El especialista alemán pone toda la carne sobre la parrilla y ya prepara su propio supercoche

Gemballa es una empresa dedicada a la preparación extrema de coches, más concretamente, es especialista en Porsche.

De sus instalaciones han salido monstruos, en todos los sentidos, cuya base han sido modelos de Porsche. Con casi cuatro décadas de historia, los Porsche 911 han sido los más habituales pero también piezas tan exclusivas como el Porsche Carrera GT también tuvo hueco en su catálogo poniendo en circulación un monstruo al que bautizaron como Gemballa Mirage GT.

Pero también hicieron hueco a otras marcas y fabricantes de sueños rodantes, sobre todo cuando los encargos gozaban de un presupuesto infinitivo como fue el caso del Gemballa MIG-U1 o lo que pareció ser el intento por transformar al excepcional Ferrari Enzo en su versión de circuitos, el Ferrari FXX, pero homologado para circular por carretera abierta y potenciado hasta la máxima expresión.

Sea como fuere, es obvio y queda patente que Gemballa es capaz de reinventar coches aunque sea tomando como base uno ya existente. Tanto es así que la empresa creada por el malogrado Uwe Gemballa, bajo la batuta del actual propietario Steffen Korbach se fijan nuevas metas en su evolución como constructor de coches extremos.

De esta forma, el fabricante ha dado a conocer su primer proyecto independiente. Su primer vehículo propio. El primer superdeportivo de Gemballa.

Gemballa quiere su primer supercoche

Tanto es así que, la primera imagen del mismo ha sido publicado a través de la propia marca. Sin que haya sido facilitado su nombre, este “Gemballa Supercar” espera poder tener su primera unidad de muestra expuesta a una selecta clientela durante el próximo año.

De conseguir una cantidad mínima de peticiones en firme, la producción del supercoche de Gemballa empezaría a entregarlos en 2022.

Los argumentos que utilizarán para convencer a quienes sientan un interés inicial por este supercoche se basarán en los 800 CV que dispondrá bajo el acelerador junto con un diseño innovador y agresivo.

En palabras del propio Korbach “(…) nos gustaría hacer referencia a las leyendas de Gemballa existentes e implementar una gama de conceptos innovadores. Se puede esperar un vehículo intransigente, radical, puro y lujoso“. Es decir el coche que Gemballa debería construir para reivindicarse a sí mismo como constructor de coches exclusivos y de prestaciones estratosféricas.

Sin duda, un coche no apto para todos los conductores y, mucho menos, para todos los bolsillos. Sin que se conozca una cantidad estimada del precio de venta del superdeportivo de Gemballa, sí se sabe que la empresa ha recibido una inyección de capital por parte de su accionariado de 20 millones de euros destinados a este proyecto como constructor de coches propios.