El ministro de Medio Ambiente de Francia, Nicolas Hulot, ha anunciado que la venta de vehículos diésel y gasolina estará prohibida a partir de 2040.

El presidente de la república francesa, Emmanuel Macron, ha anunciado recientemente su objetivo por reducir la huella medioambiental en su país. La iniciativa de Macron pretende reducir al 100 % las emisiones de dióxido de carbono producidas por el país galo de aquí a 2050.

Objetivo de Francia para 2050: eliminar por completo las emisiones de CO2

Con este objetivo en mente, Francia incentivará la compra de vehículos más respetuosos con el medio ambiente. El ministro de medio ambiente ha afirmado que “el gobierno ofrecerá a todos los ciudadanos un bono para reemplazar su coche diésel – matriculado antes de 1997 – o gasolina – matriculado antes de 2001 – por un vehículo nuevo o de segunda mano”. Todavía se desconoce el importe con el que será dotada dicho bono, pero en cualquier caso, la medida debería ayudar a que la población gala adquiera un vehículo electrificado tarde o temprano.

Francia pagará a los ciudadanos por sus vehículos más antiguos para incentivar la transición hacia los vehículos electrificados

Francia prohibirá venta coches combustiónEn una entrevista con el diario Telegraph, Nicolas Hulot reconoció que la iniciativa será “dura” para los fabricantes de automóviles, pero que la industria de su país está capacitada para manejar esta desafío. El ministro de medio ambiente puso como ejemplo a Volvo, quien ya anunciado que todos sus vehículos serán eléctricos o híbridos de aquí a 2019.

Los coches diésel y gasolina representan el 95,2 % de la cuota de mercado francesa

En cualquier caso, Francia tiene mucho trabajo por delante. Los informes indican que los vehículos diésel y gasolina representan en estos momentos el 95,2 % de la cuota de mercado del país galo. Durante la primera mitad de 2017, la venta de vehículos híbridos representó el 3,5 %, mientras que la comercialización de coches eléctricos tan sólo alcanzó el 1,2 %.

A pesar del enorme desafió que supone limitar la venta de vehículos de combustión, Francia se une con esta medida a otros países – Reino Unido, Holanda, Alemania o Noruega – que ya han anunciado la implantación de iniciativas – e incluso prohibiciones – similares.