Te contamos las diferencias entre los coches de Autogas GLP y de gas natural GNC, que son una magnífica solución si buscas un vehículo con el que ahorrar dinero a la hora de hacer kilómetros y no quieres renunciar a la etiqueta ECO de la DGT.

Los coches de gas siguen ganando adeptos. Cada vez hay más oferta y aumentan los puntos de suministro de gas, lo que hace que sean muchos los usuarios que se animen a esta solución como alternativa a los híbridos para acceder a un coche con la etiqueta ECO de la DGT.

Además, si haces muchos kilómetros recuperas la inversión en poco tiempo, porque los coches de gas presentan una ventaja importante en coste por kilómetro respecto a los coches de gasolina, los diésel e incluso los híbridos, por el menor precio de este tipo de combustible.

Estamos, por lo tanto, ante dos tipos de combustible ecológico que contaminan menos que los combustibles convencionales, que permiten acceder a la etiqueta ECO y que suponen un ahorro real a la hora de repostar. Los coches de GLP y GNC son por lo tanto, una alternativa ECO a los coches electrificados.

Pero, ¿cuáles son las diferencias entre el GLP y el GNC? ¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de la compra? Vamos a explicarlo en los siguientes puntos.

El combustible: diferencias entre GLP y GNC

Aunque tanto los coches de GLP como los de GNC utilizan la misma tecnología que los modelos de los que derivan en sus versiones de gasolina, es decir, se trata de vehículos con un motor de gasolina con unas adaptaciones para funcionar con gas, el tipo de combustible es diferente.

  • GLP: se denomina también Autogas, o Gas Licuado del petróleo. Se obtienen mediante el primer paso del proceso de refino del petróleo y está formado por una combinación de propano y de butano.
  • GNC: son la siglas de Gas Natural Comprimido. Se obtiene principalmente de yacimientos naturales de gas y está compuesto básicamente por metano.

Ambos son combustibles limpios, al emitir menos emisiones en su combustión que la gasolina, hasta un 95% menos de óxidos de nitrógeno, reduciendo también los hidrocarburos sin quemar, y sin emitir apenas partículas. En este sentido, la composición de cada tipo de gas no es un factor a tener en cuenta a la hora de la compra.

¿Cómo se almacena en el vehículo?

La forma de almacenar el GLP o el GNC en el vehículo es una de las principales diferencias entre estos combustibles.

  • El GLP es un gas licuado, y se almacena en estado líquido en depósitos adaptados, a presiones que pueden ir oscilar entre 5 y 30 bar; lo normal suelen ser presiones de 10 bares.
  • El GNC se almacena en los depósitos del vehículo como un gas comprimido, a elevadas presiones de unos 200 bar. Por ello, los depósitos en los coches de GNC son más sofisticados.

En ninguno de los casos la seguridad es un problema, pues tanto en los coches de GLP como en los de GNC, la instalación está preparada y supera una serie de exigencias y tests muy superiores a los de los coches de gasolina.

Si se produce una fuga, en el caso de un depósito de GNC, el gas se disipará en la atmósfera, acumulándose primero a ras del suelo, al ser más denso que el aire. Por este motivo, en algunos sitios muy específicos existen restricciones al aparcamiento de este tipo de vehículos. En el caso de fuga en un depósito de GNC, el combustible caería al suelo, como cualquier otro combustible líquido.

¿Cómo se reposta un coche de GLP o de GNC?

En ambos casos, el repostaje de GLP o de GNC es un proceso sencillo, que podríamos considerar equivalente al repostaje de gasolina o gasóleo. De hecho, la manguera de suministro de Autogas está colocada en el mismo poste que el resto de combustibles.

Los vehículos de gas incorporan una segunda toma con una boquilla o un adaptador, situada junto a la boca de llenado del depósito de gasolina. La conexión de la pistola de la manguera del surtidor a la boquilla es una operación fácil que no requiere más esfuerzo que para repostar gasolina, y los tiempos de repostaje también son similares.

En los siguientes vídeos puedes ver cómo se reposta cada uno de estos combustibles

Repostaje de GLP

Repostaje de GNC

¿Cuántas estaciones de GLP y de GNC hay en España?

Sin lugar a dudas, hoy por hoy este es uno de los puntos determinantes, en el que existen más diferencias a la hora de comprar un coche de GLP o con GNC.

Actualmente no resulta nada complicado encontrar estaciones que suministren GLP en las ciudades grandes. En total son más de 600 los puntos de suministro disponibles en España, de los cuales casi 400 corresponden a Repsol. Tampoco es complicado encontrar dónde repostar GLP durante un viaje, sin tener que planificar la ruta.

