Hasta un 13% de los accidentes de tráfico están provocados por enfermedades que influyen en la conducción de manera agravante.

Es importante concienciar a la sociedad sobre una mayor comprensión a la hora de conducir si sufrimos alguna enfermedad. Asegurarnos de conocer sus síntomas, los consejos a aplicar y si podemos ponernos al volante con dichas patologías.

Para ello, vamos a conocer las enfermedades que influyen en la conducción, es decir, las que más nos pueden poner en una situación de peligro si las sufrimos.

¿Que enfermedades influyen en la conducción?

En este articulo vamos a conocer las dolencias más comunes, sus síntomas, consejos para hacer la conducción más segura y si podemos conducir bajo los efectos de estas y sus medicamentos.

Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad que provoca alteración de la memoria y de la orientación visio-espacial, por lo tanto, puede provocar que actuemos de forma irracional a la hora de conducir, tomando decisiones incorrectas o despistes.

Si padecemos dicha patología, generalmente no podemos conducir, por el hecho de que perdamos la capacidad de conducir, sobretodo en las primeras fases de la enfermedad.

En consecuencia, deben de ser los familiares los que deben concienciar al enfermo de que no puede conducir. En primer lugar, por su seguridad y por la de los demás usuarios de la vía.

Apnea del sueño

Probablemente, la apnea del sueño sea de los síntomas más comunes en los conductores y de los menos detectables. Una de las enfermedades que influyen en la conducción mediante la somnolencia, el cansancio o el déficit de atención.

Se puede conducir si padecemos apnea del sueño, siempre y cuando se controlen sus síntomas y se cumpla con el tratamiento. Un régimen del que debemos informarnos para evitar efectos secundarios de los medicamentos recetados.

Por ello, es importante visitar a nuestro médico en caso de sufrir somnolencia diurna y evitar sustancias espirituosas como el alcohol o sedantes que puedan agravar la enfermedad.

Depresión

La depresión no es considerada por muchas personas como una enfermedad, pero sí, es de las enfermedades que influyen en la conducción aunque no lo creamos. Ansiedad, disminución de la atención o dificultad para la toma de decisiones se encuentran entre sus síntomas.

No es recomendable conducir con depresión, al menos hasta que no desaparezcan los trastornos en el estado de ánimo y que puedan provocar la falta de atención a la carretera.

De todas formas, aún con la posibilidad de poder conducir, evite hacerlo en las primeras fases del tratamiento o en los cambios de medicación y dosis.

Epilepsia

Una de las enfermedades más peligrosas, debido a su dificultad para controlarla. Sus síntomas son pérdida de la conciencia, movimientos involuntarios y fases de desorientación o periodos de crisis.

No se debe conducir bajo los efectos de la epilepsia, sobre todo, si se ha pasado un periodo de crisis, aunque también depende del nivel de esta. Aún así, no es recomendable ponerse al volante debido a lo imprevisible que es dicha enfermedad.

No debe suspender nunca su tratamiento y menos por querer ponerse a los mandos de un vehículo, únicamente podrá hacerlo cuando su enfermedad esté controlada y su facultativo le de el visto bueno para hacerlo

Gripe, alergias…

Sin duda, una enfermedad que todos podemos llegar o hemos padecido alguna vez en nuestras vidas. El dolor de cabeza, lagrimeo, cansancio o fiebre siempre es una molestia. Una de las enfermedades que más influye en la conducción.

Es posible conducir con esta patología, pero debemos evitar hacerlo en la fase alta de la enfermedad o durante su proceso. En caso de hacerlo, evitar al mínimo el tiempo de conducción.

Si por necesidad tuviéramos que coger nuestro vehículo, debemos hablar con nuestro médico para que recete los medicamentos con menos efectos secundarios para evitar sobresaltos.

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