

Por otro lado, el aumento previsto de la presencia de estos sistemas en el parque automovilístico va a producir una reducción significativa de las reclamaciones a los seguros por siniestros de automóvil. Y también se producirán otros fenómenos, como una posible reducción de las cuotas del seguro a los tomadores cuyos automóviles equipen estos sistemas. Así sucede, por ejemplo, en Israel, donde la prima del seguro puede bajar hasta un 40% en función de las características de seguridad del vehículo.