La frenada automática de emergencia se implantará en más de 20 millones de vehículos al año y ayudará a salvar hasta 1.000 vidas al año evitándose hasta 120.000 accidentes al año en Europa

La tecnología avanza a pasos agigantados. En diversos ámbitos de la vida aparecen nuevos avances encaminados a mejorar las prestaciones de ciertos servicios para alcanzar una mayor calidad de vida. En este sentido, el mundo del automóvil ha experimentado importantes avances como el sensor que ayuda al aparcamiento, diversos sistemas de navegación o prestaciones que hacen de la conducción una experiencia cada vez más segura y placentera.

El nuevo paso en este sentido enfocado a mejorar la seguridad tanto de pasajeros como de peatones es el sistema de frenada automática. Este sistema conocido por el nombre AEB funciona mediante la combinación de cámaras y radares situados en el vehículo. Las cámaras están colocadas en el parabrisas, junto al retrovisor interior y el sensor de lluvia y los radares suelen ir colocados en la parrilla del coche detrás del parachoques. La acción conjunta de ambos elementos permite detectar lo que se encuentra delante del vehículo.

¿Cómo funciona la frenada automática de emergencia?

Así, cuando se prevé una colisión frontal con un vehículo, objeto o ser humano, el sistema de frenada de emergencia automática avisa al conductor para que pueda corregir su posición. En el caso de que no se reciba respuesta por parte del mismo, el sistema AEB posee la autonomía suficiente para aplicar la máxima frenada evitando la colisión.

Recientemente cuarenta países liderados por la Unión Europea y Japón han llegado al acuerdo de que los nuevos coches y los vehículos comerciales ligeros deberán llevar incorporado este sistema de frenada automática de emergencia a partir de 2020. La iniciativa comenzará a ser efectiva en primer lugar en Japón, esperando que la Unión Europea y el resto de países la apliquen en el 2022. Esta normativa enfocada a mejorar la seguridad vial se aplicará a velocidades de 60 km/h o menores y solamente afecta a vehículos nuevos vendidos en los países participantes en dicho acuerdo, por lo que los propietarios de vehículos anteriores a 2020 no tendrán que adaptar sus vehículos.

La importancia de la frenada automática de emergencia para salvar vidas

Desgraciadamente, los accidentes de tráfico son una de las principales causas de muerte. Solamente en Europa en el año 2016 fallecieron por este motivo más de 9.500 personas, de las cuales el 40% eran peatones. Este tipo de tragedias podrían haber sido evitadas si el vehículo implicado hubiera sido capaz de reaccionar de una forma diferente ante la colisión.

Los accidentes en el entorno urbano han representado una causa importante de mortalidad en el año 2017 en España donde 509 peatones fueron atropellados, resultando 301 de ellos víctimas mortales.

La implantación de este sistema en los nuevos vehículos puede ayudar a salvar hasta 1.000 vidas al año, por lo que la nueva normativa que obliga a implantar este sistema de forma obligatoria en los vehículos nuevos resulta un paso importante hacia un entorno vial mucho más seguro, tanto para conductores como para peatones.

Más de 120.000 accidentes podrán evitarse en toda Europa gracias a esta normativa que afectará a unos 20 millones de vehículos nuevos cada año. Pese a las ventajas que esta decisión supone, algunos países como Estados Unidos, China o la India han decidido no participar en el acuerdo.

Un ayudante activo en la conducción ¿cómo funciona el sistema AEB?

El sistema AEB avisa al conductor de la presencia de un peatón permitiéndole reaccionar adecuadamente, evitando la colisión que podría tener consecuencias fatales. Si el conductor, por el motivo que sea, no es capaz de corregir su trayectoria, este sistema autónomo frena el vehículo evitando el choque o minimizando sus efectos en caso de producirse.

Una de las principales ventajas que este nuevo sistema de frenada aporta es que se convierte en un elemento activo en el proceso de conducción.

Durante la conducción se pueden producir diversas situaciones que pueden conducir a un accidente. Descuidos, inexperiencia o pánico basado en ciertos mitos sobre el funcionamiento de los frenos conducen a reducir innecesariamente la distancia de frenado. Cuanto menor es dicha distancia mayores son las posibilidades de colisión y por tanto de accidente.

El sistema de frenado automático es capaz de detectar una posible amenaza de impacto delante del vehículo. Una vez detectada determina si el vehículo circula a una velocidad superior a la necesaria para frenar adecuadamente sin colisionar con dicha amenaza. Si detecta que no se dispone de suficiente espacio para un frenado normal, avisa al conductor. Si pese a ello, persiste la amenaza el sistema activa los frenos de forma autónoma. Un método realmente útil para paliar posibles descuidos o distracciones al volante.

Los sistemas automáticos se van abriendo paso en el mundo de la conducción poco a poco, acercando a los conductores a situaciones cada vez más similares a las que hace un tiempo se podían ver en películas. Un compañero de viaje autónomo, útil, siempre atento y capaz de salvar vidas de una forma sencilla.