Mapa estaciones de servicio con Autogas GLP

En cuanto al GNC, aunque los puntos de suministro siguen creciendo, en la actualidad existen unas 90 estaciones de GNC operativas. Esta es la principal desventaja del GNC frente al GLP, como puedes ver no sólo por la cantidad, también por la distribución de los puntos de repostaje en los distintos mapas.

Mapa de estaciones de servicio con GNC

A tener en cuenta

Un aspecto a tener muy en cuenta es la autonomía con uno y otro combustible. Por lo general, los coches de GLP mantienen intacto el depósito de gasolina. Sin embargo, los nuevos coches de GNC que se están lanzando al mercado, como la gama TGI de Seat, han apostado por aumentar la capacidad de los depósitos de gas, disminuyendo considerablemente la de gasolina.

Esto, junto a la menor disponibilidad de puntos de repostaje, te hará en el caso de los coches de GNC tener que planificar bien un viaje largo, si no quieres tener que parar luego cada pocos kilómetros a repostar gasolina si te quedas sin GNC, hasta que llegues a una estación que suministre este tipo de gas.

Precio del GLP y del GNC y diferencias de consumo

Estos son los precios actuales del GLP, el GNC y la gasolina:

  • GLP: 0,78 euros/litro
  • GNC: 0,89 euros/kg
  • Gasolina 95: 1,40 euros/litro

El consumo de un vehículo con gas es mayor que funcionando con gasolina, pero el coste por kilómetro resulta inferior cuando se traduce el gasto a euros, al ser menor el precio de combustible.

La misma ecuación se repite si comparamos el GNC con el GLP, aunque la diferencia no sea tan grande. Pero por poner un caso práctico, un coche compacto con un motor de unos 120 CV puede consumir en torno a 3,5-4 kg de GNC cada 100 km, frente a los 7,5 litros de GLP.

A los precios mencionados, recorrer 100 km con GNC costaría unos 3,6 euros, mientras que con GLP el coste sería de 5,85 euros. Con gasolina, estimando un consumo medio de 6,5 l/100 km, el coste sería de 9 euros para recorrer 100 km.

¿Cómo funcionan los coches de gas?

Aunque hay marcas que denominan híbridos a este tipo de coches, en realidad no lo son, si consideramos un coche híbrido aquel que tiene al menos dos motores, y cada uno de ellos puede impulsar por sí solo al vehículo.

Lo correcto es referirse a los coches de gas como vehículos bivalentes, que pueden funcionar con dos combustibles distintos: gasolina y GLP o gasolina y GNC. Lo hacen con uno u otro, pero en ningún caso con los dos a la vez.

El conductor no tiene que hacer nada. Y tampoco notará diferencias al volante en tanto a pérdidas de rendimiento o de potencia en el paso de funcionar con gasolina o gas. Sí es cierto que en la adaptación para funcionar con gas, el motor original suele rendir algo menos de potencia oficial respecto a la versión que funciona únicamente con gasolina, una diferencia más acusada en el caso del GNC, que tiene menos poder calorífico. Si acaso, funcionando con gas puede notarse ligeramente una mayor suavidad.

A efectos prácticos para el comprador, una diferencia importante es que, en el caso del GLP, el conductor puede alternar de forma voluntaria entre funcionar con gas o con gasolina. Para ello cuenta con un botón en el puesto de conducción, que puede accionarse en cualquier momento durante la marcha.

En el caso del GNC, el vehículo siempre funcionará con gas. Únicamente cambiará al modo gasolina si se acaba el gas de los depósitos, y volverá a funcionar con gas tras repostar, todo ello de forma automática.

Diferencias entre coches de GLP y GNC: la infraestructura, determinante

A modo de resumen, podemos concluir diciendo que el GNC tiene muchas ventajas frente al GLP. Pero cuenta con una desventaja que, a la postre, es definitiva.

EL GNC emite menos emisiones contaminantes, al contener menos carbono. El consumo de combustible es inferior, y el coste por kilómetro también resulta más económico en un coche con GNC frente a uno con GLP. Y como combustible, el gas natural cuenta con más reservas de explotación.

Sin embargo, la infraestructura actual es el principal escollo a la hora de decidirse por la compra de un coche de GNC, puesto que, al menos de momento, no resulta nada fácil llenar el depósito.

Otras ventajas adicionales del GLP respecto al GNC es su mayor autonomía considerando la suma de los kilómetros que se pueden recorrer con los dos combustibles (gasolina y gas), y la posibilidad de elegir en cada momento qué combustible utilizar. En el caso de querer realizar una transformación de un vehículo de gasolina a gas después de la compra, el paso a GLP es más sencillo técnicamente (principalmente por los depósitos) y, por lo tanto, también más económico.

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