El mundo vuelve a rendirse ante una nueva berlinetta, se llama Ferrari SF90 Stradale y abre un nuevo capítulo en la historia de la marca

Y sí, el Ferrari LaFerrari tiene el honor de haber sido el primer coche híbrido de los de Maranello y el coche homologado para circular por carretera ordinaria más potente, hasta hoy.

Y es que el 29 de mayo será para muchos el día en que cambió su vida: bodas, paternidades, sorteos de lotería… pero para Ferrari y sus seguidores será el 29 de mayo de 2019 el día en que el rumbo de la Scuderia viró hacia una nueva senda, la de la electricidad.

Como decíamos, Ferrari lleva décadas trabajando en la electrificación de sus coches, no solo el Ferrari LaFerrari fue el primer híbrido comercializado, pocos años antes, en 2010 se presentó una suerte de Ferrari 599 Hy-Kers, un experimento rodante con tecnología derivada de la Formula 1 «teñido» de verde, fue la muestra de que el fabricante de sueños rodantes trabajaba de verdad en construir y vender coches híbridos en sus concesionarios.

Y con el citado Ferrari LaFerrari, las puertas a los coches híbridos de producción se abrieron, aunque solo a un reducido número de compradores, 499 para ser exactos en el caso de la versión de techo inamovible y de 209 en el caso de su versión de techo prescindible.

Sea como fuere, el conjunto mecánico de ambas variantes del F70, nombre por el que se conoció al proyecto que luego sería el LaFerrari, contaba con un motor atmosférico de 6.3 litros, V12 de 800 CV más un sistema eléctrico formado por dos motores eléctricos cuya potencia añadía 120 W (163 CV) al total, 963 CV para un coche de propulsión destinada al eje posterior, cuyo 0-100 se fijaba en 2,95 segundos y una velocidad punta de 414 km/h y un precio de dos millones para la versión coupé.

Ferrari se suma a la hibridación en serie

Y, en 2019, la marca del glorioso y empoderado caballo negro da el salto hacia la fabricación masiva de coches híbridos. El ejemplar elegido será una nueva berlinetta, el Ferrari SF90 Stradale.

Desglosar el nombre de este coche significa disgregar cada palabra o letra: Ferrari, Scuderia Ferrari, 90 aniversario, carretera. Es el coche de Ferrari, destinado a circular por carretera abierta, con motivo del noventa cumpleaños. Ferrari SF90 Stradale.

Para quien suscribe, recuperar la denominación Stradale evoca grandiosos ejemplos de deportivos que marcaron un antes y un después, el último, el Ferrari 360 Challenge Stradale, la versión de circuitos homologada para circular por vía pública de la bellissima Ferrari 360.

Licencias personales al margen. El nuevo Ferrari SF90 Stradale necesita ser analizado por dentro y por fuera.

Un nuevo lenguaje de diseño

No cabe duda. Es un Ferrari. Es una berlinetta y es un coche digno de ser hecho póster para situar en el techo, frente a la cama y soñar con él cada noche. Su imagen es ruda, concienzuda, aerodinámica, moderna y disruptiva.

Tiene la silueta propia de los últimos F458, F488 y F8 Tributo pero refundida con reminiscencias a la del LaFerrari pero bajo la premisa de lucir un nuevo diseño claramente diferenciador a sus antecesores.

Su frontal es aguileño, sus nuevos faros en forma de C o D, según la posición del mismo, guardan una triple configuración que limita con los pasos de rueda con los filosos contornos del paragolpes, cuyos pontones, señas de identidad ya de los Ferrari V8 se muestran más afilados que nunca en su lucha contra el viento.

Los mencionados pasos de rueda parecen haber sido pulidos y no dibujados en un estudio de diseño, parecen ser caricias sobre los neumáticos que ensartan en unas sencillas llantas de cinco radios que dejan ver a la perfección las habituales «paelleras», de casi 40 cm en el caso de las delanteras, y las mordazas del equipo de freno.

La altura máxima del capó es tan baja que parece estar sobre el arco del paso de rueda y una luna delantera con una inclinación y prolongación tan infinita que se funde con la bóveda del techo que, sin dar tregua, enlaza por inercia con el pilar posterior que se traza en diagonal con las habituales «branquias» sobre el paso de rueda del eje trasero.

Es sobre este eje donde se inserta el corazón de la nueva berlinetta. Un vano motor cuya cubierta hexagonal muestra la evolución del mejor motor de 2019 y que, desde ahora, será apoyado por un equipo eléctrico del que luego trataremos.

