La mítica Porsche B32 nació de la unión de un Porsche 911 SC y de una Volkswagen Transporter T13 con el objetivo de convertirse en coche apoyo del Dakar de 1985.

En 1985 la marca de Stuttgart decidió que sería una gran idea desarrollar un vehículo de apoyo para el Dakar. En dicha competición, la marca competía con algunas unidades del mítico Porsche 959 modificado para la conducción off-road.

Ante dicha necesidad, Porsche pensó en adecuar varias unidades de la ya histórica Volkswagen T3 para que se convirtieran en vehículos de asistencia y apoyo durante las diferentes etapas de la competición. De la unión de estos modelos nació la denominada Porsche B32, aunque conservó los logotipos que la identificaban como una Volkswagen T3 convencional.

Sin determinación oficial de la marca, todo apunta a que actualmente existen 15 unidades; eso sí, todas bajo el poder de los coleccionistas de clásicos pero, ¿qué tiene de especial la Porsche B32?

La Volkswagen T3 convertida en un auténtico vehículo off-road

Los únicos cambios estéticos que sufrió el modelo en su conversión pasaron por las llantas en color negro características del Porsche 944 y por el logotipo de Carrera que se puede leer en la zaga de la mçitica furgoneta. Sin embargo, es en el interior donde realmente se pudieron notar las modificaciones llevadas a cabo por el fabricante de Stuttgart.

Está propulsada por un motor bóxer capaz de ofrecer 230 CV de potencia, suficientes para mover, con soltura, un chasis que no llegaba a pesar 2.000 kg. Es importante destacar que la potencia no hacía posible que la nueva Porsche B32 alcanzase los 200 km/hora por su diseño sin casi aerodinámica. Solo podía alcanzar 185 km/hora. Era capaz de acelerar de 0 a 100 en 9,6 segundos, tiempos ahora poco significativos pero, el Volkswagen Phaeton con motor V6 de 3.2 litros y 241 caballos de 2002 marcaba el mismo tiempo.

Además, la potencia se enviaba a las ruedas traseras a través de una caja de cambios de cinco velocidades sacada, directamente de un Porsche 911 SC. Es importante remarcar que se sustituyó el sistema de suspensiones por uno más rígido y se instalaron unos frenos acordes para la ocasión, provenientes de la gama de Porsche.

Una Volkswagen Transporter T3 un tanto especial

En el interior podía leerse la inscripción Porsche en el volante que provenía de un Porsche 911 contemporáneo. También contaba con relojes que aportaban un extra de información de lo que estaba sucediendo en el motor; temperatura, presión, etc.

Esta apreciada edición limitada cumplió con la misión que se le encomendó. Ahora, con el paso de los años, su cotización está subiendo como la espuma y es que hay que recordar que solo se transformaron alrededor de 15 unidades en todo el mundo.

Aunque en Europa se le conozca como Volkswagen Transporter de tercera generación, la Caravelle corresponde a otra versión con más equipamiento, en otros lugares se la conoce como Volkswagen T25, Microbús o Vanagon.