El plan podría haber sido magnífico pero Elon Musk no midió bien todo en su primera salida en público con el Tesla Cybertruck

Durante el pasado fin de semana fueron diferentes los usuarios que, a través de sus perfiles en las las más que variadas e instantáneas redes sociales, dieron reporte a cerca de la presencia de un Tesla Cybertruck por las carreteras California, Estados Unidos.

El vehículo, que rodaba de manera legal ya que portaba matrículas como cualquier otro coche, luce aún más peculiar en vivo y en directo que en la presentación casi estática en la que, entre otras, quedó en entredicho, la capacidad del mismo como vehículo con cristales blindados.

Un todocamino que, ahora al verlo en movimiento, parece aún más grande de lo que ya vimos en su puesta de largo y que, de nuevo, recuerda a los vehículos de películas apocalípticas y futuristas pero puesto sobre el escenario real de las exóticas calles de Malibú.

La sorpresa, tras el avistamiento en carretera del Tesla Cybertruck, fue mayor cuando, ya en el aparcamiento de un conocido restaurante de la zona, de la propia camioneta eléctrica bajó ni más ni menos que el Director Ejecutivo de Tesla.

La aparición de Elon Musk a los mandos de su última producción volvió a parecer un acto premeditado y medido hasta, prácticamente, el más mínimo detalle. Pero algo no salió como debía.

Y es que, a pesar de no ocultarse, en la salida del restaurante, algo no salió como los titulares sobre la primera escapada de Elon Musk en un Tesla Cybertruck deberían haberse escrito.

Las prisas de Elon Musk a bordo de su camioneta Tesla Cybertruck

Así, cuando el CEO de Tesla se prepara para salir del aparcamiento del restaurante, instantes después de que otro Tesla, pero éste un Model S, abra la comitiva de la firma californiana, el vehículo conducido por Musk cruza la acera y pisa una señal.

Como se aprecia en el vídeo, la rueda trasera izquierda del Tesla Cybertruck manejado por Musk, golpea, pasa por encima y destroza una señal no permanente situada sobre la acera.

A pesar de la fragilidad de la misma, deja a las claras que, por las dimensiones y, sobre todo, por la distancia entre ejes y la altura libre al suelo, el vehículo puede afrontar cualquier obstáculo que su conductor quiera… o no vea.