El nuevo Ford S-Max se actualiza por dentro y por fuera en un claro movimiento por no perder el tren

Cuando el mercado tanto español como europeo tiende a un crecimiento aún imparable en las matriculaciones de vehículos de tipo SUV, los monovolúmenes son los principales perjudicados en esta batalla.

Si bien, hasta hace poco más de un lustro la opción para las familias que buscaban un coche con altas cotas de habitabilidad y capacidad de transporte optaban por los monovolúmenes, la introducción, expansión y generalización de los SUV ha hecho que estos coches que integraban el habitáculo y el maletero hayan hundido sus números de ventas, mes tras mes.

Por eso, los pocos supervivientes necesitan mostrarse en forma y no ceder un ápice en su batalla particular contra los SUV.

Es el caso del Ford S-Max de 2020. Un coche de hasta 7 plazas que a duras penas se mantiene en catálogo, teniendo el enemigo tanto en casa como fuera.

Por eso, para no quedarse descolgado respecto de sus hermanos, el nuevo Ford S-Max adopta por fin el frontal marca de la casa, una amplia rejilla superior en el frontal, con los pilotos estilizados flanqueando la calandra y que aumentan la sensación de anchura y dinamismo.

Además, para quienes opten por el acabado como Ford S-Max ST Line, la rejilla aparece con una configuración con geometría de panal.

Mejorando lo presente

Además de este restyling frontal, que solo afecta a los integrantes y a la imagen delantera, el coche incorpora ahora unos asientos delanteros ergonómicos con 18 posiciones ajustables posiciones.

La habitabilidad aumenta gracias a la inclusión por primera vez en este modelo del módem FordPass Connect que permite la conectividad de estos vehículos con el exterior, haciendo del propio Ford S-Max de 2020 un punto de acceso WI-FI para un máximo de hasta 10 dispositivos.

Gracias a la aplicación para dispositivos móviles FordPass es posible establecer contacto remoto entre el usuario y el coche y, así, conocer la ubicación y estacionamiento del coche, el nivel de combustible, del aceite, el estado de la alarma y el bloque o desbloqueo de las cerraduras.

Gracias a esta conexión en tiempo real, el nuevo Ford S-Max es capaz de avisar al conductor sobre posibles situaciones peligrosas en su camino incluso antes de situarse en las inmediaciones del coche como son obras o vehículos averiados situados en la calzada.

Para fomentar la seguridad tanto a bordo como para quienes comparten entorno con este monovolumen, también aparece de serie y como novedad el asistente de aviso de colisión que ayuda a detectar obstáculos y peatones en la calzada.

Como equipamiento opcional, aparece el sistema de información y entretenimiento SYNC 3 de Ford, que permite gestionar mediante órdenes comunicadas por la voz las funciones de audio, navegación y climatizador así como los teléfonos móviles inteligentes conectados al Ford S-Max.

Con el respaldo de una pantalla táctil a color de 8 pulgadas que se puede operar con gestos de pellizco y deslizamiento, SYNC 3 es compatible con Apple CarPlay y Android Auto.

Un motor único para el Ford S-Max

En cuanto a los motores, las opciones se reducen a un único motor, el alimentado por gasóleo, EcoBlue, 2.0 litros cuya potencia puede ser establecida en 150 ó 190 CV según su configuración y 350 Nm o 400, respectivamente.

Por el contrario, respecto del tipo de transmisión es posible elegir entre el cambio manual de 6 velocidades o la caja de cambio automática de 8 velocidades.

El precio del Ford S-Max para España aún no se ha hecho público aunque no será muy diferente al que aún aparece en el configurador, el actual que aún no cuenta con la nueva imagen y que parte desde 33.625 € del acabado más básico, el Trend, mientras que el más caro es el Vignale desde 45.250 euros.