Volviendo a la coraza transparente del bloque V8 biturbo, aún se aprecia un arco entre el techo y la tapa motor con dos oquedades enrejilladas en paralelo flanqueadas por dos tapas, una para el combustible fósil y otra para la toma de corriente eléctrica.

La caída a la zaga es gloriosa gracias a la «sencillez» de sus líneas, sin complicaciones donde los, de nuevo, dos grupos ópticos dobles y dos colas de escape con un difusor central, donde el cavallino luce discreto viene a ser cerrado por una suerte de spoilers conformando un alerón inferior que se apoya en el Shut-off Gurney, una sección final de la cubierta que presenta dos partes, una fija y otra móvil cuyo efecto sobre el flujo del aire, una solución solución aerodinámica sin precedentes en Ferrari.

El Ferrari PHEV

Como indicábamos, el motor mantiene su arquitectura de ocho cilindros en disposición de V a 90 grados pero cuya cilindrada pasa de 3.902 cc a 3.990 centímetros cúbicos en el Ferrari SF90 Stradale. Un motor biturbo que produce en este caso 780 CV, la mayor potencia extraída en un bloque V8 en la historia de la marca.

Pero es en su asociación con los tres motores eléctricos, que erogan en suma 162 kW (220 CV), uno cuyo trabajo se dirige directamente a la transmisión de doble embrague y 8 velocidades en el eje trasero y dos en el delantero. En total 1.000 CV y un par motor de 800 Nm para mover un coche híbrido cuyo peso se fija en solo 1.570 kg, solo 270 corresponden en exclusiva al sistema eléctrico, y que establece una relación de peso-potencia de 1,57 kg/CV. Así, sus registros ya son mejores que los del mismísimo LaFerrari: 0 a 100 en 2,5 segundos, llega a 200 en 6,7 aunque la velocidad máxima es menor, aunque alejada para la lógica de la mayoría de los mortales: 340 km/h.

Por eso, este Ferrari SF90 Stradale tiene hasta cuatro modos de funcionamiento de su conjunto mecánico según el tipo de conducción: eDrive, Hybrid (predeterminada), Performance y Qualify.

Gracias al sistema eléctrico se permite conducir en modo EV hasta 25 km y hasta una velocidad máxima de 135 km/h gracias a una batería de 7,9 kW . Cuando el modo eléctrico del Ferrari SF90 Stradale, o eDrive, entra en funcionamiento, el motor térmico se desacopla y son los dos motores eléctricos situados en cada una de las ruedas delanteras los que garantizan la motricidad.

En caso de querer la máxima aceleración desde 0, el sistema eléctrico entra de lleno al seleccionar el Launch control para aumentar el aporte energético al máximo. En los casos en los que prima la potencia a la recarga, Performance y Qualify, están orientados a conducción deportiva o en circuito.

El primer Ferrari 4WD

Y es que así lo anuncia la marca, el primer Ferrari de cuatro ruedas motrices gracias al reparto del trabajo de su motor de gasolina de 98 octanos y a los tres alimentados por electricidad. Esto supone un mayor esfuerzo tecnológico a la hora de controlar el aporte de todos los motores que intervienen en la motricidad de esta obra de ingeniería.

Por eso para aprovechar al máximo su potencial, cuenta con un control de tracción eléctrica, un control de deslizamiento lateral electrónico, control de freno por cable con ABS / EBD de alto rendimiento con regenerador energético y vectorización de par un despliegue electrónico y tecnológico que garantiza la máxima seguridad y eficacia, sobre todo, cuando este deportivo circula al límite.

Un interior sin precedentes

A pesar de que la cabina del Ferrari SF90 Stradale es claramente la de un Ferrari, la simplicidad de las líneas, la nueva instrumentación y la digitalización al máximo, el ambiente de carreras y el lujo se combinan como mucho en un producto sin igual en la marca.

La masificación de la instrumentación digital, de nuevo, pone de manifiesto que este coche es el ejemplo de una nueva era para Ferrari. Una era digital y eléctrica.

Tras el volante, la pantalla de 16 pulgadas recoge toda la métrica y datación esencial del coche en una única fuente de información y de gestión, habida cuenta de habituales como el Manettino que permite la selección de los modos de conducción.

Y, respecto del volante, también presenta como novedad la posibilidad de gestionar la configuración del coche mediante comandos táctiles, con el único fin de no separar las manos del mismo.

Con todo esto, el Ferrari SF90 Stradale rezuma herencia Ferrari. Glamour, prepotencia, distinción, poderío, soberbia… un sinfín de sustantivos a los que engradecer o magnificar con adjetivos superlativos que hacen del nuevo Ferrari la máquina definitiva, el supercoche de referencia: el último Ferrari.