La normativa de emisiones Euro 7 que entrará en vigor este mismo año ya se ha cobrado las primeras víctimas en la gama mecánica de BMW: tres motores desaparecerán

BMW está completamente inmersa en un potente proceso de electrificación, por lo que no son pocos los modelos eléctricos que pretenden lanzar al mercado durante los próximos años. No sólo esto, sino que la marca ampliará su gama de coches con pila de combustible de hidrógeno con dos nuevos SUV.

Además, las novedades en la gama mecánica de BMW comenzarán a llegar de aquí a 2023, por lo que parece que todos sus propulsores se electrificarán. La tecnología elegida será la hibridación ligera o Mild Hybrid, cuyo funcionamiento ya te explicamos en nuestro reportaje.

Por lo tanto, esta se asociará a todos los motores de combustión de la marca, ya sean gasolina o diésel. Además, habrá algunas mecánicas desaparecerán de la gama disponible, por lo que tendremos que despedirnos de ellos.

Estos son los tres motores que desaparecerán de la gama de BMW

El primero de ellos era un secreto a voces, y es que el enorme V12 biturbo de 585 CV del BMW 760Li será el primer candidato a la guillotina. Este brutal motor es capaz de ofrecer nada menos que 850 Nm de par y catapulta a la gran berlina de la marca de 0 a 100 km/h en tan sólo 3,8 segundos. El motivo es que adaptar este propulsor para que cumpla la normativa de emisiones Euro 7 es inviable. Además, se venden muy pocas unidades con ese motor bajo el capó en Europa, por lo que tampoco es una pérdida muy importante para la marca.

Otro de los motores de BMW que desaparecerá será el seis cilindros en línea de 3.0 litros y cuatro turbos que montan las versiones M50d de la gama de grandes SUV de la marca –BMW X5 M50d, BMW X6 M50d y BMW X7 M50d-. Este desarrolla 400 CV y es capaz de llevar al todopoderoso BMW X5 M50d de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos. El motivo es el mismo que con el anterior propulsor: no es viable adaptarlo a la próxima normativa de emisiones Euro 7.

No sólo son motores de gran cilindrada

El último de los motores que será sacrificado será el tricilíndrico diésel de 1.5 litros que montaba el anterior BMW 116d y que sigue montándose en el BMW Serie 2. Este desarrollaba 116 CV en los BMW y 95 CV en los Mini One D. La desaparición de este tiene diferente motivo que los dos anteriores, y es que tiene una demanda muy baja en la actualidad, por lo que sale más rentable hacer una versión del motor 2.0 con menor potencia.

No todo van a ser malas noticias, y es que el V8 de 4.4 litros y 530 CV que montan las versiones M50i de los tres grandes SUV de la marca –BMW X5 M50i, BMW X6 M50i y BMW X7 M50i- no desaparecerá. Este será uno de los que acoja la tecnología de hibridación ligera, por lo que seguirá estando disponible en la gama.