El nuevo Honda Civic estará disponible con el renovado motor 1.6 i-DTEC a partir del próximo mes de marzo.

El Honda Civic es un coche diferente, un modelo con un diseño realmente transgresor que rompe con el conservacionismo que presentan algunos de sus rivales en el segmento C (Focus, A3, Golf…). El nuevo Civic es además toda una referencia en su categoría en cuanto a dinámica de conducción, lo que lo convierte en una opción realmente interesante para los más entusiastas. Hasta la fecha, el nuevo Civic era ofrecido en dos versiones gasolina, pero ahora se une a la gama el nuevo motor 1.6 i-DTEC, una unidad que en el anterior Civic ya se convirtió en uno de los mejores motores diésel del segmento C, y que ahora vuelve para repetir éxito tras una importante renovación.

Honda Civic diésel

El nuevo Honda Civic 1.6 i-DTEC saldrá a la venta en marzo de 2018. En primer lugar llegará con carrocería de cinco puertas, pero a partir de junio también estará disponible la versión sedan. La versión diésel del nuevo Civic arrancará en 23.550 € sin descuentos o promociones.

La profunda revisión del motor 1.6 i-DTEC

Honda Civic diésel

Honda ha revisado a fondo su motor diésel 1.6 litros i-DTEC de 120 CV, y la sensación es que los cambios han servido para mejorar las grandes virtudes que ya tenía este motor en la anterior generación del Civic. El propulsor ofrece una respuesta suave y progresiva que abarca la mayoría del espectro de revoluciones. Pero veamos más en detalle las prestaciones que ofrece este propulsor.

Honda Civic diésel

El motor diésel i-DTEC tiene cuatro cilindros y ofrece una potencia de 120 CV (la misma que su antecesor) a 4.000 rpm con un par máximo de 300 Nm a 2.000 rpm. Su aceleración de 0 a 100 km/h es de 10,5 segundos. Las emisiones de CO2 son de tan sólo 91 g/km (Civic Sedán) y de 93 g/km (Civic 5 puertas). El consumo de combustible se sitúa en los 3,4 l/100 km (Sedán) y los 3,5 l/100 km (5 puertas).

Honda Civic diésel

Si nos fijamos únicamente en las cifras de potencia (120 CV) y par motor (300 Nm), podemos pensar que nada ha cambiado en este motor diésel, pero la realidad es muy distinta. Los ingenieros de Honda han realizado múltiples cambios en este motor, comenzando por la reducción de la fricción interna, la corrección de ineficiencias mecánicas, rediseño del turbo (que ha visto reducido su lag) y acabando por la mejora en el sistema de catalización para cumplir con la exigente normativa de emisiones; algo que se ha logrado sin aumentar el consumo. El resultado de estos cambios es un motor más eficiente y redondo que su predecesor.

Además, el motor i-DTEC es más ligero que antes gracias al uso de aluminio en ciertas zonas del motor. También se ha utilizado acero para reforzar el sistema de refrigeración y mejorar su aislamiento, lo que se traduce en una mayor eficiencia térmica y mecánica.