El reto de Ford presentando un Mustang de 1965 autónomo en Goodwood no resultó todo lo bien que se esperaba, aunque está claro que la conducción autónoma es el futuro.

La tecnología autónoma promete ser el futuro del automovilismo, en unos años no tendremos que tocar el volante para llegar a nuestro destino. Sin embargo, para aprender a caminar antes hay que gatear. Uno de los más claros ejemplos de este dicho nos lo ha dado el precioso Ford Mustang de 1965 Siemens, con un intento de convertir un clásico en un coche autónomo en el reciente Festival de Velocidad de Goodwood.

Este modelo completamente autónomo, tuvo una actuación en Goodwood que no fue todo lo bien que se esperaba, a juzgar por un comportamiento algo errático que hizo que en su recorrido, el coche se aproximara en exceso –en ocasiones demasiado– a las balas de paja que limitaban la calzada.

Fracaso Ford mustang autónomo

Las imágenes muestran la salida de este prototipo autónomo, que avanza sin intervención del conductor hasta que el coche empieza a girar hacia la izquierda sin motivo alguno. Mientras el coche continua por el recorrido, va de izquierda a derecha varias veces e incluso casi saliendo de la carretera. La travesía continua con problemas para el “piloto de seguridad”, que tuvo que intervenir varias veces. Lamentablemente  no estuvo lo suficientemente rápido como para poder prevenir que el Mustang chocase contra las protecciones de paja que protegían el recorrido. No fue un accidente grave ni muchísimo menos, pero, tampoco es el tipo de tecnología autónoma que se pretendía mostrar, especialmente después del último caso de accidente fatal de la compañía Uber.

 

Fracaso Ford Mustang autónomo

No se sabe con detalle qué fue lo que provocó el accidente y los fallos tan graves en el manejo autónomo, aunque puede ser debido al fallo de algunos de sus sensores o a la mala señal GPS que pudiese estar recibiendo. Mientras que el contenido de las imágenes no es el marketing esperado por Siemens, te ofrecemos este vídeo donde se puede llegar a ver al coche evolucionar en su subida a Goodwood.