BMW añade un nuevo acabado a su gama BMW X2, denominado Impulse, que añade a los Advantage detalles de personalización más deportiva.

Ya puedes acceder a un BMW X2 con esa apariencia deportiva que te gusta sin tener que llegar a elegir las versiones de acabado M Sport o M Sport X, que suponen un desembolso adicional de más de 6.000 euros respecto al precio de salida que, dicho sea de paso, no es precisamente barato. Ahora, el nuevo BMW X2 Impulse se coloca en la gama justo entre el acabado Advantage y los mencionados M Sport. Su precio al configurar un BMW X2 con cualquier motor y elegir el acabado Impulse es de 3.800 euros.

BMW X2 Impulse

¿Qué incluye el BMW X2 Impulse?

En ese precio, el X2 cuenta con todo lo que añade el acabado Advantage, que tiene un precio de 1.850 euros). Entre lo más importante se encuentra la apertura automática del portón trasero, el control de velocidad de crucero, los faros LED y los sensores de parking traseros. Y añade a estos elementos las llantas de aleación de 18 pulgadas en vez de 17, asientos delanteros deportivos, paquete de iluminación, guarnecido interior del techo acabado en antracita, molduras interiores en color negro brillante y línea exterior BMW Individual Aluminio satinado.

BMW X2 Impulse

Si elegimos la versión de acceso a la gama, el BMW X2 sDrive 18d de 150 CV, que tiene un precio de salida de 35.099 euros, el X2 Impulse más asequible se va hasta los 38.900 euros. Un precio que sigue siendo superior al de sus rivales más directos, frente a los que el X2 sigue siendo una buena alternativa si lo que prima son las sensaciones deportivas y la agilidad al volante.

BMW X2 Impulse

Diésel más barato que gasolina

Por cierto, una curiosidad, que no es habitual: el BMW X2 sDrive 18d con motor diésel de 150 CV resulta 800 euros más barato que el BMW X2 sDrive 18i de gasolina con motor de 3 cilindros y 140 CV, cuando lo normal suele ser que sea el gasolina –sobre todo si es menos potente– más barato. Y así es también en este caso… si comparamos precio sin impuestos. Pero el diésel queda exento del Impuesto de Matriculación al homologar 119 g/km de CO2, mientras que el gasolina tiene unas emisiones de 129 g/km, y paga el 4,75%. Ahí queda eso.