Hoy día 29 de enero de 2019 entra en vigor la ley que restringe el límite máximo de velocidad en carreteras convencionales a 90 km/h. Una medida que a diferencia de otras, parece tener una mejor aceptación del público en general.

La modificación del artículo 48 del Reglamento General de Circulación, entra en vigor hoy teniendo como protagonista los 90 km/h máximos permitidos en carreteras convencionales. Se acabaron las señales de 100 km/h en estas carreteras.

Más de 14.419 km son los que recorren las carreteras convencionales en nuestro país. Durante los últimos 30 días, la Dirección General de Carreteras, a través de sus respectivas demarcaciones territoriales, han procedido a la retirada y el cambio de la señalización antigua que corresponde al límite máximo de las carreteras comúnmente llamadas, “nacionales”.

Como siempre, la opinión pública está dividida, muchos son los que defienden esta bajada de velocidad, en pos claro está de una mejora de la seguridad durante la circulación en carreteras de este tipo, mientras que muchos otros, ven una estrategia más de la DGT con un claro afán recaudatorio, bajo la premisa de siempre, que la velocidad mata.

Sin embargo es posible que esta vez, puedan tener razón, pero más allá de la velocidad, es el hecho de que las carreteras convencionales son mucho más inseguras, cuentan con una peor visibilidad y mantenimiento es auténticamente cómico en muchos casos.

Es decir, este tipo de vías son mucho más inseguras, y de hecho, en ellas es donde se han registrado hasta el 90% de accidentes mortales en nuestro país a lo largo de un año.

Esto no hace más que indicar que la prevención y el control dentro de las carreteras nacionales, debería ser mucho más exhaustivo que en las autopistas perfectamente pavimentadas, que todavía cuentan lamentablemente, con una regulación anticuada, sobretodo si tenemos en cuenta la calidad de los vehículos actuales y el estado de las carreteras.

Veremos si esta medida no ausente de polémica, se traduce en una menor cantidad de víctimas a final de año, o si por el contrario, resulta ser un rotundo error para la DGT.

Nos encantaría ver como la mayor parte del dinero recaudado se utiliza en el mantenimiento de las carreteras convencionales, y de los puntos de nuestras vías en mal estado. Muchas de ellas llevan años sin su necesaria reforma, pero claro, esto no es una sorpresa que digamos…