Los riñones de BMW son una de las señas más identificativas de todos los modelos de la marca bávara, por lo que han ido evolucionando a lo largo de su historia.

Todas las marcas tienen algún rasgo o característica propia que les diferencia de las demás, véase la estrella de Mercedes-Benz, el Quadrifoglio Verde de Alfa Romeo o los faros delanteros redondos en el Porsche 911. Sin embargo, BMW ha ido aún más allá que todas estas marcas, y es que los famosos riñones de BMW han adornado el “morro” de prácticamente todos sus modelos, exceptuando al BMW Isetta, el BMW 600 y el BMW 700.

Sin embargo, no se han mantenido iguales a lo largo de su historia, y es que desde las esbeltas y sencillas parrillas de los primeros modelos hasta las actuales ha habido una evolución del lenguaje de diseño de la marca.

Estas míticas formas han tenido que adaptarse a las tendencias de cada época, a los avances aerodinámicos y, sobre todo, a su función principal: conseguir una buena refrigeración para sus motores. El último paso en esta enorme evolución es la parrilla de la tercera generación del BMW X6, cuyos riñones están iluminados.

¿Cómo nacieron los riñones de BMW?

BMW solo produjo tres modelos antes de que se introdujera la famosa calandra: en primer lugar están el Dixi 3/15 PS y el Dixi 3/15 PS DA, ambos construidos bajo la tutela de Austin Seven. El tercero en discordia es el BMW 3/20 PS, el primer y único coche completamente desarrollado por el fabricante que no introducía los famosos riñones en su diseño.

La rejilla que podíamos encontrar en estos primeros modelos poco tenía que ver con la que vemos en los BMW actuales. Los dos riñones tenían un diseño alargado, estrecho y un tamaño que ocupaba todo el frontal de los modelos. Además, estos tenían marcos cromados y una rejilla metálica en su interior.

La primera gran revolución en su diseño se introdujo en el BMW 328 roadster de 1936. En este modelo, tanto los faros como las aletas ya forman parte del frontal del coche. Por lo tanto, los riñones presentan unos marcos cromados mejor alineados con la carrocería y la rejilla interior tiene una trama más compleja, con cinco barras verticales por cada uno de los riñones.

Otro de los modelos que hay que destacar dentro de la evolución de esta seña tan característica es el BMW 335 de 1939. En este, había unas barras horizontales oblicuas en la parrilla y los riñones tenían forma de cuña con el objetivo de conseguir un mejor coeficiente aerodinámico.

Los 60´ y los 70´: años clave

En 1962 aterriza en los mercados la “nueva clase” de BMW, una gama completa tanto de berlinas como de coupés con un diseño completamente diferente e innovador. El primero en aparecer fue el BMW 1500, un modelo completamente enmarcado en las tendencias de los años sesenta de formas muy rectas. La parrilla en este ocupaba gran parte del frontal e incluso alojaba dentro los faros delanteros, por lo que los riñones, pese a mantener sus cinco barras, tenían reservado un espacio muy pequeño.

Una vez que llegaron los primeros coupés diseñados por Karmann a finales de los sesenta, entre los que podemos destacar el BMW 2800 CS y BMW 3.0 CS, comenzaron a instalar por primera vez la mirada de “cuatro ojos” que marcó el diseño de muchos modelos en las siguientes décadas.

La marca revivió al BMW Garmisch de 1970 para rendir homenaje a Marcello Gandini, por lo que os recomendamos que lo veáis para ver las formas de rombo de los riñones en este curioso modelo.

Gracias al prototipo del BMW Turbo de 1972, se inspiró el diseño de una de las joyas de la marca: el BMW M1 de 1978. Sin embargo, esto se extendió hasta el BMW Z1 de 1988 o al BMW Serie 8 de 1989, donde los riñones se integraron más en el frontal, tienen la rejilla negra e iban enmarcados en el color de la propia carrocería.

Mientras tanto, los modelos que más volumen de ventas tenían en la gama del fabricante, es decir, el BMW Serie 3, el Serie 5 y el Serie 7, mantenían los riñones en acabado cromado comandando en el centro de la parrilla negra.

De los 90´ a nuestros días

No fue hasta la llegada del BMW Serie 3 en 1990 cuando los riñones comenzaron a presentar una forma más trapezoidal, en los que la parte superior era más ancha que la inferior. Además, ganaron protagonismo gracias a su mayor anchura y a que sobresalían del frontal con un efecto tridimensional.

El BMW Serie 5 de 1996 incorporó otro recurso que la marca denominó “kidney grille”, que se integraba en una prolongación del capó y se extendía hasta tocar el paragolpes delantero. Desde ese momento, la tendencia ha sido clara: los riñones han ido creciendo paulatinamente hasta el punto de los que montan el nuevo BMW X6 o el X7.

Además, los riñones de BMW cada vez tienen un diseño más complejo, cuidando especialmente el diseño de las barras y los marcos, que ahora son configurables en función del acabado en el que el cliente escoja el coche. También han ganado en funcionabilidad, puesto que ahora se abren y se cierran dependiendo de las necesidades térmicas que tenga el motor.

La última novedad la ha estrenado el nuevo BMW X6, en el que los riñones llevan iluminación por primera vez en la historia de la marca. Esta iluminación se activa cuando se abre o se cierra el coche y el conductor también tiene la opción de encenderla o apagarla manualmente, por lo que puede ir encendida mientras el coche está en marcha.