La firma española presenta el Cupra Tavascán, un prototipo que trata de recoger las esencias de moda del mercado en un único recipiente

SUV, compacto y eléctrico. Estos son los pilares conceptuales del Cupra Tavascán, un vehículo de exposición que recoge la estética de los todocaminos de tamaño medio, con arquitectura de automóvil compacto y mecánica apoyada en un poderoso conjunto eléctrico que se mostrará al público bajo los focos del Salón de Frankfurt, desde finales de la semana próxima.

Esta propuesta es la confluencia de las tendencias del momento: un vehículo de tipo SUV, con una arquitectura compacta y dependiente de la electricidad que suministre energía a sus potentes motores.

Y es que este Cupra Tavascan supone un paso adelante en cuanto a diseño y configuración.

No solo por la planta ni porte de este prototipo se desmarca de los modelos actuales o supuestos de futuro próximo, como es el caso del Cupra Formentor.

Es diferente. Es arriesgado. Es innovador.

El prototipo Cupra Tavascán muestra una carrocería de líneas suaves, fluidas y dinámicas con un frontal afilado y agresivo, muy agresivo, para una marca que, hasta ahora, había tomado e interpretado los modelos de Seat.

El capó, muestra un ceño fruncido, diseñado para optimizar el flujo de aire, flanqueado por dos ópticas de aguda mirada que aportan una rudeza no vista aún en los modelos de Cupra.

Una imagen delantera que culmina con un paragolpes, con generosas oquedades laterales y una suerte de muescas realizadas en la fibra de carbono que lo conforma, que deja al logotipo de Cupra como claro protagonista.

Un elongado pilar A que fluye hasta la caída del C, también con generosa longitud pero que parece más acusada, provoca la envoltura de las puertas y de los paneles inferiores que insertan unas ruedas cuya distancia entre los neumáticos y la carrocería confirman que se trata de un vehículo de corte de todocamino a pesar de instalar unas taloneras, bajo las puertas traseras, cuyo filo recuerda a soluciones propias de deportivos de alto rendimiento.

Finalmente, la zaga tiene de nuevo al logotipo de la marca, iluminado entre la franja que conecta ambos pilotos, como centro de atención. En lucha directa con un spoiler superior sobre la luneta de sutil apariencia y del inferior, que recuerda, sin ninguna duda, al de deportivos italianos de altísimas prestaciones cuyo corcel se apoya en sus dos patas traseras mientras muestra el poderío de su belleza.

El nombre Tavascán, pueblo ilerdense que bautiza la última creación de Cupra, queda inscrito entre el sello de la marca y la luz triangular inferior del paragolpes.

Un interior vanguardista

Y si la imagen exterior es rompedora, la interior es algo no visto anteriormente en Cupra.

Próximo a propuestas como la del Volkswagen ID Vizzion, el salto hacia un habitáculo de altas pretensiones y de elevadísimo nivel tecnológico nos hace entender que este prototipo es una apuesta en firme por un salto de calidad respecto de la marca matriz.

Con cuatro amplias plazas individuales, diferenciadas entre sí por cada uno de los cuatro asientos similares a los backets de competición, con conectividad y altavoces para cada ocupante en un interior resulta tan elegante como vanguardista.

La simplicidad y elegancia de las líneas del Cupra Tavascán se apoya en el uso de materiales de lustrosa presencia incluyendo una obligatoria pantalla central de 33 centímetros de anchura, destinada al info-entretenimiento, y otra, tras el volante, similar a los actuales cuadros de instrumentos de manufactura del grupo Volkswagen, de 31,3 tras un volante que muestra un tamaño, configuración y aspecto de corte muy deportivo.

Todo un conjunto delante de los ocupantes que parece flotar, que cuenta con mucho aire entre cada uno de los asientos, sobre las cabezas de los mismos y con una apertura de puertas que, por las fotografías, son de apertura enfrentada y que dan paso a un habitáculo espectacular que promueve, ante todo la sensación de espacio físico y tecnológico.

Cupra apuesta por la electricidad

Y si, para los que ya tenemos una edad, Cupra es sinónimo de deportividad, el uso de electricidad como sustituto de carburantes fósiles no tiene por qué suponer rechazar el carácter deportivo en los coches.

Por eso se presenta un prototipo cien por cien eléctrico. También, un motivo más por los que este concept car resulta diferente a las anteriores ya que supondría el primer coche eléctrico de Cupra.

El conjunto motriz equipa dos motores, situados cada uno en cada eje, lo cual se traduce en una motricidad total a las cuatro ruedas para transmitir un total de 225 kW, equivalentes a 306 CV.

Contando con el dúo de motores eléctricos y una aerodinámica eleborada, el prototipo Cupra Tavascán marca en su aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 6,5 segundos.

Pero, además de ser rápido, la autonomía de este vehículo de exposición se fija en 450 km ya que cuenta con unos acumuladores constituidos por iones de litio de 77 kWh.

El futuro del Cupra Tavacán

Será difícil ver un Cupra Tavacán de producción con, sobre todo, interiores como los del prototipo. Lo que no nos queda ninguna duda es que este SUV compacto muestra una propuesta de coche que sí se fabricará.

Un crossover eléctrico y deportivo que sitúe a Cupra frente a rivales del propio Grupo ya que, como se anuncia, este ejemplar de exposición ha sido construido bajo la plataforma modular para vehículos eléctricos MEB.

Una plataforma de la que también han salido otros ejemplares con visos de producción como el Skoda Vision iV o apuestas reales como el Volkswagen ID Crozz.